30 años del Proyecto 2000

El almuerzo desnudo: los desconcertantes pergaminos proféticos del 'procés'

Una investigación en marcha arroja luz sobre los planes secretos de Pujol para nacionalizar Cataluña en pleno apogeo del autonomismo catalán. ¿'Protoprocés' o esencia de pujolismo?

Foto: Torra y Pujol en un acto el año pasado. (EFE)
Torra y Pujol en un acto el año pasado. (EFE)

Un joven pastor beduino encontró en 1947 unos pergaminos en una cueva del desierto de Judea: los Manuscritos del mar Muerto. El descubrimiento obligará a reinterpretar la historia del cristianismo, dijeron, pero siete décadas después, su significado sigue en disputa. Pues algo parecido pasa con los papeles secretos de Pujol, sobre todo el Proyecto 2000, que lleva treinta años volviendo locos a pujolistas, centralistas y procesólogos a cuenta de su significado profundo. ¿Es el Proyecto 2000 la verdad revelada y profética sobre el 'procés' o estamos ante un caso típico de sobreinterpretación?

2019: una carpeta azul de gomas, de las de toda la vida, repleta de papeles reservados que muestran el pensamiento y las estrategias de Jordi Pujol cuando era 'president' de la Generalitat. Papeles archivados por un ex alto cargo de la Generalitat que el semanario 'El Triangle' ha sacado ahora a la luz. Al modo de los Manuscritos del mar Muerto, varias décadas después siguen apareciendo nuevos textos reservados de Pujol sobre el Proyecto 2000 y otros asuntos.

1990: se filtra a la prensa un informe confidencial de la Generalitat pujolista para renacionalizar Cataluña: el Proyecto 2000. Proponía cosas (inquietantes) como:

Solo avanzan los pueblos que son jóvenes. Es necesario concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva

1) “Solo avanzan los pueblos que son jóvenes. Es necesario concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva”. 2) “Memorial de agravios: Cataluña es una nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico. Descubrimiento, constatación, ponderación y divulgación de los hechos discriminatorios... Remarcando la incidencia negativa que esto tiene para el conjunto del pueblo catalán y para cada uno de sus ciudadanos.” 3) “Estimular el sentimiento nacional catalán de los estudiantes y profesores”. 4) “Potenciar a personalidades de ideología nacionalista en los órganos rectores de las tres universidades catalanas”. 5) “Velar por la composición de los tribunales de oposición”. 6) “Lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán… Creación del estado de opinión nacional ”. 7) “Introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en los lugares claves de los medios comunicación”. 8) “Potenciación del modelo familiar que garantice la sustitución biológica”.

En efecto, se parecía mucho a un programa de infiltración, adoctrinamiento y, ejem, repoblamiento de Cataluña. Sin trampa ni cartón. O como dijo William Burroghs para explicar el título de su novela 'El almuerzo desnudo': "Ese instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores". La verdad en su versión más cruda.

¿Era el 'procés' antes del 'procés'? ¿Los manuscritos fundacionales del 'procés'? ¿Una mezcla entre autonomismo e independencia ideada por Pujol? ¿Se puso el 'procés' en marcha en 1990, pero nadie se dio cuenta y PP y PSOE siguieron pactando alegremente con Pujol sin saber que estaba desestabilizando el sistema desde dentro? ¿Era el Programa 2000 el clásico 'thriller' conspiratorio en el que un fulano carismático llega a la Casa Blanca... y resulta ser un reptiliano que ha engañado a todo el mundo todo el rato?

Más madera

Este año se cumple el 30 aniversario del Programa 2000, aunque está más vivo que nunca, porque el 'procés' ha cambiado su interpretación, pero sobre todo porque el veterano semanario de investigación 'El Triangle' lleva meses publicando nuevos y asombrosos papeles secretos del pujolismo. Y aún no ha acabado...

Los papeles revelados se dividen en dos partes:

Portada de 'El Triangle'.
Portada de 'El Triangle'.

1) Partes nunca publicadas del Programa 2000, que suma ya 33 páginas y 3 anexos. Por ejemplo: una lista de escritores e intelectuales afines cuyas carreras debía favorecer la Generalitat. “El Plan de nacionalización de Cataluña que Jordi Pujol puso sobre la mesa de su consejo ejecutivo en 1990 contaba con un listado de 84 personas, denominadas “agentes actuantes”, para inocularlo a todos los sectores sociales… En la lista encontramos desde personas intelectualmente admiradas por Pujol... a articulistas del diario ('Avui') de cabecera del pujolismo (también alguno de 'La Vanguardia')... o el escritor Quim Monzó. De los 84 nombres de la lista, 11 siguen opinando habitualmente en los medios de comunicación y casi todos son o han sido, en los últimos años, entusiastas propagandistas del proceso independentista: Salvador Cardús, Àngel Castiñeira, Joan B. Culla, Josep Gifreu, Agustí Pons, Joan Rigol, Vicenç Villatoro, Franscesc-Marc Álvaro, Oriol Pi de Cabanyes, Pilar Rahola i Xavier Bru de Sala”, resumió 'El Triangle'.

2) Otros textos inéditos de Pujol.

¿Qué muestran todos estos papeles? Las estrategias subterráneas del autonomista Pujol para impulsar la nacionalización de Cataluña al tiempo que apostaba por la gobernabilidad de España. ¿Hubo un 'procés' secreto antes del 'procés'?

Hablamos de papeles de trabajo -escritos por Pujol o sus colaboradores- para impulsar la acción de gobierno y sembrar doctrina partidista, pero que no debían hacerse públicos. Ni siquiera años más tarde: en el tomo de las memorias de Pujol sobre esa época no hay una sola mención al Programa 2000. Era demasiado explícito, sí, aunque no ocurriera nada especial cuando se filtró (por partida triple) en 1990. Con los siguientes titulares:

'La Vanguardia' (que publicó la exclusiva en portada): “Pujol prepara un plan de afirmación nacionalista”. 'El País': "El Gobierno catalán debate un documento que propugna la infiltración nacionalista en todos los ámbitos sociales". 'El Periódico de Cataluña': “La estrategia de la recatalanización”.

Cataluña no era más que Murcia. Lo que crea Pujol es una percepción de Estado: con sus trajes góticos y sus banderas milenarias

'El País' describió así el asunto: "Obsesión por inculcar el sentimiento nacionalista en la sociedad catalana, propiciando un férreo control en casi todos sus ámbitos -el documento propugna la infiltración de elementos nacionalistas en puestos clave de los medios de comunicación y de los sistemas financiero y educativo".

No obstante, ni 'El País' ni 'El Periódico de Cataluña' llevaron el tema en portada, lo que da una idea del escaso revuelo informativo.

¿Cómo se explica que lo que ahora parecen los pergaminos del 'procés' no generara especial escándalo en 1990?

"Los textos no despertaron mucho interés en Cataluña porque se interpretaron como una sobrada más de Pujol. Como Cataluña era una sociedad cohesionada, se daban cuatro o cinco casillas de ventaja al pujolismo para que se desahogara: ‘Pobre gente, déjalos, ya volverán’. Y mira… Pero Pujol no pudo llegar hasta donde quería. TV3 llegó a ser una televisión ejemplar, se decía que era la BBC de un país católico, aunque la agudización de las políticas de hegemonía acabarían con eso. Era simplemente eso: hegemonía. Todo se empezó a medir por el marco nacional… y ahora Urdaci es socialdemócrata comparado con TV3", cuenta el periodista y escritor Guillem Martínez, autor de 'La gran ilusión' y '57 días en Piolín'.

Más contexto para explicar por qué el Programa 2000 pasó sin pena ni gloria en 1990:

Todo la tensión territorial estaba puesta entonces sobre el País Vasco. Cataluña preparaba los Juegos Olímpicos del 92 subida a una balsa de aceite.

Pujol se mantuvo toda esa década como bisagra y sostén del bipartidismo; su apoyo fue decisivo en la última legislatura de Felipe y en la primera de Aznar. PSOE y PP le atacaron coyunturalmente según quién gobernara en cada momento, pero la tendencia de fondo esos años fue considerar a Pujol un estadista que tenía el país -España- en su cabeza, y la derecha pasó en tiempo récord del “Pujol, enano, habla castellano” al Aznar hablando en catalán en la intimidad, en uno de los recules más aparatosos de los noventa (con tal de acabar con la hegemonía socialista, cualquier cosa).

Entonces… ¿Engañó Jordi Pujol a todo el mundo todo el rato? ¿Detrás del autonomista practicante se escondía un independentista pecador? Sí y no.

“El Programa 2000 era un programa de máximos. Todos los políticos tienen siempre uno en la cabeza. Lo raro fue poner eso por escrito, porque era demasiado explícito y perverso”, según una fuente conocedora de las peripecias internas de los papeles de Pujol.

¿Por qué se puso por escrito en términos crudos y formato plan maestro? ¿No era mejor un método más discreto? Quizá el pujolismo pecó de exceso de confianza: eran los años del Pujol omnipotente, venía de ganar unas elecciones (1988) con un 46,74% de los votos (30 escaños más que la segunda fuerza), preparaba su despliegue como fuerza clave para la gobernabilidad en España. O quizá es era todo tan trascendental que había que levantar acta notarial...

Ponerlo todo por escrito es una manía y una locura histórica del catalanismo. Al hacerlo, te expones mucho al ridículo

"Es que la aportación catalana a la cultura española es ponerlo todo por escrito. Cuando se unifican las dos coronas, no hay archivos ni notarios en Castilla, los pone en marcha Fernando II, el aragonés. Poner todo por escrito es una manía y una locura del catalanismo que se repetiría en todas las épocas. Al hacerlo, te expones mucho al ridículo, el pujolismo fue eso y el procesismo también", razona Martínez.

El independentismo era un movimiento minoritario en 1990. Aunque el Programa 2000 buscaba nacionalizar Cataluña, la palabra “independencia” no aparecía en el documento. “Pujol era entonces claramente autonomista, aunque fue cocinando el sentimiento nacional que cristalizaría luego en el independentismo. Todo eso lo hizo queriendo, o sin querer, probablemente queriendo. Dicho de otra forma: había un Pujol de lunes a viernes y otro Pujol más echado al monte los fines de semana”, añade la fuente conocedora de los papeles.

De hecho, en los textos publicados por 'El Triangle' hay decisiones de Pujol que casan mal con el procecismo, como una carta que desvela sus exitosas maniobras para frenar una ley de referéndums de la Generalitat porque aprobarla sería una “complicación gorda”.

En efecto, Pujol parecía tener más claro que los líderes procesistas que la política es también correlación de fuerzas: precipitar un proceso independentista sin grandes posibilidades de triunfo podría ser contraproducente. El doble discurso de Pujol -autonomista de día, procecista de noche- puede parecer cínico, pero también mostraba paciencia y pensamiento a largo plazo.

El Estatut hubiera frenado toda la chuminada procesista que vino después al neutralizar los agravios

"Yo a estos papeles no les llamaría procesismo, sino pujolismo/hegemonía en torno a lo nacional. En cualquier caso, el Estado también echó una mano para que el 'procés' ocurriera: una década después de estos papeles, empezó el boicot a los productos catalanes, y todo por cargarse un Estatutque cuestionaba el pujolismo. El Estatut era un intento de federalismo sin reforma constitucional, que no sabemos si hubiera funcionado, pero habría frenado toda la chuminada procesista que vino después al neutralizar los agravios", asegura Guillem Martínez.

Martínez remata con una descripción de la hegemonía pujolista como construcción cultural: "Pujol es fenomenológico. Con una autonomía que no se diferenciaba mucho de la murciana (o incluso con menos músculo que la murciana, dada la poca afición catalana a recaudar impuestos) vendió que Cataluña era un Estado, con sus trajes góticos, sus banderas milenarias, sus policías y una idea de catalanidad que se impuso a las izquierdas. ¡Pero es que Cataluña no era más que Murcia! Una descentralización administrativa del Estado, una diputación grande, como Madrid, como La Rioja, como cualquier cosa que no fuera foral. Lo que crea Pujol es una percepción de Estado. 'Nosotros somos un Estado, mira mi palacio gótico si no te lo crees, mira mi policía si no te lo crees y mira mi cultura política (somos demócratas desde hace 4.000 años) si no te lo crees'".

Ideología pura

Los papeles de Pujol también supuran ideología. Ahora que el debate identitario ha opacado al ideológico, cabe subrayar su condición de plan elitista y conservador. El Programa 2000 abogaba por lanzar “campañas de denuncia de las insuficiencias financieras en lo concerniente al régimen de conciertos de los centros privados”, y pedía la “promoción y ayuda a la creación de universidades privadas especialmente de iniciativa social arraigada al país”. Según contó 'El País' en 1990, "el documento propugna la configuración de una sociedad catalana de claro corte conservador, en la que tengan vigencia 'Ios valores cristianos' y en la que se fomenten las 'fiestas populares, tradiciones, costumbres y trasfondo mítico'. Una sociedad a la que se debe sensibilizar sobre la 'necesidad de tener más hijos para garantizar su personalidad colectiva'".

La entrevista

Paola lo Cascio es una historiadora y politóloga italiana especialista, entre otras cosas, en el nacionalismo catalán. Autora del ensayo 'Nacionalisme i autogovern' y de una tesis doctoral sobre la autonomía catalana y la figura de Jordi Pujol, Lo Cascio analiza en este entrevista las relaciones entre el 'expresident', el 'procés' y el Proyecto 2000.

PREGUNTA. El Proyecto 2000 tiene un lenguaje político explícito, aunque no se escribiera para hacerse público. ¿Pujol era autonomista de día y procesista de noche? ¿Cómo encaja el Proyecto 2000 en el pujolismo?

RESPUESTA. Yo creo que hay un malentendido. Pujol nunca fue independentista, pero aunque fuera autonomista, no dejaba de ser un nacionalista profundo. Es decir, que no hay tanta contradicción entre su tarea de gobierno y este documento. A toda la gente que se lleva las manos a la cabeza viendo el texto, les diría que se leyeran el discurso de investidura de Pujol en 1980. Se puede discutir sobre los contenidos del documento, o sobre cierta confusión del pujolismo entre partido y Gobierno, pero que su programa político era profundamente nacionalista está fuera de discusión, y no hace falta irse a los documentos secretos para ver esto: ya estaba en los públicos.

Pujol nunca fue independentista, pero aunque fuera autonomista, no dejaba de ser un nacionalista profundo

P. Dice que en su primer discurso de investidura ya fue bastante explícito…

R.¡Claro! Una de las primeras cosas que dijo Pujol ese día fue: señores, les presento un programa nacionalista de gobierno. Lo dijo tal cual. Ni independentista, ni soberanista, ni autonomista: nacionalista. Por tanto, lo que puede llamar la atención del documento es que circulara por el espacio de gobierno, cuando parece más un texto propio de partido político, o la confusión pujolista entre pertenencia partidaria e instituciones. Pero que Pujol tenía un proyecto de construcción nacional y eso era lo más importante está clarísimo desde el principio. En otras cosas no, pero en esto Pujol siempre fue muy honesto. El gasto en medios de comunicación y en proyección exterior (que son políticas en cierta medida nacionalizadoras) estuvo ahí desde el minuto uno.

P. La filtración del documento no hizo demasiado ruido en 1990. ¿Por qué?

R. Pujol hegemonizó la construcción de la autonomía, haciéndola el escenario de un proyecto nacional. La gente que votaba en las elecciones autonómicas lo sabía.

Anonio Muñoz Molina, José Manuel Lara, Jordi Pujol y Marta Ferrusola, en el Premio Planeta.
Anonio Muñoz Molina, José Manuel Lara, Jordi Pujol y Marta Ferrusola, en el Premio Planeta.

P. ¿Y a la otra gente le daba un poco igual?

R. Sí… A ver. Una de las virtudes de Pujol respecto al 'procés', es que sabía que el suyo era un proyecto nacionalista "fuerte"... pero aceptaba que funcionaba en diferentes intensidades según los sectores de la población, nunca se planteó meter el dedo en el ojo a otros imaginarios, que también existían. Es decir, Pujol sabía que el área metropolitana de Barcelona no le iba a comprar el conjunto de su proyecto, y ya está. Ya está. Sin dramas. Lo que pasó después, con el 'procés', es que pensaron que detrás de su discurso estaba todo el país.

P. Llegado el 'procés', se empezó a analizar el Proyecto 2000 en clave: ¿es esto el 'procés' antes del 'procés'? Pero usted acaba de señalar diferencias estratégicas importantes. ¿Pujol tenía más clara la correlación de fuerzas y que podía acabar descarrilando si pisaba el acelerador a fondo?

R. Sí. ¿Hubo conflictos durante el pujolismo? Por supuesto que sí. Por ejemplo, con Maragall. En el 87 se aprobaron normas de ordenación territorial y Pujol se cargó (literalmente) la corporación metropolitana de Barcelona, que a parte de poder llegar a ser una administración potente, podía potenciar un imaginario del todo diferente de la Catalunya pujoliana. Se frena el proyecto de Maragall pero queda un acuerdo político tácito: el área metropolitana de Barcelona era cosa de socialistas, y lo otro, pues bueno, Pujol ya iba haciendo. Lo cual no quiso decir que fueran compartimentos estancos. Hubo cooperación institucional entre estos dos mundos en políticas concretas que consolidaban el consenso y la legitimación de todos los actores implicados

Había un acuerdo político tácito: el área metropolitana de Barcelona era cosa de socialistas, y lo otro, pues bueno, Pujol ya iba haciendo

P. Pero insisto: ¿Era esto el 'procés' antes del 'procés'?

R. ¿Hasta qué punto Pujol es el 'protoprocés'? El 'procés' es posible porque hay una base política previa, que es la cultura pujolista, lo cual no quiere decir que Pujol fuera independentista, sino que hay una clase política y un electorado que nacen, crecen y se politizan dentro de ese proyecto nacionalizador.

P. Para acabar: esto de poner por escrito que hay que infiltrar periodistas, funcionarios o empresarios nacionalistas… Estas cosas normalmente no se ponen por escrito…

R. Es más frecuente que se hagan pero no se digan.

P. Eso. Y no lo llama uno plan, porque claro, lo ves ahora y es imposible no pensar en términos maquiavélicos. ¿Fue un error poner eso por escrito?

R. Yo no sé por qué se utilizó este lenguaje y no otro, ahora bien, en términos más generales, el documento es fruto de un contexto. Pujol llevaba ya dos mayorías absolutas. Si se tiene en cuenta una cierta cultura política del pujolismo, que tiende a solapar institución, partido y país, pues no es un documento tan raro. La voluntad de identificar al partido con el país era una línea de acción política clara, pública y visible. Otra cosa es que Pujol fuera consciente de que ello operara eficazmente con intensidades diferentes en los diversos sectores de la población.

PD: Dentro de los papeles publicados por ‘El Triangle’, hay uno especialmente corrosivo: el 'president' Pujol apuesta en una carta privada por la conversión de Andorra en un, ejem, paraíso fiscal. Sí, parece un chiste futurista de humor negro, y vaya usted a saber si no lo era. Con los papeles secretos de Pujol, igual que con los Manuscritos del mar Muerto, hay que andar con pies de plomo. No vaya a ser que el almuerzo desnudo no sea la soberanía de Cataluña, sino la de Andorra.

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