EL PRIMER GRAN ACTO TRAS LA INVESTIDURA

Moncloa respira satisfecha tras el viaje a BCN y confía en encarrilar los PGE "cuanto antes"

El Gobierno considera que la minigira ha salido "mejor" de lo previsto, incluida la entrevista con Torra, en la que dominó el respeto institucional y en la que el líder socialista llevó la "iniciativa"

Foto: Pedro Sánchez y Ada Colau se dirigen a su comparecencia conjunta en el Ayuntamiento de Barcelona, este 7 de febrero. (Moncloa)
Pedro Sánchez y Ada Colau se dirigen a su comparecencia conjunta en el Ayuntamiento de Barcelona, este 7 de febrero. (Moncloa)

Salió "mejor de lo previsto", "muy bien". Ni la Moncloa, ni Ferraz, ni el PSC ahorran calificativos para definir la visita de dos días de Pedro Sánchez a Barcelona, que tuvo como eje central la reunión con Quim Torra en el Palau de la Generalitat. Los socialistas celebran el resultado de un viaje sobre el que habían rebajado pertinentemente las expectativas previamente. El presidente quería "tomar el pulso" a Cataluña y "devolverle la presencia del Gobierno", y lo logró, valoran en su equipo. A su regreso a Madrid, le esperaba el diseño y la constitución de la mesa entre gobiernos en este mes y la redacción de los Presupuestos Generales del Estado de 2020, que el Ejecutivo quiere tener aprobados "cuanto antes", para amarrar también cuanto antes el respaldo de ERC.

Sánchez finalizaba este viernes sobre la una de la tarde su viaje a Barcelona, su primera actividad fuera de Madrid de calado político y simbólico desde la investidura. Había arrancado la mañana con una reunión con la alcaldesa de la capital, Ada Colau, con quien firmó un acuerdo de colaboración que supone la recuperación del convenio de capitalidad cultural y científica para la ciudad que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero y que desterró Mariano Rajoy en su paso por el poder. 25,8 millones de euros, al menos, se pondrán sobre la mesa por parte del Estado para impulsar el "coliderazgo" de Barcelona. El presidente después se entrevistó con la cúpula de la gran patronal catalana, Foment del Treball, y finalmente con la presidenta de la Diputación de Barcelona, la socialista Núria Marín, con quien suscribió un acuerdo para inyectar 11,5 millones de euros para lanzar el empleo de energías renovables en la provincia.

La víspera, Sánchez se había visto con el 'lobby' empresarial Barcelona Global, con los secretarios generales de CCOO y UGT, con Pimec, con el PSC. Y con Torra. Con el 'president' por la mañana, por espacio de casi hora y media. El jefe del Ejecutivo iba pertrechado de su 'Agenda para el reencuentro' y su propuesta de que la mesa entre gobiernos que pactó con ERC se constituya en febrero. El líder del Govern aceptó. Sánchez se mostró dispuesto a liderar la primera reunión de ese foro que aún tendrán que perfilar los respectivos equipos, y Torra se prestó a presidir todos los encuentros. La cita en el Palau estuvo dominada por un insólito respeto institucional, lejos de la guerra por los símbolos que el 'president' se dispuso a librar un año antes, en Pedralbes, que el independentismo quiso convertir en una 'cumbre' entre gobiernos que incomodó al Ejecutivo. Nada de luchas esta vez por las macetas de flores amarillas o rojas. En esta ocasión, y como destacaban en la Moncloa, se obedeció el protocolo y estuvieron siempre presentes la 'senyera' y, a su derecha, la española.

En el Gobierno recuerdan que la visita se preparó de manera concienzuda, desde el Gabinete, que se desplegó ampliamente en la capital catalana


La reunión en el Palau se había preparado concienzudamente desde el Gabinete del presidente. Durante días. El miércoles, viajaron hasta Barcelona, para cerrar los últimos detalles, el tridente de poder de la Moncloa: Iván Redondo; el director adjunto del Gabinete, Paco Salazar, y el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños. "Se ha hecho mucho desde la Moncloa. El Gabinete se ha empleado a fondo, ha trabajado de manera intensa y reservada", indicaban fuentes gubernamentales. No en vano, Sánchez estuvo acompañado por una amplia delegación de la Moncloa en estos dos días, además de la ministra de Política de Política Territorial, Carolina Darias.

Rebaja de expectativas antes

El Ejecutivo había jugado previamente sus cartas: apenas dos días antes de la visita a Torra, la portavoz, María Jesús Montero, había trasladado el mensaje a los periodistas de que el Gobierno no esperaba mucho de la cita, ni siquiera poner fecha a la mesa de diálogo. No habría "resultados a corto plazo", dada la "complejidad" del "conflicto político". Sánchez seguía un manual que se sabe muy bien: era mejor rebajar expectativas para luego sorprender si la entrevista, como así ocurrió, se enderezaba. Si de entrada el Ejecutivo apuntaba alto y luego sus esperanzas no se cumplían, tendría que tragarse un fracaso.

Para el Ejecutivo, la "mejor prueba" de que la reunión con Torra salió bien es que este viernes pidió un mediador, opción descartada la víspera

"El encuentro con Torra estuvo lleno de diálogo y política, pero también de símbolos. Reencuentro y diálogo son términos y conceptos que combinan muy bien y que encarnan lo que quiere ser esta nueva etapa, ese deseo de recomenzar", razonaban este viernes fuentes de la Moncloa. En el círculo del presidente insistían en la importancia de que Sánchez "llevase la iniciativa" con su 'Agenda para el reencuentro' de 44 puntos, que evocaba tanto a los 23 puntos que Artur Mas entregó a Mariano Rajoy en 2014 como a los 46 que le dio en mano, en abril de 2016, Carles Puigdemont. Este viernes, Sánchez subrayaba que no se trataba de papel mojado, sino de una propuesta "factible" y que pretende cumplir, porque su Gobierno de coalición quiere "comunicar con hechos". El Ejecutivo buscaba poner el foco en otras demandas asumibles, y alejarlo sobre la autodeterminación y la amnistía de los presos condenados por el 'procés', la única agenda posible para Torra en la mesa de diálogo.

Moncloa respira satisfecha tras el viaje a BCN y confía en encarrilar los PGE "cuanto antes"

Sin embargo, el 'president' anunció también este viernes que convocará para la semana que viene una cumbre de fuerzas independentistas, de las que espera su aval para la exigencia de un mediador para el foro entre gobiernos, opción descartada por el secretario general del PSOE. En la Moncloa las palabras de Torra no inquietaron demasiado. Para el equipo del presidente, es "la mejor prueba" de que la reunión entre los dos mandatarios "salió bien". "Él está hablando para su parroquia, pero no va a haber un mediador. Aprendemos de los errores", comentaba tajante un colaborador del líder socialista, señalando implícitamente a la tensión interna que siguió a la aceptación, por parte del Gobierno, de la figura de un relator.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe del Govern, Quim Torra, recibidos por la formación de gala de los Mossos d'Esquadra en el Palau de la Generalitat, el pasado 6 de febrero de 2020 en Barcelona. (Moncloa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe del Govern, Quim Torra, recibidos por la formación de gala de los Mossos d'Esquadra en el Palau de la Generalitat, el pasado 6 de febrero de 2020 en Barcelona. (Moncloa)

Sánchez salvó los muebles en su entrevista con Torra, que podía haber descarrilado si el 'president' hubiera optado por boicotearla, como se anticipaba. De ahí que su actitud colaborativa sorprendiera en la Moncloa. Pero en el Gobierno subrayaban que hay que visualizar esta minigira por Barcelona "en su conjunto". "Se publicó y se dijo que toda la serie de reuniones del presidente que se colocaron en agenda pretendían diluir la cita con Torra. No había afán de enmascarar, sino de tomar el pulso a la sociedad catalana y devolver la presencia del Gobierno a Cataluña. Y el mensaje que ha recibido de sus interlocutores es un agradecimiento", resumen desde el entorno del líder socialista. El Gobierno, pese a su satisfacción por la visita, evita lanzar la señal de que el camino está asfaltado. El propio Sánchez ya advirtió de que ese trayecto hacia el "reencuentro" no sería "fácil" ni corto. "Se ha dado un paso importante, es un punto de inflexión. Veremos en el futuro, pero este paso había que darlo", completaban en su círculo.

Otro momento

Era inevitable la comparación con Pedralbes (2018) o con la visita casi clandestina de Sánchez el pasado octubre, en plena precampaña y con la calle aún caliente tras la sentencia del 'procés'. El pasado otoño, el viaje del presidente no fue anunciado con antelación y se encontró con protestas, pitidos y abucheos. Un año atrás, Barcelona se blindó por completo, con varios anillos de seguridad, para proteger el Consejo de Ministros en la céntrica Llotja de Mar.

A diferencia de lo ocurrido el pasado otoño o en diciembre de 2018, a Sánchez no le siguieron las protestas ni los abucheos. No hubo altercados

Estos dos días, la plaça de Sant Jaume, donde se emplazan la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, sí estaba acordonada y protegidos los accesos a los inmuebles oficiales, pero no hubo protestas que siguieran al jefe del Ejecutivo, ni ningún altercado. El clima social también había mudado. "No ha habido nada estridente ni nada fuera de lo normal. Hasta los catalanes están hartos del 'procés'. También es cierto que el momento es otro: ahora estamos hablando de un Gobierno con más fuerza parlamentaria y que ha vencido en las urnas, entonces teníamos 84 escaños", valoraba un alto cargo de la Moncloa.

Moncloa respira satisfecha tras el viaje a BCN y confía en encarrilar los PGE "cuanto antes"

El reto inminente que tiene el Ejecutivo, más allá de Cataluña (y relacionado con ella) es sacar adelante los Presupuestos de 2020. "Cuanto antes", dijo Sánchez en su comparecencia en el Palau. "Y les digo una cosa, ese cuanto antes nada tiene que ver con el calendario electoral, tiene que ver con las urgencias y la importancia de los temas que afectan al día a día de los ciudadanos de nuestro país". Así, el presidente pedía separar la tramitación de las cuentas del Estado de un posible adelanto de las autonómicas catalanas.

El PSC pide agilidad

El PSC pide a Sánchez aprovechar el momento e intentar acelerar la tramitación de los PGE de 2020. Cree que Hacienda ha de presentarlos lo antes posible para que no queden contaminados por un hipotético anticipo electoral que Torra quizá llevase a otoño. Una entrada rápida del proyecto de ley en el Congreso podría ayudar a amarrar el apoyo de ERC, el socio imprescindible, que por otro lado pide avances en la mesa de diálogo para asegurar la viabilidad de la legislatura. Por lo pronto, los de Oriol Junqueras sí han aplaudido los resultados de la entrevista de los dos presidentes. "Visita magnífica, Presupuestos cuanto antes. Pero esa era y es la opinión de Pedro", sintetizaban fuentes próximaas al primer secretario, Miquel Iceta.

En la cúpula del PSOE se muestran prudentes, y advierten de que "nada tiene que ver" la tramitación de los PGE con los avances en la mesa de diálogo

En la cúpula del PSOE, no obstante, no se confían. "Hay que diferenciar ambos planos", el del foro entre gobiernos y los PGE, porque "no tiene nada que ver". Ferraz no quiere que se repita lo que ocurrió hace un año: el Gobierno también salió satisfecho de Pedralbes, creía que tenía los Presupuestos en su mano y finalmente el independentismo y la derecha los tumbaron en la Cámara Baja.

Pedro Sánchez saluda a Miquel Iceta en la sede del PSC, este 6 de febrero en BCN. (EFE)
Pedro Sánchez saluda a Miquel Iceta en la sede del PSC, este 6 de febrero en BCN. (EFE)

El Gobierno sigue con su calendario, con vistas a poder presentar el proyecto de ley a finales de marzo. Y sabe que disponer de unos nuevos PGE, los primeros desde los de 2018, los últimos que aprobó Cristóbal Montoro, le daría oxígeno durante al menos dos años. O eso es lo que hasta ahora dictaba el manual, aunque no le funcionó a Rajoy.

Jornada de trabajo en Quintos

Este sábado, Pedro Sánchez compartirá con todos sus ministros una jornada de retiro en Quintos de Mora, una finca de más de 6.800 hectáreas propiedad de Parques Nacionales desde 1942 y que está situada en el municipio toledano de Los Yébenes. Aquello que George W. Bush llamó "el rancho de Aznar".

La jornada comienza a las 9:30 con la llegada del presidente y de los ministros, así como varios miembros de los equipos de los dos socios de la coalición (los directores de Gabinete del presidente, Iván Redondo, y del vicepresidente segundo, el exJemad Julio Rodríguez, entre otros), según informaron este viernes fuentes de la Moncloa. 

El retiro en Quintos está diseñado como una sesión de trabajo del Ejecutivo. Así, por la mañana se prevé tocar dos puntos: agenda legislativa del trimestre y contexto económico y estabilidad presupuestaria.

Después, llegará el receso para una comida informal y, a la tarde, habrá una nueva reunión para abordar las grandes transformaciones que impulsará el Gobierno durante la legislatura: crecimiento económico, igualdad, cohesión territorial, transición ecologica, ciencia y digitalización y justicia social.

Será una jornada para coordinar y avanzar trabajo pero también para "engrasar" la relación política y personal de los dos socios del Ejecutivo, según añadían las mismas fuentes. 

La sesión de trabajo en Quintos de Mora finalizará, según la Moncloa, sobre las 19:00 de este sábado. No está previsto que haya comparecencias ante los medios. 

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