AMBIENTE OPUESTO AL DE 2016

Sánchez se repartirá entre Galicia y Euskadi para quitar la Xunta a Feijóo y tirar del PSE

La dirección federal pactó con las dos federaciones socialistas una presencia intensa del presidente, de su Ejecutivo y de la dirección del partido. La principal batalla se dará en Galicia

Foto: Gonzalo Caballero e Idoia Mendia, líderes del PSdeG y PSE y candidatos el 5-A, el pasado 15 de febrero en el comité federal del PSOE. (Inma Mesa | PSOE)
Gonzalo Caballero e Idoia Mendia, líderes del PSdeG y PSE y candidatos el 5-A, el pasado 15 de febrero en el comité federal del PSOE. (Inma Mesa | PSOE)

Más de tres meses después de las elecciones generales del 10-N que le obligaron a formar aquel Gobierno de coalición que no quería y que ahora funciona aparentemente unido, aunque con los primeros rasguños, Pedro Sánchez vuelve este domingo a los mítines, al contacto con el partido. De campaña. En Galicia y Euskadi, las dos comunidades que celebran elecciones autonómicas el 5 de abril y que serán la antesala de otras autonómicas trascendentales, las catalanas, aún sin fecha. En ambos lugares, los socialistas arrancan el camino con cierta tranquilidad, con la casa en orden (a diferencia de sus rivales), conscientes de que subirán en los dos puntos, si se cumplen lo que pronostican las encuestas. Se juegan más en Galicia, porque el popular Alberto Núñez Feijóo podría perder la mayoría absoluta y ellos, arrebatarle la Xunta con la ayuda del BNG y Unidas Podemos-Anova. El presidente del Gobierno, su Ejecutivo y la dirección del PSOE se volcarán, aseguran en Ferraz, para arropar a sus compañeros en las dos federaciones. Para él, a fin de cuentas, será la primera reválida parcial en las urnas tras la formación de su Gabinete con Unidas Podemos. Sánchez regresa a los mítines este domingo en Santiago y reanudará su gira el 1 de marzo en Vitoria. Estará al lado de los dos secretarios generales y cabezas de cartel, Gonzalo Caballero e Idoia Mendia, dos barones de su absoluta confianza.

Nada tiene que ver con el ambiente previo que contaminó las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre de 2016. El PSdeG y el PSE estaban sumamente debilitadas y el PSOE sufría un enorme desgarro interno consecuencia de las caídas de las dos generales previas y del cuestionamiento de su líder, Pedro Sánchez. Las urnas se abrieron, de hecho, cuando los dos ejércitos, oficialistas y críticos, estaban casi listos para la batalla: el secretario general había amenazado con un congreso exprés para blindarse en el poder y tener manos libres, y los susanistas enseñaban sus intenciones de tumbarlo y reemplazar la cúpula por una gestora.

Los peores pronósticos se cumplieron entonces. El PSdeG quedó tercero en votos, por detrás de las mareas —empatado con ellas a 14 escaños—, y a una distancia abismal del PP. El PSE, que había liderado el Gobierno vasco entre 2009 y 2012, se hundió hasta la cuarta posición con nueve diputados, por detrás del PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos. El descalabro del 25-S en las dos comunidades precipitó la guerra final que se consumó apenas unos días más tarde, en el bochornoso comité federal del 1 de octubre de 2016. Sánchez fue defenestrado y el partido agudizó una crisis de la que no escaparía hasta las primarias de mayo de 2017 en las que el líder caído arrasó a Susana Díaz.

El PSE confía en pasar de 9 a 10-12 diputados y volver a ser tercera fuerza. El PSdeG espera superar los 20 escaños y alcanzar 38 con BNG y Podemos


Ahora el contexto es diametralmente opuesto a aquel del 25-S. Sánchez es presidente del Gobierno y primera fuerza en las urnas, y el PSOE es más que una balsa de aceite, sin apenas voces críticas y con un poder indiscutido del secretario general. Las encuestas, además, soplan a favor en las dos comunidades. Los socialistas avanzarán previsiblemente en Galicia y en Euskadi y recuperarán puestos. En la primera, el PSdeG aspira a rondar y superar los 20 diputados, frente a los 14 actuales, y tiene claro que volverá a ser segunda fuerza en el Parlamento autonómico (16 asientos le concedía Metroscopia en un sondeo para este diario). En la segunda, el PSE cree que puede pasar de las 9 a las 10-12 actas, y adelantar por tanto a Elkarrekin Podemos, aunque cuenta con que las dos primeras plazas seguirán siendo para el PNV y para EH Bildu.

El sabor del 28-A y del 10-N

La madre de todas las batallas de este 5-A será Galicia. Porque en Euskadi no se esperan muchos cambios. Los nacionalistas vascos y los socialistas gobiernan ayuntamientos y diputaciones desde 2015, y el Gobierno de Vitoria desde 2016 sin mayores sobresaltos. Los dos socios podrían incluso subir un puñado de escaños. Su objetivo es alcanzar juntos la mayoría absoluta (38 parlamentarios), porque hace cuatro años se quedaron a un solo diputado de ese umbral. Ambos partidos, por tanto, dan por hecho que su alianza se reeditará.

Ábalos, Cerdán, Salazar, Lastra y Redondo se reunieron con las dos cúpulas por separado, para coordinar mensajes y equipos y repasar agendas

Pero en Galicia, tras 11 años de mayorías absolutas de Feijóo, la Xunta podría cambiar de color. Los sondeos conceden una victoria ajustada al líder popular, con una izquierda —PSdeG, BNG y Podemos-Anova-Esquerda Unida-mareas municipales— al acecho. El PSdeG recuerda que venció en las generales del 28-A, una medalla de oro que jamás se había colgado desde la Transición: siempre había quedado superado por la derecha en las legislativas. El 10-N, el PP ganó en votos (se impuso por 10.172 papeletas), pero empató en escaños (10) con los socialistas. Un 31,93% de los conservadores frente al 31,25% del PSdeG, un porcentaje por encima de la media nacional. La dirección de Caballero recalca que la izquierda, cuando se moviliza, suma más que la derecha: llegó al 53,52% el 10-N y al 53,38% el 28-A. Además, las municipales del 26 de mayo situaron al PSdeG con el bastón de mando en cinco de las siete grandes ciudades gallegas: Santiago (Xosé Sánchez Bugallo), A Coruña (Inés Rey), Vigo (Abel Caballero), Lugo (Lara Méndez) y Ferrol (Ángel Mato). El objetivo de llegar a la mayoría absoluta de la Cámara autonómica se cree al alcance de la mano para el PSdeG, aunque no sencillo: tendrían que sumar 38 escaños socialistas, BNG y Galicia En Común-Anova-Mareas. El PP tiene ahora 41.

La cúpula del PSOE ya trasladó al PSdeG y al PSE que ayudará a los dos candidatos al máximo, según indicaron fuentes de las tres direcciones. El lunes por la tarde, el equipo de Sánchez se reunió con las dos federaciones, por separado y de manera consecutiva. A un lado de la mesa, el secretario de Organización federal, José Luis Ábalos, y los responsables de Coordinación Territorial y Acción Electoral, Santos Cerdán y Paco Salazar; la vicesecretaria general, Adriana Lastra; el director de Gabinete del presidente, Iván Redondo; el coordinador de la Secretaría de Organización, Julio Navalpotro; el gerente del partido, Mariano Moreno, y la directora de Comunicación del PSOE, Maritcha Ruiz. Por el PSE acudieron su secretaria general y candidata, Idoia Mendia, y su número dos, Miguel Ángel Morales, y el jefe de prensa, Óscar Torres. La delegación gallega, más amplia, estaba encabezada por su líder y cabeza de cartel, Gonzalo Caballero; el vicesecretario general y portavoz, Pablo Arangüena, y el presidente del PSdeG y anterior candidato, Xoaquín Fernández Leiceaga.

"La estabilidad de los cementerios"

Fueron dos reuniones de "coordinación" de equipos y mensajes y de repaso de agendas. La cúpula federal se comprometió a volcarse en las dos comunidades. Viajará hasta ambas Sánchez, en función de su agenda institucional —eso explica que acudiera Redondo, para informar de su disponibilidad—, y también sus ministros y miembros de la dirección. En Euskadi el PSE puede tirar de los miembros vascos del Gobierno —Fernando Grande-Marlaska (Interior), Isabel Celaá (Educación) y Arancha González Laya (Exteriores)—, y de hecho lo hará. El PSdeG, por su parte, quiere contar con la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, natural de A Coruña y uno de los activos más importantes del Ejecutivo.

Los socialistas vascos quieren tirar de ministros como Grande-Marlaska, González Laya o Celaá, y los gallegos desean contar con Nadia Calviño

Pese a la fortaleza de Feijóo, que va a por una cuarta mayoría absoluta consecutiva, el PSdeG cree que hay "posibilidades importantes" de que sea desaojado del poder, porque las del 5-A son "las elecciones más abiertas en 11 años". Fuentes próximas a Caballero advierten de que con el líder popular en la Xunta, "Galicia va a menos", "tiene los peores datos demográficos, 60.000 ocupados menos" y con unos "peores servicios públicos". Especialmente deteriorada está la sanidad, recuerdan, por la "premeditada tendencia a la privatización" de Feijóo. Frente a la "falta de dinamización institucional" de la actual Xunta, el Gobierno progresista de Sánchez, inciden, que es "muy positivo" y que puede ayudar a movilizar el voto. La cúpula del PSdeG cree que con una participación del 67% el PP puede perder la absoluta. En 2016, el porcentaje de votantes fue del 53,63%, y del 54,91% en 2012. "El ciclo de la derecha está agotado y hay una mayoría progresista. La estabilidad de Feijóo es la de los cementerios", aducen las mismas fuentes.

Pedro Sánchez (c), junto al alcalde y presidente de la FEMP, Abel Caballero (d), y el líder de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero (i), el pasado 5 de octubre en un mitin en Vigo. (EFE)
Pedro Sánchez (c), junto al alcalde y presidente de la FEMP, Abel Caballero (d), y el líder de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero (i), el pasado 5 de octubre en un mitin en Vigo. (EFE)

Los socialistas aseguran que se emplearán a fondo para deshacer la imagen de un "Feijóo moderado", cuando "es como Alberto Ruiz-Gallardón, un lobo disfrazado de cordero que aplaudió el pacto con Vox en Andalucía y que si le hace se apoyará en ellos para seguir en la Xunta". El líder popular ha afirmado que no tiene "intención" de pactar con la ultraderecha, porque "está contra Galicia". "Feijóo es pata negra del PP, es heredero de Manuel Fraga, tuvo alcaldes franquistas. Y nadie puede negar que la cuna del PP es Galicia", señalan desde el entorno de Caballero, donde recuerdan además las "amistades peligrosas" del jefe de la Xunta, como su relación con el narcotraficante Marcial Dorado, condenado también por blanqueo por el Supremo. Otras fuentes del PSdeG, más distanciadas de la cúpula, advierten de que la maquinaria no está aún "engrasada" ni el partido "pacificado", porque todo dependerá de la confección de las listas, que concluirá esta semana.

Defensa de las transferencias

En Euskadi, no se esperan grandes convulsiones. Iñigo Urkullu tendría garantizada su reelección. El PSE confía en subir hasta tres escaños —uno por cada territorio histórico—, siempre que también acompañe la participación (fue del 60,02% en 2016). El choque del PP vasco con Génova puede aumentar la abstención, avisan desde el círculo de Mendia. La candidata espera arañar votos procedentes de Elkarrekin Podemos y de los conservadores. El PSE no cree que el oxígeno dado por el Gobierno a Urkullu, pactando con él un calendario de traspasos, pueda perjudicarle, porque siempre ha pedido el "cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika". Distinto es que ciertas transferencias, como la gestión económica de la Seguridad Social, la más controvertida, se puedan culminar en el periodo previsto, dada su complejidad.

El PSE se presentará como fuerza "estabilizadora", capaz de "construir convivencia". Su socio será el PNV. La suma con Podemos y Bildu es "inviable"

En el entorno de Mendia sostienen que tampoco dañará en las urnas la tragedia del colapso del vertedero de Zaldibar (Bizkaia), porque el Gobierno que comparte el PSE con el PNV ha actuado "de buena voluntad" y quien se ha movido "a la contra es Bildu, muy fuerte en la zona". No hay duda, no obstante, de que si la suma da, los socialistas volverán a gobernar con Urkullu, porque la combinación de la izquierda 'abertzale', Podemos y PSE es "inviable". Los herederos de Batasuna "necesitan recorrer mucho camino y reconocer el daño del terrorismo", razonan.

Pedro Sánchez e Idoia Mendia, el pasado 6 de octubre en Barakaldo, Bizkaia. (EFE)
Pedro Sánchez e Idoia Mendia, el pasado 6 de octubre en Barakaldo, Bizkaia. (EFE)

Los socialistas vascos pondrán en valor su condición de fuerza "equilibradora", "estabilizadora", "que piensa en los temas que preocupan a los ciudadanos, y no en cuestiones identitarias". El PSE hará hincapié en cómo ha sido capaz de "construir convivencia" y acordar con "el diferente", cómo su entrada en el Ejecutivo ha contribuido a "centrar al PNV" y evitar que se escore hacia el independentismo.

La del 5-A será para Sánchez la primera campaña con Unidas Podemos en su Gobierno, así que no habrá confrontación con su izquierda. En Galicia, además, recuerdan que "el rival es el PP". A los socialistas confían que les ayude la paz interna frente al ruido que se escucha en las filas de sus adversarios, especialmente en la derecha. Por el desencuentro de PP y Ciudadanos en Galicia y por el choque del PP vasco y Génova por la alianza con los naranjas pactada entre las direcciones nacionales y sin contar con el hasta hoy candidato, Alfonso Alonso.

Listas aprobadas en Euskadi y aún abiertas en Galicia

El comité nacional del PSE-EE aprobó este viernes las listas para las elecciones vascas del 5 de abril. Idoia Mendia encabezará la candidatura por Bizkaia; Eneko Andueza, secretario general de los socialistas guipuzcoanos, liderará la de Gipuzkoa, y Gloria Sánchez, parlamentaria desde 2012, la de Álava. 

A Idoia Mendia le seguirán, en Bizkaia, José Antonio Pastor, la consejera de Turismo, Comercio y Consumo, Sonia Pérez, y Ekain Rico de cuatro. La lista capitaneada por Eneko Andueza continúa con Susana Corcuera de dos, el consejero de Medio Ambiente, Planificación Urbanística y Vivienda Iñaki Arriola de tres y Miren Gallastegui de cuatro. En el caso de Álava, a Gloria Sánchez le sucederán Txarli Prieto, la consejera de Trabajo y Justicia María Jesús San José y Alberto Alonso. Por tanto, los tres responsables del PSE en el Ejecutivo autonómico están en puestos de salida este 5-A. 

En Galicia las listas no se han cerrado. Gonzalo Caballero, el candidato, liderará la de Pontevedra. Este sábado apuntó a que el diputado en el Congreso Pablo Arangüena, vicesecretario general de Política y portavoz del PSdeG, liderará la de A Coruña. Dos mujeres, a su vez, serán las números uno por Lugo y Ourense. Las listas se confeccionarán esta semana entrante. Se prevé que el 28 de febrero la comisión federal de listas, en Ferraz, dé el visto bueno a las candidaturas.  

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