DIJO QUE LO SUPO CUANDO ESTABA EN EL AIRE

El Gobierno sabía del viaje de Delcy antes de que despegara, pero alegó que era imprevisto

Ábalos aseguró que se enteró de la visita de la vicepresidenta del Gobierno venezolano el mismo domingo, cuando se dirigía al aeródromo a saludar a su amigo Plasencia, que venía en el mismo avión

Foto: El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)
El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)

El Gobierno conocía ya el sábado 18 de enero que la vicepresidenta del Gobierno venezolano, Delcy Rodríguez, aterrizaría en el aeropuerto de Barajas a última hora del día siguiente. Así lo explican fuentes próximas al caso, que aseguran en concreto que ese sábado ya tenían noticia del viaje tanto los responsables de seguridad de Presidencia como altos cargos del Ministerio del Interior. En sus distintas versiones, el Ejecutivo ha dejado entrever que no supo de la llegada de Rodríguez hasta el domingo y que el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, se entrevistó con ella porque está en la lista negra de la UE, para avisarle de que no podía acceder al espacio Schengen. Este diario intentó ayer, sin éxito, obtener la versión de la Secretaría de Estado de Comunicación y del Ministerio de Transportes.

El Gobierno sabía del viaje de Delcy antes de que despegara, pero alegó que era imprevisto

El Gobierno ha ido dando hasta cuatro versiones de lo ocurrido, pero siempre ha mantenido que no supo del viaje de Delcy hasta horas antes de que la vicepresidenta aterrizara en Barajas. Ábalos negó en un primer momento que se hubiera producido la reunión. Poco después, y ante la evidencia de su existencia, el ministro admitió que había habido un "contacto informal". En una tercera intervención, el número tres del PSOE calificó la entrevista como una conversación que tuvo lugar tras un "saludo forzado". Finalmente, confesó que intentó convencer a Rodríguez de que no debía salir del avión. Esta última versión estaría más cercana a la realidad, al menos a parte de ella, según las fuentes consultadas, que explican que la vicepresidenta venezolana primero no quería bajar del avión sino continuar directamente hasta Estambul y, posteriormente —una vez en tierra—, quería abandonar cuanto antes el aeropuerto Adolfo Suárez.

El pasado 28 de enero, tras la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la ministra portavoz, María Jesús Montero, afirmó que el Ejecutivo solo tuvo conocimiento del viaje cuando el avión estaba de camino. "Insisto, porque el propio señor Ábalos lo ha comentado; el propio señor Ábalos ha comunicado que el Ministerio de Exteriores tuvo conocimiento fehaciente de que esta persona hacía escala en nuestro país cuando ya el vuelo estaba dirigido hacia España, es decir, cuando había despegado", aseguró con rotundidad Montero.

Sin embargo, fuentes conocedoras del encuentro contradicen esta afirmación ofrecida tanto por la ministra portavoz como por Ábalos y especifican que Moncloa ya conocía el sábado que el avión de Rodríguez se dirigía a España. Una directiva europea de 2004 obliga a Venezuela, de hecho, a informar sobre los pasajeros que viajan en un vuelo antes de despegar. La norma establece, en concreto, que "los Estados miembros adoptarán las disposiciones necesarias para imponer a los transportistas la obligación de comunicar, a más tardar al término del embarque, cuando lo soliciten las autoridades encargadas de los controles de personas en las fronteras exteriores, la información relativa a las personas que van a transportar a un paso fronterizo habilitado por el que entrarán en el territorio de un Estado miembro".

Cuando el vuelo estaba llegando a Madrid, Ábalos acudió para evitar que Delcy Rodríguez, que forma parte de los 25 altos cargos venezolanos a los que la UE tiene vetada la entrada, pisara territorio comunitario. La vicepresidenta de Maduro bajó de la aeronave con reticencia y, posteriormente, mostró su intención de despegar hacia su destino lo antes posible. Así se lo transmitió a Ábalos, que ordenó a su principal asesor, Koldo García Eizaguirre, que se quedara en Barajas toda la noche hasta que encontrara un vuelo, aunque fuera privado, a la delegación bolivariana. García Eizaguirre se pasó varias horas colgado del teléfono para gestionar un avión para Rodríguez y sus asesores, que permanecieron en la sala vip de la terminal privada del aeródromo a la espera de que el asesor de mayor confianza de Ábalos consiguiera su objetivo.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante un acto con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la primera dama, Cilia Flores, y la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. (EFE)
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante un acto con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la primera dama, Cilia Flores, y la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. (EFE)

Finalmente, el equipo de la número dos de Maduro tomó el primer vuelo regular que salió hacia Doha (Qatar), destino al que sí podía viajar Rodríguez, que tiene prohibida la entrada en territorio Schengen por violar los derechos humanos en su país, pero no en otros países, ajenos a la UE. Una vez en Doha, el grupo liderado por la vicepresidenta venezolana tomó otro avión hacia Estambul, destino al que pretendía viajar inicialmente la delegación bolivariana.

El encuentro entre Rodríguez y Ábalos, además, estuvo en todo momento 'monitorizado' por agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ubicados en la Brigada Operativa de Apoyo (BOA) de la Policía Nacional, que mantuvieron una "vigilancia discreta" de los acontecimientos que tuvieron lugar en el aeropuerto durante la estancia de la vicepresidenta venezolana. Los servicios secretos españoles estaban interesados en conocer, sobre todo, si la número dos del Gobierno bolivariano trataba de acceder a suelo español, cosa que el propio Ábalos trató de evitar.

El CNI depende directamente de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que representa junto a Ábalos el núcleo duro del Gobierno. Se trata de los dos ministros más leales y cercanos al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que esta legislatura gobierna en coalición con Unidas Podemos, partido cuyos líderes han mantenido relaciones personales con miembros del Gobierno de Maduro.

El Gobierno sostiene que Rodríguez no entró en el espacio Schengen y en todo momento se mantuvo en zona internacional. Así lo aseguran también desde el Ministerio del Interior, en línea con lo que han mantenido Moncloa y el Ministerio de Transportes. La Policía revisó los pasaportes de todos los componentes de la delegación venezolana, incluido el de la vicepresidenta, pero en ningún momento selló los documentos.

Según las mismas fuentes, Rodríguez pasó toda la noche en la sala vip de la terminal privada del aeropuerto junto a su equipo y custodiada por dos agentes de la Policía Nacional. Funcionarios de este último cuerpo también la acompañaron tanto en el momento de su entrada como en el de su salida hacia Doha la mañana del día 20 de enero.

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