FUENSALIDA, EN LA PROVINCIA DE TOLEDO

El pueblo socialista que mantiene 17 calles de Franco: "El que las toque, va fuera"

La localidad, de 10.000 habitantes, es la que más calles de homenaje a la dictadura tiene en toda España. El nuevo alcalde, del PSOE, ignora la ley de Memoria Histórica de Zapatero

Foto: La plaza de Antonio Rivera, el 'ángel del Alcázar'.
La plaza de Antonio Rivera, el 'ángel del Alcázar'.

El 6 de octubre de 1936 las tropas franquistas entraron en Fuensalida, una localidad del norte de Toledo. Después de cuarenta cañonazos, cuentan los vecinos que no hubo resistencia, sino más bien algún que otro vítor y el camino despejado hasta Huecas, el siguiente pueblo, donde el Batallón Comunero se había acuartelado para hacer frente a los sublevados.

Huecas quedó destrozado, murieron cientos de soldados y vecinos inocentes. Lo poco que quedó en pie, lo saqueó la facción mora del ejército franquista.

Así figura en el informe que el general jefe del Ejército de Operaciones del Centro de España remitió el día siguiente a Franco. En 6 de octubre de 2016, ochenta años después, un vecino colgó el documento en el grupo de Facebook de Fuensalida. Fue acogido así:

Captura del grupo de Facebook de los vecinos de Fuensalida. (Facebook)
Captura del grupo de Facebook de los vecinos de Fuensalida. (Facebook)

Entre Huecas y Fuensalida hay 4 kilómetros, pero ideológicamente los separa un océano. En Huecas y en Portillo, el otro pueblo aledaño, no queda rastro del franquismo desde la Transición; Fuensalida es hoy la localidad con más calles franquistas de toda España. Se puede avanzar por la calle 6 de octubre hasta llegar a la Plaza del Generalísimo, seguir por Héroes del Alcázar y salir del pueblo a través de la calle Plus Ultra. También se pueden encontrar calles que recuerdan a Queipo de Llano, Millán Astray, José Antonio o los generales Asensio, Varela y Mola.

Casi la mitad de todas las calles franquistas de Toledo están aquí (y Toledo es la provincia con más calles franquistas del país).

"Sin entrar en detalles como nombres de colegios o instalaciones municipales, hemos contabilizado 17 calles, una cifra considerable incluso para un pueblo de 10.000 personas como este", dice Patricia Ballesteros, exconcejal de IU y abanderada del movimiento antifranquista del pueblo. Ballesteros y sus compañeros de IU han organizado varios paseos por el pueblo, informando a los vecinos de los acontecimientos que celebra la calle 18 de julio o recordando quiénes fueron Onésimo Redondo y Juan Ruiz de Alda, ha presentado mociones y un puñado de escritos al alcalde. Nada.

Patricia Ballesteros en la Plaza del Generalísimo.
Patricia Ballesteros en la Plaza del Generalísimo.

"No nos hacen ni caso", confiesa Ballesteros. "Este es un pueblo muy de derechas y todo esto se ve normal, incluso me han acusado de hacer todo esto para obtener rédito político. Pero lo que no puede ser es que en 2020 tengamos un montón de calles homenajeando a generales golpistas, aunque solo sea porque hay una ley que nos insta a retirarlos y porque todas las localidades están haciéndolo", dice Ballesteros.

No nos hacen ni caso. Este es un pueblo muy de derechas y todo esto se ve normal

Nadie quiere hablar de este asunto en Fuensalida. La cortesía se torna prisas cuando se menciona el franquismo: "Uy, es que tengo mucho trabajo ahora mismo, lo siento", dice la dueña de una tahona en la calle Millán Astray. "A nosotros nos da igual. La gente se mosquea mucho cuando se habla de este tema, así que mejor dejarlo así, ¿no?", comenta un grupo de jóvenes que pasa por la plaza.

En Fuensalida ha gobernado el Partido Popular desde 1983. Desde 2007, cuando se aprobó la ley de Memoria Histórica, los populares del pueblo han explotado el argumentario de Génova —no reabrir viejas heridas— para bloquear el cambio del callejero. "El año pasado llegó un requerimiento del ministerio de Justicia en el que se nos exigía la retirada de símbolos de la dictadura, bajo la amenaza de retirarnos cualquier subvención con ayuda pública", dice Ballesteros. "Ni respondieron. El anterior alcalde, al final, se escudaba en que en Madrid se había recurrido y que estaban esperando la sentencia".

Sin embargo, en las pasadas municipales de mayo una pequeña parte del electorado del PP se pasó a Vox y el PSOE ganó por primera vez unas elecciones en Fuensalida. Muchos vecinos, como Ballesteros, vieron el fin de las calles franquistas con el nombramiento de Santi Vera como alcalde, pero diez meses después no hay progreso alguno. La activista explica que mantiene una buena relación personal con Vera, pero que la situación es de bloqueo: "No nos han dado ninguna razón para seguir como estamos. Si todo sigue así, tendremos que organizar una cuarta marcha por la Memoria. Será raro, porque le exigiremos al alcalde que cumpla con una ley que su propio partido promovió".

Alcalde a la fuga

El Confidencial contactó por correo con el alcalde y el concejal de Comunicación el pasado miércoles. El mensaje se abrió en 7 ocasiones, la primera 15 minutos después de enviarlo, pero nunca hubo respuesta. Por teléfono, el personal administrativo anota los datos, pero tampoco llega una llamada de vuelta. Finalmente, el jueves, dos periodistas de este medio se presentaron en el ayuntamiento para preguntar por este bloqueo, al tiempo que otro insistía por teléfono, pero fueron incapaces de conseguir 5 minutos con Vera. "El alcalde hoy tiene pleno, va a estar complicado", dice un funcionario a media mañana. "¿En serio? Qué morro. ¡Pero si los plenos aquí se celebran a las 8 de la tarde!", dice Ballesteros.

En resumen, y a tenor de las versiones recibidas, en cuatro días, ningún representante del gobierno municipal ha tenido tiempo para explicar por qué mantiene 17 calles franquistas en contra de la ley y de su propio partido.

Uno de los jóvenes que intervienen en este reportaje
Uno de los jóvenes que intervienen en este reportaje

La calle del general Asensio
La calle del general Asensio

"Este es uno como muchos otros alcaldes de la zona, que no quieren complicarse la vida", dice Emilio Sales, del Foro de la Memoria de Castilla-La Mancha. "Tienen que entender que no puede la gente pasar por una calle dedicada a José Antonio Primo de Rivera, es una cuestión de mera higiene democrática". Continúa Sales: "Este es un asunto que casi ningún partido quiere tocar, porque en Castilla-La Mancha sigue habiendo un apoyo social importante al franquismo y remover estas cosas cuesta votos. Está demostrado que el PSOE solo toma estas iniciativas cuando tiene un socio de gobierno que le obliga a tomarlas, cuando ha tenido mayoría absoluta, se queda todo como está".

Yo miro esas calles con orgullo cuando paso por ellas

Por último, tres jubilados en la plaza se ofrecen a dar una versión extraoficial del asunto: "¿No te ha recibido el alcalde? Bueno, ya te recibimos nosotros", dicen entre risas. "Aquí las calles franquistas nos gustan a la mayoría, es más, yo las miro con orgullo cuando paso por ellas", continua otro, con jersey oscuro. "Pero que tampoco te valga de mucho mi versión, que yo soy de derechas", comenta mientras se cachondean los demás.

"Esas calles no se tocan, porque llevan aquí toda la vida y no hacen mal a nadie", dice uno con boina y trenca gris. "Ni el socialista, ni el del PP, ni el del popó: el que toque esas calles, sabe que va fuera en dos días", zanja.

Una esquina de la plaza del Generalísimo
Una esquina de la plaza del Generalísimo

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