Habla el hijo del fallecido en la explosión de Tarragona: "A mi padre le tocó morir ese día"
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Fátidico accidente que acabó con su vida

Habla el hijo del fallecido en la explosión de Tarragona: "A mi padre le tocó morir ese día"

Sergio murió el pasado mes de enero cuando una plancha de metal de media tonelada, que salió despedida de la Química de Tarragona, se empotró contra la fachada de su casa

Foto: Un joven observa la ventana por donde entró el trozo de metal procedente de la explosión en la Petroquímica, causando la muerte de un vecino de este edificio. (EFE)
Un joven observa la ventana por donde entró el trozo de metal procedente de la explosión en la Petroquímica, causando la muerte de un vecino de este edificio. (EFE)

Martes 14 de enero, 19.15. Se produce una explosión en la planta química de Tarragona. Una plancha de metal de media tonelada de peso sale despedida y cruza como una flecha el cielo de Tarragona. Tres kilómetros después se estampa contra un edificio de viviendas de la Plaza García Lorca. Entra de canto por una ventana abierta de la tercera planta y corta parte de la fachada como el cuchillo la mantequilla. Es tal la violencia del impacto y tan grande su peso que revienta el suelo de la casa y cae al segundo piso. Allí está Sergio, que seis días antes había cumplido 59 años. La plancha le rompe el cuello. Muere al instante.

Así fue la explosión de la planta petroquímica de Tarragona.

Esta es la crónica de lo que ocurrió antes y después de la tragedia contada por primera vez por el hijo de Sergio que se llama como su padre. "Mi mujer Silvia y yo trabajamos y tenemos un bebé. Cuando no podemos cuadrar horarios le dejamos la niña a mi madre para que la cuide. Aquella tarde al salir de la oficina voy a casa de mis padres. Allí están, mi padre, mi madre, mi hija y mi suegra". Los cinco charlan un rato en la cocina, hasta que Sergio propone bajar a tomar un café a un bar que hay a diez metros del portal. "Es que tengo la ropa tendida y luego hay que ir a hacer la compra", se excusa Rosa. "No te preocupes, mujer, baja con tu hijo a echar el café. Yo me encargo de recoger el tenderete", se ofrece siempre solicito Sergio padre.

Celebración del último cumpleaños de Sergio junto a su mujer y su nieta
Celebración del último cumpleaños de Sergio junto a su mujer y su nieta

La suegra les acompaña a la calle y luego se va. Madre e hijo se quedan solos tomando un café, con la bebé. "De repente escuchamos una explosión fuerte y justo a continuación unos niños muy asustados entran en el bar diciendo que habían visto una bola de fuego chocarse contra la casa. Poco después llega un vecino diciendo que se había desprendido parte de la fachada de la casa", cuenta Sergio hijo. "A raíz de eso mi madre se asusta y comienza a llamar por teléfono a mi padre. Él no respondió ni a la primera llamada ni a la segunda. Entonces intranquila me dice: 'Espérame que voy a ver si tu padre está en casa'. Se fue y me quedé con mi hija".

Así quedó el salón tras la explosión
Así quedó el salón tras la explosión

Rosa está nerviosa. Cruza con paso firme los pocos metros que la separan del portal. Al llegar se encuentra a un vecino que trata de disuadirla de que entre en su propia casa. Ella insiste. Quiere saber si su marido está bien. "Abre la puerta y aquello parece Bagdad, todo lleno de polvo y cascotes", explica Sergio. No funciona la electricidad, todo está oscuro, pero Rosa logra distinguir las llaves de su marido. Están en el recibidor. En ese momento la angustia se apodera de ella, sabe que él está dentro, no le había dado tiempo de ir a la compra. Rosa grita su nombre pero no recibe respuesta. Está desesperada. A pesar del riesgo avanza por el pasillo. Quizá su marido necesita ayuda. Se tropieza con un cascote y cae al suelo. El vecino la ayuda a levantarse y le insiste en que salga de la vivienda, puede ser peligroso. Mientras la ayuda a incorporarse ilumina en el interior con una linterna y ve a Sergio padre tirado en el suelo. No le dice nada a Rosa. La saca fuera de la vivienda y manda a alguien a buscar a su hijo al bar.

Así quedó el techo tras el impacto de la placa
Así quedó el techo tras el impacto de la placa

"Me vino a avisar una vecina al bar. Me dijo: 'Vete a casa de tus padres corriendo y dame a la niña'. Le hice caso", recuerda Sergio. "En cuanto entro en el portal empiezo a escuchar los gritos de mi madre. Le pregunto qué pasa y me dice: 'Tu padre está dentro'. Lo encuentro tirado en el suelo, bocabajo, en una postura imposible, lleno de sangre. Compruebo su pulso, pero no tiene. Mi madre me pregunta una y otra vez; 'El papá está muerto', le confieso". El sonido del llanto y el desconsuelo llenan el edificio.

Los dos, Rosa y Sergio, cuando todavía no ha llegado la ambulancia, piensan que se trata de una explosión de gas en el interior de la vivienda. No es hasta que llegan los Mossos que se enteran de que la química había explotado y una plancha metálica había surcado el aire para acabar matando a su padre. "Desde entonces mi madre no se quita de la cabeza que si hubiera recogido ella la ropa rápido él estaría con vida. Se culpa de haberle pedido a él que lo hiciese. Pero es que si la plancha hubiera impactado quince minutos antes podríamos estar todos muertos: mi madre, mi suegra, mi bebé y yo. O no. ¡Quién sabe!".

El edificio donde vivía Rosa con su marido Sergio
El edificio donde vivía Rosa con su marido Sergio

No han tocado nada de la casa desde el día de la tragedia. En la mesa de la cocina todavía se ve un cenicero con una colilla de cigarro, una cerveza, una libreta con la lista de la compra, entre otras cosas. "A mi padre le gustaba tomarse su cervecita y fumarse su cigarrillo. Si ese día no lo hubiera hecho, quizá le habría dado tiempo a retirar la ropa del tendedero antes de que la plancha de metal se empotrase contra el edificio, porque yo creo que le pilló yendo de la cocina a destender. Le tocó morir", dice Sergio resignado.

Ha pasado más de un mes y el edificio sigue igual. La fachada rajada y la casa del fallecido Sergio y de su mujer Rosa sigue pareciendo un piso de guerra. "El pasado miércoles nos reunimos con los representantes de la empresa", cuenta el abogado de la familia, Juango Ospina de Ospina Abogados, "y se comprometieron a arreglar cuanto antes el inmueble y, mientras duren las obras, a pagar un alquiler a Rosa. También a indemnizar a la familia de mis clientes. También quieren saber qué pasó. Si fue un accidente o se trató de una negligencia y se podría haber evitado, de momento hay secreto de sumario, pero ellos necesitan respuestas".

Tarragona Gimnástic de Tarragona