NO IRÁ A LA MANIFESTACIÓN DEL DOMINGO

Álvarez de Toledo marca distancia con el PP y agita el 8-M: "Soy feminista amazónica"

La portavoz parlamentaria deja claro que no irá a la manifestación del 8 de marzo después de que Cuca Gamarra se declarara "feminista" hablando en nombre del partido

Foto: La portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)
La portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)

Después de que la portavoz parlamentaria del PP en el Congreso protagonizara ayer una polémica afirmando que “La Sexta está haciendo negocio con la erosión de los valores constitucionales” mientras Pablo Casado hacía una entrevista televisiva, Cayetana Álvarez de Toledo volvió a marcar distancias con su formación, esta vez, en un tema especialmente sensible en una semana clave: el 8 de marzo. Y todo ello cuando el PP ha decidido volver a la manifestación por el Día de la Mujer este domingo y la principal responsible de Igualdad, la vicesecretaria Cuca Gamarra, se haya declarado abiertamente feminista este martes.

Álvarez de Toledo marca distancia con el PP y agita el 8-M: "Soy feminista amazónica"

La diputada por Barcelona dejó claro que no irá a ninguna concentración —a diferencia de otros dirigentes del PP— y reconoció que ella es “feminista amazónica de la escuela de Camille Paglia” (la intelectual y escritora estadounidense que critica duramente lo que denomina el “feminismo moderno”). Álvarez de Toledo insistió en que “cada uno puede ser lo que quiera” y encarar el 8-M “como le parezca”.

Eso sí, a su juicio, existen dos maneras de hacerlo: “Podemos identificar ese día como una protesta enfadada y pesimista contra una presunta cultura heteropatriarcal, capitalista, perversa formada por hombres que quieren oprimir a las mujeres” —aseguró— “o como un día de celebración por la impresionante transformación de España en los últimos 40 años, incluso antes de que Sánchez llegara”, concluyó con ironía.

Cuca Gamarra y Pablo Casado. (EFE)
Cuca Gamarra y Pablo Casado. (EFE)

La portavoz, que compareció al término de la reunión de grupos en el Congreso, insistió en que las mujeres no nacen víctimas en España, “ni estamos condenadas a sufrir la opresión de los hombres”. Repitió en distintas ocasiones que “no somos víctimas de nuestros padres, hijos, maridos o parejas”, y rehúso identificarse con la idea de que las mujeres sean “un colectivo identitario”. “No somos un bloque, no pensamos lo mismo, ni sentimos lo mismo. No nos identificamos de la misma manera. La idea de la colectivización es un problema porque no somos una categoría”, reiteró.

Aseguro que en su nombre, por ejemplo, “no habla nadie”, “sea hombre o mujer”, y reconoció que se siente más identificada con lo que piensan otras personas —citó a algunos compañeros de escaño— antes que “con Carmen Calvo o Irene Montero”, preguntándose por qué la vicepresidenta primera o la ministra de Igualdad creen poder hablar en su nombre.

“La colectivización es el primer paso hacia el sometimiento”, dijo, volviendo a defender que las mujeres tienen “libertad y responsabilidad en sus decisiones”, señalando como principales problemas “la maternidad o la conciliación”, y negando que estas cuestiones sean una “imposición heteropatriarcal”. “En todo caso —ironizó— son imposiciones de la madre naturaleza” que dependen de la biología, "algo mucho más complejo".

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