HABLAN LOS PROTAGONISTAS

Cuando Podemos era 'anticapi': relato en primera persona de un divorcio político

La alianza táctica entre reformistas y revolucionarios dentro de Podemos, que generó fricciones internas desde el primer momento, se rompe con la entrada del partido en el Gobierno

Foto: Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez durante un acto de campaña en Andalucía. (EFE)
Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez durante un acto de campaña en Andalucía. (EFE)
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"Cuando Espacio Alternativo se sale de Izquierda Unida, crea Izquierda Anticapitalista, se presenta a las europeas de 2009 y en ese proceso, no lo olvidemos, está Pablo, está Íñigo, está Carolina Bescansa, está Luís Alegre, Nacho Álvarez. O sea, una serie de personas que ahora están dentro de Podemos... e imagínate en este contexto ilusionante hacer una campaña y demás y obtener 20.000 votos". Los antecedentes electorales de Podemos no fueron nada halagüeños, como recordaba el eurodiputado Miguel Urbán en un libro de entrevistas de la editorial vinculada a Anticapitalistas (Sylone), pero precisamente esta experiencia de Anticapitalistas que vivió en primera persona la práctica totalidad del grupo promotor del partido morado les sirvió para darse cuenta que su apuesta política debía reformularse por completo.

El cambio de estrategia tardó varios años en consumarse, pero se realizó bajo el mismo paraguas orgánico, el de Izquierda Anticapitalista. La formación que tiene a Urbán y a la andaluza Teresa Rodríguez como principales caras visibles y que esta semana oficializaba su escisión de Podemos, sirvió como plataforma de lanzamiento del proyecto político que seis años después se ha colado en el Gobierno de coalición.

"Sin Izquierda Anticapitalista no hubiera existido Podemos, o lo habría hecho de una forma muy distinta, sin la fuerza en que lo hizo y sin el soporte de los sectores que estuvieron al pie del cañón en el 15-M", asegura a este diario el exdiputado autonómico y dirigente de los anticapitalistas Raúl Camargo. "Todo se gestó entre Pablo Iglesias y Anticapitalistas y luego se fueron incorporando más sectores y sumándose más gente, como Errejón que llegó después y trajo a su gente", añade. La incorporación de este último al proyecto se asocia a las primeras tensiones, según la versión de Camargo, que vivió el proceso en primera persona: "Errejón quiso cambiar el manifiesto fundacional 'Mover Ficha' de arriba abajo. Al final se decidió difundirlo tal cual se había elaborado provocando que él personalmente no quisiese firmarlo. Desde ese momento ya se comienza a intentar apartar a la gente de 'anticapis' de los espacios de decisión y se nos ponen trabas para incorporarnos a las listas de las europeas".

Camargo: "Sin IA no hubiera existido Podemos, o lo habría hecho de una forma muy distinta, sin la fuerza en que lo hizo y sin sectores del 15-M"

"Finalmente" —continúa este histórico dirigente de la izquierda alternativa— "logramos meter a Teresa Rodríguez y a Miguel Urbán con unos resultados en primarias que ni ellos mismos se esperaban, lo que nos permitió estar en la siguiente fase. Luego en la asamblea de Vistalegre vuelven a intentar dejarnos fuera —se prohibió la doble militancia e IA (Izquierda Anticapitalista) decidió dejar de ser un partido para convertirse en corriente interna—. A pesar de todo no pudieron eliminarnos del proyecto. La nuestra ha sido una organización con una capacidad de resiliencia enorme. Conseguimos aguantar e ir conquistando posiciones en Podemos, pero las condiciones políticas y organizativas se hicieron insostenibles hasta acabar en ruptura". Se cierra un ciclo, concluye Camargo, cuya nota final y motivo definitivo para la escisión ha sido la entrada en el Gobierno de coalición con el PSOE. Ya lo habían advertido con anterioridad, señalando que era una línea roja "sacrificar el proyecto político a largo plazo por gobernar bajo unas normas que te obligan necesariamente a aplicar la austeridad".

A las diferencias tácticas, se añadieron por tanto las estratégicas: reformismo contra ruptura. Ahora ya no solo de forma teórica, sino en la práctica. Es así como el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero interpreta en declaraciones a este diario la ruptura: "De fondo, creo que en IA, como ocurre en las corrientes trotskistas, gobernar no es casi nunca una prioridad. En su lectura, por lo general muy elaborada, siempre la situación objetiva está madura para cambios estructurales y piensan que cualquier cesión debilita la revolución, de la cual ellos, por cierto, son, en su tradición, los principales intérpretes. El 'trotskismo' no suele ser muy humilde y piensan que casi son los únicos que saben leer correctamente las necesidades políticas. Un partido como IA experimenta una contradicción enorme si está en el gobierno con el PSOE y al tiempo mantiene intacta la posibilidad de cambios revolucionarios en España".

El politólogo y fundador de Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)
El politólogo y fundador de Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)

El cofundador de Podemos apunta sin embargo a la posibilidad de que vuelva a haber fricciones en el corto plazo con Anticapitalistas a cuenta de las actas de diputados que ocupan sus miembros. Fueron actas obtenidas en las listas de Unidas Podemos y eso generará fricciones por abajo en la militancia de Podemos. Estoy convencido de que esa contradicción saldrá a la luz cuando empiecen los reproches al gobierno de cambio. Con, todo, se felicita por el avance que supone que "la separación haya sido pacífica", pero matizando que a ello "algo ha ayudado que Podemos haya demostrado una generosidad enorme al no reclamar las actas de diputados o del Parlamento Europeo".

Para el que fue secretario general de Podemos en Madrid, Ramón Espinar, la escisión de Anticapitalista es en cambio el resultado de "la falta de cauces para gestionar la diferencia, que siempre se resuelve de la misma forma: empobreciendo la organización con la marcha de gente", según explica a este diario. Espinar, que dimitió de su cargo hace ahora un año por diferencias insalvables con la dirección estatal, coincidiendo con la escisión del sector errejonista, apunta un problema de fondo: "Durante mucho tiempo había una discusión política y ya no la hay. No se confrontan ideas diferentes, sean estratégicas o tácticas de cara a alcanzar unos objetivos compartidos, sino que solo hay uniformidad. Esto hace que todo el que no se alinea con el secretario general se termina marchando".

Espinar: "El Podemos de 2015 quería construir una herramienta del tamaño del país, mientras que el de 2020 se construye a la medida de un liderazgo"

Espinar, que sigue considerándose de Podemos, no es optimista con respecto al panorama del partido en el medio plazo. "La ruptura en mil pedazos genera una atomización que hace que se formen muchos partidos distintos haciendo desaparecer la posibilidad de un gran proyecto capaz de encarnar una alternativa de país. El Podemos de 2015 quería construir una herramienta del tamaño del país, mientras que el Podemos de 2020 se construye a la medida de un liderazgo", critica. Su diagnóstico es un tanto fatalista se apoya en el descenso del apoyo electoral de Unidas Podemos a pesar de su éxito político al conseguir entrar en el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez: "No corren buenos tiempos para la política de impugnación ni para la reconstrucción de una fuerza que sea referente del cambio".

Que la marcha anunciada del sector anticapitalista de Podemos no haya tenido un efecto sorpresa —comenzó a gestarse hace ya más de un año a través de una salida ordenada por territorios—, no ha impedido una fuerte consternación interna. Se trata de la plataforma que impulsó la creación del proyecto y además cuenta en sus filas con referentes en las instituciones como la dirigente andaluza Teresa Rodríguez, el alcalde de Cádiz José María González 'Kichi' o el propio Miguel Urbán. A pesar de las diferencias, Iglesias ha reconocido el papel más bien en la sombra de este último, y por tanto de IA, en la construcción del partido: “Sería un cínico si no diera las gracias a Miguel Urbán, no solo como uno de los artífices iniciales de Podemos, sino por ser un ejemplo de honestidad y entrega desinteresada a sus ideas y a los suyos”, apunta en el capítulo de agradecimientos de su libro 'Disputar la democracia: política para tiempos de crisis' (Akal).

Iglesias: "Sería un cínico si no diera las gracias a Urbán, no solo como uno de los artífices iniciales de Podemos, sino por su honestidad y entrega"

Iglesias y Urbán recorrieron España de punta a punta meses antes de lanzar Podemos para buscar adhesiones al proyecto y referentes territoriales. Así lo recuerda el eurodiputado: "Tras conversar con Pablo, Garzón, Pisarello, Monedero, etc. tuvimos una conversación definitiva con Izquierda Unida, con sus responsables de confluencia, Enrique Santiago... y nosotros les planteamos una seria de cuestiones que nos parecían fundamentales a las que nos dijeron: 'Mira, para eso no hay espacio, para que uno de los vuestros entren en las listas sí'. Eso nos decidió a hacer otra cosa. Empezamos a hablar con alguna gente".

Entre ellos, continúa rememorando Urbán, "el Procés Constituent que era un elemento fundamental y ahí cogimos un tren el señor Iglesias y yo y nos fuimos al monasterio de Montserrat para convencer a Teresa Forcades de lanzar este proceso y que ella se sumara y que pudiera aportar el capital político de Procés Constituent. Y Teresa nos dice que sí, que lo ve bien. (...) La siguiente persona con la que hablamos es Cañamero, quien duda. Nos dice que lo hablan entre ellos y finalmente dicen que no, pero que si sale ya se apuntarían. Y la tercera persona fue Juan Torres, quien luego estuvo en la primera propuesta de programa económico. Él lo ve, pero es verdad que allí empezamos a pergeñar la cosa. Lo primero fueron los debates internos en Anticapitalistas y paralelamente íbamos sondeando a la gente para algo que ni siquiera tenía nombre".

 Miguel Urbán. (EFE)
Miguel Urbán. (EFE)

La alianza estratégica de Iglesias con Anticapitalistas no tardó en generar fricciones, pero lo cierto es que nunca se escondieron las diferencias. “Me cago en la victoria estética del perdedor, prefiero las limitaciones y las contradicciones estéticas de los ganadores”, zanjaba Iglesias ante la militancia de esta organización en una universidad de verano celebrada antes de crear conjuntamente Podemos. Un discurso poco amable, donde reprochó lo cómodo que era para parte del auditorio que tenía enfrente identificarse con la izquierda marginal o minoritaria, “friki”, al tiempo que censuraba su actitud y estrategia política. Ya en plena contienda electoral, volvería a afearles el líder de Podemos que “"se vive muy cómodo fiel a tus principios inamovibles sabiendo que vas a ser minoritario".

Iglesias se apoyaba en experiencias prácticas para justificar sus tesis. "El éxito electoral de Syriza en Grecia, que en un solo mes pasó del 16 por ciento a casi el 27 por 100 de los votos en 2012 (así como el fracaso del Partido Comunista de Grecia (KKE), que en su firmeza asistió a una reducción severa de sus apoyos electorales) no se explica como un proceso de concienciación por el cual los griegos se hicieron de izquierdas como consecuencia de la crisis, sino porque Syriza se convirtió en una alternativa de país para los griegos; exactamente lo que el KKE no ha logrado ser, por mucha que sea su influencia en el mundo sindical y en la calle”.

Anticapitalistas: "Es necesario que exista un espacio a la izquierda del PSOE que no esté en el Gobierno. Este vacío es inédito"

Más directo todavía fue Juan Carlos Monedero cuando acudió a un encuentro con representantes de los círculos madrileños, justo después de las elecciones europeas, para apaciguar las críticas internas contra el "nombramiento a dedo" de una ejecutiva en funciones que organizó Vistalegre. Acusado de prácticas antidemocráticas, el politólogo advirtió del peligro de un golpe de estado dentro de la organización, en alusión directa a Izquierda Anticapitalista, cuyos miembros estarían “conspirando para quedarse con Podemos y no nos da la gana”.

Anticapitalistas emprende ahora su propio camino, con una hoja de ruta que acabarán de definir a finales de marzo en su asamblea estatal, y que pasa por llenar el espacio electoral a la izquierda del Gobierno. "Es necesario que exista un espacio a la izquierda del PSOE que no esté en el Gobierno. Este vacío es inédito", argumenta Camargo, para quien hace falta una izquierda autónoma al Ejecutivo de coalición.

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