ESPERAN 15 DÍAS PARA VOLVER A LA NORMALIDAD

Cuarentena voluntaria en el Chinatown español: "No quieren contagiar a sus hijos"

Casi todos los negocios chinos del barrio de Usera, en Madrid, están cerrados. Muchos han vuelto hace poco de las vacaciones de año nuevo y no se fían de sus compatriotas

Foto: Una mujer camino por una calle del barrio de Usera, lleno de negocios chinos. (David Brunat)
Una mujer camino por una calle del barrio de Usera, lleno de negocios chinos. (David Brunat)
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El Chinatown español está cerrado hasta nuevo aviso. Los españoles del barrio no saben por qué, pero todos lo intuyen. Una noche, el restaurante de la esquina estaba abierto y a la mañana siguiente la persiana no volvió a abrir. Otro día cayó la tienda de moda y complementos. Otro, la empresa de mensajería internacional. El desplome ha ocurrido en los últimos días. Hoy, en el barrio de Usera apenas queda un restaurante chino abierto, y eso que es el lugar de Madrid con mayor concentración por metro cuadrado. Todo se debe, como es fácil suponer, al estallido de pánico por el coronavirus de Wuhan. No solo los españoles tienen miedo a mezclarse con chinos, también los chinos evitan el contacto con otros chinos, en especial si estos han viajado a su país para las vacaciones de su año nuevo, que empezó el 25 de enero. Resultado: negocios cerrados y familias enteras confinadas en cuarentena en sus casas.

Los chinos evitan el contacto con otros chinos, en especial si estos han viajado a su país para las vacaciones de su año nuevo

“Los españoles entran poco, pero los que hace días que no entran son los chinos. Yo voy a cerrar ahora y no sé cuándo abriré otra vez”, dice el propietario de una cafetería en la calle Nicolás Sánchez mientras cierra las cristaleras con bollos y dulces. ¿Quiere decir que no abre ya hasta mañana? “No, que no sé qué día abriré”, aclara sin darle importancia, como si fuera lo más normal.

La gran mayoría de negocios chinos del barrio de Usera están cerrados. (D. B.)
La gran mayoría de negocios chinos del barrio de Usera están cerrados. (D. B.)

Tres jóvenes pasan de largo por un restaurante cerrado en Usera, Madrid. (D. B.)
Tres jóvenes pasan de largo por un restaurante cerrado en Usera, Madrid. (D. B.)

Miembros de la comunidad confirman que el cerrojazo del Chinatown de Usera no es casualidad. “Hay muchas familias que han vuelto de China de las vacaciones y se han quedado encerradas en sus casas. Van a esperar 15 días o un mes a volver a abrir sus negocios. Dicen que no les importa perder dinero si así evitan contagiar a sus hijos con el coronavirus. A mí me parece muy exagerado, yo voy a seguir trabajando”, explica Xianwei, residente en el barrio.

Muchas familias han vuelto de China de las vacaciones y se han quedado en sus casas. Van a esperar 15 días

La razón de este ataque de pánico colectivo es que en los negocios chinos de Usera la mayoría de clientes son compatriotas chinos, en especial en los restaurantes. Y teniendo en cuenta que el periodo de latencia del coronavirus es de 15 días, y que hace muy poco que cientos de chinos han regresado de sus vacaciones por el año nuevo, nadie se la quiere jugar. Ni empresarios ni tampoco clientes. Por eso, los pocos valientes que sí han abierto sus negocios en los primeros días de febrero han tenido que claudicar y echar el cerrojo al ver que casi no entraba un solo cliente en todo el día.

La comunidad china se ha tomado tan en serio la cuarentena que las academias chinas del barrio, que se dedican a dar clases de refuerzo de lengua y cultura china a los niños y jóvenes nacidos en España, han enviado una circular a las familias en la que anuncian que las clases quedan suspendidas hasta el 15 de febrero.

Dos mujeres chinas caminan en el barrio de Usera, Madrid. (D. B.)
Dos mujeres chinas caminan en el barrio de Usera, Madrid. (D. B.)

Silencio absoluto

“No entiendo” y “no sé” son las reacciones mayoritarias en los negocios chinos que permanecen abiertos en Usera. Nadie quiere hablar del coronavirus. En parte por vergüenza, en parte por no alimentar el rechazo de los españoles hacia la comunidad china. Otros directamente agachan la cabeza y dejan de hablar cuando oyen la palabra virus. En el casi único restaurante abierto del barrio, el Pollo Asado Sudamérica de la calle Marcelo Usera, la típica sonrisa que da la bienvenida a un nuevo cliente se convierte rápidamente en silencio y mirada al suelo tras ser cuestionados por la salud de su negocio. En el comedor, dos mesas, compuestas exclusivamente por chinos, comen empanadillas y fideos. Los cocineros andan ociosos, y eso que es la hora punta del almuerzo.

El chino que tiene abierto el negocio hoy en Usera es porque necesita el dinero

“El chino que tiene el negocio abierto hoy en Usera es porque necesita el dinero. Familias que hace poco que abrieron y tienen muchas deudas. Y los clientes igual. Solo abren restaurantes de nivel bajo y alguna tienda de uñas”, explica Xianwei.

El restaurante Sudamérica es casi el único chino abierto en Usera. (D. B.)
El restaurante Sudamérica es casi el único chino abierto en Usera. (D. B.)

Varios negocios chinos cerrados en el barrio de Usera. (D. B.)
Varios negocios chinos cerrados en el barrio de Usera. (D. B.)

Teletrabajo en las empresas

Quien puede, se queda en casa. Y eso incluye también a las grandes multinacionales chinas. Aliexpress, Huawei y Xiaomi han enviado circulares a sus empleados con instrucciones muy parecidas. Aliexpress les obliga directamente a trabajar desde casa. Huawei les da a elegir, pero les invita a la cuarentena laboral hasta que amaine la psicosis. Un ejemplo del estado de alerta entre los chinos es el caso de Hue, empleado de una multinacional del país. Hace dos días que su padre llegó de visita desde China y ha obtenido permiso de sus jefes para trabajar desde casa.

“Los chinos viven muy pendientes de sus redes sociales y de las noticias de su país. Su cabeza está allí, y lo que ven es que en sus pueblos y ciudades hay mucho miedo y que la gente está encerrada en sus casas. Por eso actúan así, aunque estén en España”, explica una ciudadana china que conoce bien cómo funcionan las grandes empresas de su país.

Así, se da la paradoja de que los españoles que viven en Usera tienen menos reparo que los chinos a jugársela con el coronavirus. “Yo he ido un par de veces al bazar y me da igual”, cuenta una jubilada al pie de una frutería. En el local contiguo, dos señoras se hacen las uñas alegremente. “Los restaurantes chinos en otras partes no han cerrado, porque los españoles siguen yendo a comer ahí. Pero en Usera todos los clientes son chinos. Dentro de unos días, supongo que irán abriendo”, adelanta el encargado de un autoservicio en la calle Nicolás Usera, quien para no romper la tradición, rechaza dar su nombre.

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