encuentro del pasado 20 de enero

Tensión y bronca entre partidos españoles en la Eurocámara por el caso Ábalos

Los partidos españoles se enzarzan en un debate en la Eurocámara sobre la reunión entre Ábalos y Rodríguez con un tono bronco y tenso lleno de acusaciones cruzadas

Foto: Josep Borrell, este martes en el Parlamento Europeo. (Reuters)
Josep Borrell, este martes en el Parlamento Europeo. (Reuters)

Este lunes el Parlamento Europeo votó a favor de mantener un debate sobre si el encuentro entre el ministro José Luis Ábalos y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez el pasado 20 de enero en el aeropuerto de Madrid suponía una violación de las sanciones europeas que impedían a la mandataria chavista ingresar o transitar por un Estado miembro de la Unión. Y el debate ha acabado convertido en una batalla campal de eurodiputados españoles de un signo contra los de otro, de eurodiputados españoles contra extranjeros, de eurodiputados españoles contra Josep Borrell, Alto Representante de la UE para Exteriores y Política de Seguridad, y del propio Borrell contra eurodiputados españoles. Un todos contra todos.

El debate llegaba cargado de polémica porque desde la tarde del lunes, cuando la delegación socialista votó en contra de incluirlo en la agenda, los eurodiputados del PSOE y de Unidas Podemos acusaban a los del Partido Popular, Ciudadanos y Vox de llevar al Parlamento Europeo las “trincheras” de un tema nacional. Y el debate, tras una primera y pausada introducción de Borrell, ha comenzado, desde el primer minuto, con un altísimo nivel de tensión y agresividad que no ha disminuido casi en ningún momento.

El asunto ha acabado en el Pleno de Estrasburgo tras semanas de polémica. Las sanciones europeas impedían que Rodríguez pisara suelo español o transitara por él, y la vicepresidenta venezolana bordeó los contornos de las sanciones al aterrizar en el aeropuerto de Madrid en la madrugada del 20 de enero. Allí se encontró con Ábalos, quien tras esconder el encuentro, cambió de versión en varias ocasiones. Con el ministro también había un diplomático, que según el ministerio de Exteriores, se aseguró de que Rodríguez no pisaba territorio español y se mantenía en la zona internacional del aeropuerto.

La Comisión Europea, aunque perpleja por el tema, ha repetido en numerosas ocasiones que la aplicación y supervisión del cumplimiento de las sanciones de la UE depende de las autoridades nacionales de los distintos Estados miembros, en este caso por parte del ministerio de Exteriores, dirigido por Arancha González Laya.

Esta ha sido la línea defendida por Borrell, que ha explicado que “se puede debatir” si los Estados miembros deberían ceder a la UE el control sobre el cumplimiento de sanciones, pero que “actualmente la situación es clara: la Comisión Europea no puede incoar ningún procedimiento de infracción” a España.

Debate español

El resto del debate ha sido intercambios de golpes de todos contra todos. Dolors Montserrat, portavoz del PP en la Eurocámara, ha acusado al Gobierno español de “abrir las puertas de Europa” al chavismo y ha asegurado que “deben ser las instituciones europeas las que lo investiguen”.

Cristina Maestre, del PSOE, ha respondido a Montserrat señalando que este mismo martes se ha conocido que los expresidente españoles Mariano Rajoy y José María Aznar, ambos populares, han sido llamados a declarar por el caso Bárcenas. Mientras tanto, y en un ambiente tenso y crispado, Javier Moreno Sánchez, portavoz del PSOE en la institución ha acusado a populares y a naranjas de “desleales”. “Nueve de los diez oradores somos españoles, ¿siguen pensando que esto es un debate europeo? ¿No estarán haciendo el ridículo?”, ha preguntado el socialista.

Jordi Cañas, eurodiputado de Ciudadanos y el impulsor del debate, ha preferido no cargar contra el resto de eurodiputados y hacerlo directamente contra Borrell, asegurando que le habría gustado que hubiera hablado “como Alto Representante y no como ministro”. “Lo que es evidente es que la Comisión no ha hecho nada”, ha acusado Cañas.

"Nueve de los diez oradores somos españoles, ¿siguen pensando que esto es un debate europeo? ¿No estarán haciendo el ridículo?"

La trifulca no ha durado demasiado, porque el debate ha sido rápido y el presidente de la cámara ha evitado que se prolongase demasiado. Pero ha dado tiempo para atacarse mutuamente desde varios flancos. Por ejemplo, Mónica González, eurodiputada del PSOE, ha cargado contra Ciudadanos, asegurando que “hacen el ridículo” y señalando que “su fuerza política va a desaparecer”.

Dita Charanzova, eurodiputada liberal checa y compañera de filas de Ciudadanos, ha lamentado que el asunto haya acabado convertido en un asunto nacional y ha afeado a los socialistas que criticaran la celebración del debate: “Quiero decir que tenemos el debate porque la mayoría de esta cámara votó a favor” y “lo que está en juego es la credibilidad de la UE”. Ibán García del Blanco, eurodiputado socialista, ha respondido a la checa preguntándole “que qué esperaba, si al final evidentemente este tema es un asunto de política nacional”, y le ha preguntado si no se ha sentido “engañada” por sus colegas de Ciudadanos.

"Es un tema de una norma europea que deben aplicar los Estados miembros y que debe ser controlada al nivel de los Estados miembros"

El tono y la actitud general del debate ha sido enormemente agresivo. Ernest Urtasun, eurodiputado de En Comú Podem integrado en Los Verdes, ha sido una de las pocas excepciones: “No hay caso europeo porque es una competencia nacional”, ha señalado. “Es un debate que estamos teniendo nueve españoles entre nosotros, es muy lamentable. Haciendo estas cosas degradamos la imagen de la delegación española en esta casa”, ha lamentado el catalán.

Al terminar el debate Borrell ha cargado a su vez contra los eurodiputados críticos, recordando que la Comisión Europea no tiene como rol el vigilar la aplicación de las sanciones. “Puede ser que para un ciudadano normal le pueda sorprender, pero a ustedes no les debería sorprender”, ha asegurado. “Ustedes son eurodiputados, ustedes deben saber esto, ¿les sorprende? Pues tendrán que estudiar más”, ha reprendido Borrell mientras algunos miembros de la cámara le afeaban sus comentarios.

“Es un tema de una norma europea que deben aplicar los Estados miembros y que debe ser controlada al nivel de los Estados miembros, ¿dónde está el fallo lógico en mi argumento? Porque si yo no tengo fallo lógico lo tienen ustedes”, ha zanjado el Alto Representante antes de cortar el micrófono y cerrar el debate.

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