Fernando Martín, Portillo y 'Sandokán'

BBVA pagó casi 5 millones a Villarejo por espiar a grandes constructores morosos

La entidad que presidía Francisco González trataba de detectar si los deudores disponían de bienes o efectivo fuera de España para así reclamar millonarios pagos que se le debían

Foto: (EC)
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La documentación incorporada en el sumario sobre el espionaje de Villajero por encargo de BBVA acredita que el banco pagó casi cinco millones de euros al comisario por seguimientos a contructoras morosas, entre ellas las de los empresarios Fernando Martín y Luis Portillo. La entidad que presidía entonces Francisco González trataba de detectar si los deudores disponían de bienes o efectivo fuera de España para así reclamar millonarios pagos que se le debían. Un 'cobrador del frac' de lujo.

En uno de los oficios policiales que constan en las actuaciones, a las que ha tenido acceso El Confidencial, los investigadores analizan contratos, abonos y facturas en cuentas de una de las empresas de Villarejo, Cenyt, y determinan el coste de varios de estos encargos realizados entre 2004 y 2017. Especifican así que en marzo de 2013, BBVA pagó 2.829.600 euros por dos proyectos denominados 'Fish' y 'Gate'. En enero de 2012, se señala un abono de 2.107.926 euros por el proyecto King-Prasa. Un total de 4.937.526 euros.

Fish era el nombre en clave del espionaje a Fernando Martin. El interés del banco en Martín estaba relacionado con la deuda de unos 80 millones que el empresario arrastraba con la entidad. Martinsa Fadesa había presentado concurso de acreedores un año antes, pero en las plantas nobles del banco sospechaban que el expresidente del Real Madrid podía haber recurrido a familiares o testaferros para apropiarse de los pocos activos que le quedaban en su compañía y evitar de ese modo que pudieran ser ejecutados para rebajar el saldo negativo que mantenía con el banco.

El entonces presidente del BBVA, Francisco González, en una imagen de 2016. (EFE)
El entonces presidente del BBVA, Francisco González, en una imagen de 2016. (EFE)

Algo similar sucedía con Portillo. El proyecto sobre el dueño de Colonial se decidió a rastrear su patrimonio. El objetivo era utilizar los datos recabados para llegar a un acuerdo y saldar la deuda de unos 70 millones de euros que mantenía la compañía con la entidad. Portillo aseguraba que no podía abonarla, que estaba descapitalizado. La investigación encargada a Villarejo permitió localizar activos en el extranjero, en puntos tan remotos como Nueva Zelanda.

El interés del banco en Martín estaba relacionado con la deuda de unos 80 millones que el empresario arrastraba con la entidad

El asunto Prasa lleva a otro constructor, el industrial Rafael Gómez Sánchez, 'Sandokán'. Uno de los encargos que la entidad bancaria hizo al comisario jubilado fue rastrear su fortuna para averiguar si, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el industrial había vaciado su promotora Grupo Arenal 2000 para evitar la devolución de créditos millonarios. La entidad creía que el empresario cordobés podría haberse valido de personas cercanas para conservar los activos que le quedaban a Arenal 2000 y evitar así que el banco se los arrebatase para saldar la deuda que tenía contraída con él.

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