ERA MENTIRA

El colmo de las denuncias falsas: "Mi ex me intentó pegar mis partes íntimas"

Vanessa se sienta en el banquillo por denuncia falsa. El mismo fiscal al que antes había engañado acusando a su expareja, pide para ella una pena de más de once años

Foto: Foto: Pixabay
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Engañó al juez, a la fiscal, a su abogada y a la psicóloga del juzgado. Todos creyeron la historia de terror que Vanesa Gesto les contó. Tal fue el nivel de su interpretación que a quien ella acusó —Iván, su exnovio— fue detenido ese mismo día y a Su Señoría no le tembló el pulso para mandarlo a prisión provisional.

No era ni la primera vez que le denunciaba ni la primera vez que Iván ingresaba en prisión por las mentiras de Vanessa. “Si me tienen que llevar, pues vamos”, le dijo a los agentes cuando se plantaron con los grilletes en su casa. "Ya les advierto, no será la última vez que me ingresen en la cárcel. Esa mujer es una mentirosa, pero al final se sabrá la verdad. Entonces será ella la que vaya a prisión".

Esto mismo le explicó al juez. Le dijo que la noche en la que supuestamente secuestró a Vanessa, él en realidad estaba durmiendo en casa de sus padres, con sus hermanos. No le creyeron. Tuvo más veracidad el relato de Vanessa, plagado de lágrimas y con voz temblorosa que hizo delante del juez de instrucción, quien amablemente le ofreció agua y hasta sentarse para prestar declaración.

El Confidencial ha accedido por primera vez a su declaración textual. Es esta, toda fruto de su imaginación: "Yo vivo en Fabero, León, con mi hijo pequeño que tiene 11 años. Sobre las once de la noche fui a sacar al perro. Soy un poco maniática y me gusta ponerme las playeras fuera de casa, en el descansillo. Abrí la puerta y cuando iba a encender la luz del pasillo, alguien me agarró por el cuello. Estaba detrás de mí y no pude verle la cara, pero sí que le escuché. Era un hombre joven que me amenazó: 'Silencio o me cargo a tu hijo'. Yo no grité ni nada. Estaba aterrada. Cogió mis zapatillas las tiró dentro de la casa y cerró la puerta de la casa", expuso.

El falso relato de Vanessa: "Era un hombre joven el que me amenazó: 'Silencio o me cargo a tu hijo'. Yo no grité ni nada. Estaba aterrada"

"Luego me obligó a meterme en un coche, en los asientos de atrás. Había otra persona en el lugar del conductor", prosiguen las declaraciones. "Me puso una especie de cinta negra o media en la cabeza. Arrancaron el coche. Yo les gritaba: 'Por favor soltadme. Mi hijo se ha quedado solo en casa y apenas tiene once años, por favor'. Ellos, ante mis súplicas, solo sabían reírse. Me avisaron: 'Estate quieta o te arrojamos del coche en marcha'. Empecé a luchar con el hombre que iba en la parte de atrás, pero él me sujetó y me quitó la chaqueta. Circulamos durante un buen rato. Pararon de repente y me bajaron del vehículo. A pesar de la venda, por la parte de abajo pude mirar un poco y reconocí el lugar. Estábamos en Bembibre. Mientras andaba tropecé y me golpeé la rodilla. Me hice daño. Me metieron por la fuerza en una bodega. Allí escuché una voz que reconocí al instante. Era inconfundible para mí. Era mi ex, Iván. Me ató las manos con una brida y me dijo: 'Mi reina, ya te dije que la pulsera de la orden de alejamiento no te iba a servir'. Me fijé que llevaba puestos unos guantes negros de punto".

Imagen de archivo de una patrulla de la Guardia Civil. (EFE)
Imagen de archivo de una patrulla de la Guardia Civil. (EFE)

Este es el momento en el que llega la parte más surrealista del relato: "Entonces Iván me bajó los pantalones y las bragas y empezó a echarme un líquido caliente en la vagina y en las piernas. Era pegamento. Entonces me dijo: 'O me quitas todas las denuncias que has puesto contra mí o te mato a ti y a tu hijo'. Luego me subió las bragas y los pantalones. Me sacaron de la bodega y me metieron en el coche. Condujeron diez minutos y me tiraron en un descampado. Se oía a perros ladrar y estaba lleno de charcos. Empecé a tocar los timbres de las casas pero nadie me respondía, hasta que llegué a una farmacia. Le pedí que llamara a la Guardia Civil, porque iban a matar a mi hijo. Al final me abrió la puerta y estuvimos esperando hasta que llegaron los agentes".

"No será la última vez que me detengan. Esa mujer es una mentirosa, pero se sabrá la verdad y será ella la que vaya a prisión"

Los médicos que la examinaron detectaron pegamento donde ella indicó que se lo había puesto Iván. La psicóloga se creyó su relato de terror. Fueron los investigadores de la Guardia Civil que la notaron sobreactuada y que detectaron pequeñas contradicciones que acabaron descubriendo el pastel. Registraron la casa de Iván y no había ni pegamento ni bridas.

Rastrearon las tiendas de Bembibre buscando donde pudo comprar estos elementos, pero sin éxito. Fue entonces cuando acudieron a una tienda que hay en Fabero, justo enfrente de la casa de Vanessa. Solo hace falta cruzar la calle. Pidieron las imágenes de las cámaras de seguridad y vieron con absoluta nitidez como la joven compraba pegamento y bridas horas antes de denunciar que había sido secuestrada y agredida.

Se juzgó a Iván, que fue absuelto de todos los cargos, pero Su Señoría además ordenó que se investigase a Vanessa por denuncia falsa. Hoy la joven 'intérprete' por fin se sienta en el banquillo. El fiscal, el mismo al que engañó con sus lloros en un principio, pide ahora para ella una pena de once años y ocho meses de prisión.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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