ACUSADO DE REBELIÓN

Las pruebas que incomodan a Trapero: de la carta de Puigdemont a vanagloriarse del 1-O

La Fiscalía considera que son varios los documentos de 2017 que prueban que el mayor en ningún momento se limitó a seguir las órdenes del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos

Foto: El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, al comienzo del juicio en la Audiencia Nacional. (EFE)
El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, al comienzo del juicio en la Audiencia Nacional. (EFE)

Responsabilizar del dispositivo del 1-O al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos y desmarcarse de Puigdemont. Esa es, a grandes rasgos, la estrategia que sigue el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, para esquivar los 11 años de cárcel que pide para él la Fiscalía por un delito de rebelión. "No tenía una relación estrecha, ni buena ni mala", aseguró el 20 de enero cuando se le preguntó por el expresidente catalán en la Audiencia Nacional. "Ni con los otros dos cuerpos policiales teníamos para parar a dos millones de personas. Se me puede hacer culpable de todo, pero cualquier persona lo puede ver", lanzó un día después. Pero para desmontar su línea de defensa, el Ministerio Público cuenta con una serie de documentos que se remontan a 2017, cuando Trapero todavía se erigía en héroe del independentismo.

Entre ellos, destaca la carta que la Jefatura de los Mossos d'Esquadra envió a sus hombres el 2 de octubre de 2017, una misiva en la que se vanagloriaban del papel que habían jugado en el referéndum: "Los mandos del cuerpo os queremos agradecer el trabajo que habéis realizado de manera silenciosa pero eficaz durante estos últimos días, especialmente desde el pasado viernes y durante la dura jornada que se vivió ayer domingo", arrancaba la cúpula. "Nadie puede discutir que pasará a la historia de nuestro país como un día triste porque se saldó con al menos 893 heridos [...]. En todas sus actuaciones, la ciudadanía ha podido captar, una vez más, cuál es su policía, una policía de sólidos valores democráticos, sometida a la legitimidad que le da su sociedad, eficaz en el cumplimiento de la ley".

Los Mossos levantaban así un muro respecto a la Guardia Civil y la Policía Nacional, diferenciación que Trapero trata ahora de diluir cuando se le pregunta por el 1-O. "Estad tranquilos: hemos trabajado mucho y hemos trabajado bien. Así quedaba recogido en las instrucciones que os dimos y sentimos la satisfacción de haber vivido que se ejecutaron con precisión, alineadas con los principios y limitaciones propios del ejercicio de la profesión", sostenía la carta. "Tal y como dijo ayer el mayor [Trapero], como policías el 'qué', a propósito de lo que tenemos que hacer, a menudo nos viene dado y todos tenemos claro cuáles son nuestras obligaciones y nuestros deberes, pero cómo hacerlo, el 'cómo', está en nuestras manos", concluía la carta. El mensaje, por tanto, choca con lo que Trapero transmite en el juicio: De los Cobos pudo decirles 'qué' debían hacer el 1-O, pero el 'cómo' fue obra de la policía autonómica.

La misma idea se refleja en el acta de la reunión de la cúpula de los Mossos del 13 de octubre de 2017. En el documento, al que ha tenido acceso El Confidencial, se recoge de nuevo ese distanciamiento entre la policía autonómica y los otros dos cuerpos: "Al finalizar el dispositivo y atendiendo al desarrollo de la jornada, llegamos al final del día con la sensación de haber hecho lo que teníamos previsto hacer a través de nuestro dispositivo", un mensaje que el propio Trapero se encargó de subrayar con dos intervenciones en las que incluso cargó contra los jueces: "Hemos hecho lo que teníamos que hacer y lo que queríamos hacer. No nos podemos permitir que dirijan nuestras actuaciones". "En cuanto a las relaciones judiciales, hay que tener en cuenta que una posible declaración unilateral de independencia los atemorizaba, por la incertidumbre del futuro y como elemento humano que provoca miedo en la judicatura, que condiciona sus actuaciones y que, en parte, nosotros pagamos".

Además de contradecir el argumento de que Trapero seguía órdenes de De los Cobos, la Fiscalía también busca probar que él era una de las piezas clave en el plan independentista. El mayor ha intentado desvincularse en todo momento de Puigdemont y su Govern a lo largo del juicio, postura que ya dejó clara cuando compareció en marzo de 2019 como testigo en el juicio del 'procés' del Tribunal Supremo. Según aseguró entonces, la madrugada del 27 de octubre, tras la declaración unilateral de independencia, llamó al fiscal superior de Cataluña y al presidente del Tribunal Superior de Justicia y les dijo a ambos que se ponía a su disposición por si hacía falta poner en marcha un operativo. "¿Un operativo para qué?", preguntó entonces el abogado de Joaquim Forn. "Para la detención del 'president' y los 'consellers", respondió el mayor.

Esta es una cuestión que se ha repetido en el juicio al que se enfrenta ahora el mayor en la Audiencia Nacional, en el que ha tratado de desmarcarse una y otra vez de los líderes independentistas. La Fiscalía, sin embargo, no olvida la carta que el propio Puigdemont le envió el 20 de octubre para felicitarle por la actuación de los Mossos, misiva que ha tratado de incorporar a la causa sin éxito. El 'expresident' arranca la misma con un "querido José Luis" y lamenta la supuesta persecución judicial a la que se ha sometido al mayor y que, en su opinión, ha permitido al Estado "extender impunemente una sombra de sospecha a todo el cuerpo de Mossos d’Esquadra". "He procurado mantener la discreción pública que nos habías recomendado. Pero no quería que este deber de respeto a tu voluntad se pudiera interpretar como una indiferencia o indolencia ante una situación que me repugna y hace que me rebele, porque es injusta, arbitraria, abusiva y, por tanto, antidemocrática".

En la carta, Puigdemont agradece una y otra vez la labor de Trapero. "Si todas las autoridades públicas observasen e interpretaran los derechos constitucionales de nuestra sociedad de la manera en que lo has hecho siempre, muchos de los problemas que la sociedad tiene con la Constitución no existirían". "La balanza entre derechos y deberes, entre libertades y orden público, no es nunca ni puede ser nunca una ciencia exacta. Lo importante de las leyes es, siempre, saber interpretar el espíritu y la intención". Para halagarle, el expresidente mencionaba incluso a sus hijas, que "se preguntan todavía hoy por qué hacía falta tanta violencia policial en su escuela tan querida". "Su santuario de paz, de amistad, de alegría (…) violado sin contemplaciones por policías españoles. Han aprendido de manera traumática que en Cataluña teníamos una policía completamente diferente; la quieren y a la vez la respetan mucho (…) Pero nunca les ha dado miedo".

"Te he visto defender tu deber profesional, tu obligación como policía judicial y a la vez tu elevado sentido del civismo. Un policía que hace del civismo una parte de su armamento se merece honores, no castigos. Sé que son días muy complicados, también a nivel personal. Deseo que se impongan el 'seny' y la justicia que debe haber, todavía, en algún rincón del Estado. Que os devuelvan la normalidad robada. Deseo que vivas muchos años, llenos de salud y de suerte, y que cuando mires hacia este periodo de tu historia lo hagas orgulloso de haber sido fiel a tu deber con la sociedad a la cual te comprometiste a servir y de haberlo hecho con el reconocimiento de esta misma sociedad. Yo te lo quiero agradecer como presidente y también como ciudadano. Te doy las gracias y te deseo lo mejor para ti y para toda tu familia, que a pesar de que lo deben estar pasando mal saben, seguro, que su Josep-Lluís no los ha fallado y les permite ir con la cabeza bien alta, mirando los ojos a todos. Un fuerte abrazo", concluía la carta.

La Fiscalía considera que estos documentos muestran la connivencia de Trapero con el independentismo y dejan claro que el 1-O los Mossos no fueron un cuerpo a las órdenes de De los Cobos, sino que desarrollaron su propio dispositivo. En su escrito de acusación, el Ministerio Público sostiene que el cuerpo que dirigía Trapero tuvo "especial relevancia" por "su capacidad investigadora e intimidatoria al servicio de la organización y de los fines independentistas", para lo que llevaron a cabo "funciones impropias de un cuerpo policial como fue la realización de seguimientos a otros cuerpos policiales, entorpecer su labor y, en algunos casos, incluso oponerse físicamente". Ahora queda por ver si el tribunal considera probada esta tesis.

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