¿Qué pasa en Vox? Versos libres, ilusos y desilusionados dan portazo a Abascal
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¿Qué pasa en Vox? Versos libres, ilusos y desilusionados dan portazo a Abascal

Ceuta, Melilla, Cádiz, Badajoz... Las bajas se multiplican en el partido entre críticas a la cúpula. Algunos se van desilusionados; otros, sorprendidos por los postulados de la formación de extrema derecha

placeholder Foto: Santiago Abascal, líder de Vox. (EFE)
Santiago Abascal, líder de Vox. (EFE)

En la Asamblea de Andalucía, el comité ejecutivo provincial de Cádiz, en los ayuntamientos de Cáceres, Toledo, Vícar o El Ejido... El sangrado de representantes institucionales de Vox suma cada poco tiempo un nombre más a la lista. En cualquier nivel de la administración: municipal, provincial, autonómico y hasta nacional.

A pesar de la juventud del partido la primera vez que pisó un Parlamento fue el andaluz, en diciembre de 2018—, no son pocos los que ya han dado el portazo y se han despedido de la formación en los últimos meses. Pocos son también los que lo han hecho de forma cordial, sin airear públicamente sus discrepancias con los que, hasta el momento, eran sus superiores. Unos 'incendios políticos' presentes ya en media geografía nacional, con la suma esta semana de Melilla, Ceuta y Badajoz.

Foto: Los diputados de Vox en la Asamblea de Ceuta María del Carmen Vázquez (i) y José María Rodríguez. (EFE)

Unos se van desilusionados por lo que vieron tras las bambalinas. Algunos, hace solo unos meses, defendían los postulados de la formación de extrema derecha de los que ahora reniegan. Otros se sorprenden hoy de las posturas de Vox. Este goteo de dimisiones de ilusos y desilusionados, ¿cuánto tiene de anecdótico y cuánto de problema real? ¿Debería preocuparse la actual dirección por las críticas de quienes un día se apuntaron en sus listas? Vox no ha querido hacer comentarios para este reportaje, pero sí algunos de los que se han ido.

Escándalo islamófobo

"Que haya españoles que digan que tenemos que tragar moros por cojones ya es indicativo de lo enferma que está Ceuta y España". "Tal y como están las cosas de mal no es para nada extraño que al final haya que combatir militarmente". "Que aquí se van a arrepentir no me cabe la menor duda". "La Tercera Guerra Mundial tendrá que empezar algún día y será contra el islam".

Estos son algunos de los mensajes, atribuidos esta semana a un grupo de WhatsApp de Vox en Ceuta, que han dinamitado la formación en la ciudad autónoma, donde el partido de Abascal prometía en campaña construir un "muro infranqueable" que frenara la llegada de inmigrantes ilegales.

A raíz de la publicación de estos comentarios y de la "deriva autoritaria de la gestión", los diputados Carmen Vázquez y José María Rodríguez anunciaban su salida del partido y su entrada en el grupo de concejales no adscritos, a pesar de la insistencia de Vox para que devolviesen sus actas.

placeholder Santiago Abascal, durante un mitin en Ceuta. (EFE)
Santiago Abascal, durante un mitin en Ceuta. (EFE)

Tras su marcha, Vázquez llegaba a definir a la agrupación como "islamófoba", denunciaba estar sufriendo acoso por parte de la cúpula local y detallaba haberse sentido "inútil" durante su labor política bajo las siglas verdes. Según los dos dirigentes, la publicación de los mensajes fue "la gota que colmó el vaso" de unas políticas que ya eran "suicidas y erráticas".

Y la respuesta de la formación no se hacía esperar: "Los traidores me tendrán personalmente en frente, sin tregua ni cuartel. Esas actas usurpadas no son vuestras (...). Preparaos para lo que os viene encima en cada pleno", escribía en Twitter el portavoz municipal.

"Para el lucro de cuatro o cinco"

La segunda ciudad autónoma tampoco se libraba de escándalos esta misma semana. El líder local de Melilla, Jesús Delgado Aboy, es otro de los que han pasado de Vox al grupo de los independientes —"el de los tránsfugas", según la denominación del partido— tras la publicación por parte de El Confidencial de los audios en los que criticaba a la cúpula. Y otro de los que tampoco han soltado su acta.

placeholder Jesús Delgado Aboy (centro). (EFE)
Jesús Delgado Aboy (centro). (EFE)

El partido se creó "para el lucro de cuatro o cinco personas", se quejaba Aboy. Para "recaudar, recaudar y recaudar". Retaba a sus superiores —"si nos echan, España entera sabrá cómo funcionan", declaraba en las grabaciones— y animaba a abandonar la militancia. Ya sin adscripción, podrá apoyar las propuestas de unos y otros. Y su voto es decisivo.

Además, con la dimisión de Delgado, Vox se queda con un único representante y le toca integrarse en el grupo mixto de la Asamblea. O lo que es lo mismo: tendrá menos subvenciones y compartirá oficinas, a lo que se suma el previsible despido de cargos de confianza.

"Son ultraconservadores"

Uno de los abandonos más sonados del pasado año fue el de Malena Contestí. No solo porque esta abogada de 34 años era diputada en el Congreso sino también por las acusaciones que la exdirigente vertió contra sus hasta entonces compañeros: conformaban "un movimiento extremista y antisistema" que practicaba un "proselitismo totalitario" y ejercía "un dogmatismo que golpea como un yunque", expuso en una carta pública a finales de 2019.

"Yo fui parte del equipo fundador de Actúa Baleares, una plataforma de ámbito autonómico", explica. Tras la propuesta de Vox, con quien mantenía "algunas similitudes ideológicas e intereses comunes", ambos acuerdan conformar una coalición con la que presentarse en el archipiélago. En un primer momento, Contestí iba a permanecer en Palma, para ser cabeza de lista al gobierno regional. Pero un mes antes de las generales, le sugieren convertirse en la número uno de lista a la Cámara Baja y ella acepta.

Foto: Malena Contestí, la diputada de Vox que ha abandonado el partido (Vox Baleares)

"Ya antes había planteamientos de Vox que no me convencían del todo", comenta por teléfono. Entonces, optó por el pragmatismo, porque ambas formaciones coincidían en asuntos esenciales. Fue ya con un escaño a su nombre cuando descubre "los planteamientos que existen de puertas para dentro y el comportamiento institucional".

Según declara la exdiputada a El Confidencial, antes de las elecciones, la cúpula que rodea a Abascal sostenía planteamientos algo más permisivos con el aborto que los que adquiriría después. "Dentro de Vox existen facciones falangistas y ultraconservadoras próximas a Hazte Oír, que establecen las posturas del partido en estos temas; incluso por encima de las caras más visibles. También hay mucha gente homófoba, que creen que los gais son antinaturales", detalla.

placeholder Malena Contestí, a la derecha. (EFE)
Malena Contestí, a la derecha. (EFE)

Octubre de 2019 —cuando Contestí sale del partido de forma definitiva— no fue la única ocasión en la que se planteó el abandono. "Estuve a punto de darme de baja cuando, durante las negociaciones con PP y Ciudadanos en Madrid y Murcia, Vox casi entrega el gobierno por discrepancias en asuntos LGTBI", declara la exdirigente, que se define como "liberal" para marcar distancias con el "conservadurismo y, a veces, proteccionismo" que articula hoy las políticas de la que fue su formación. "Yo no estoy dispuesta, como les pasa a otros, a tragar con según qué cosas con tal de mantener un sillón y un sueldo de 6.000 euros al mes".

El "interés de España" que Abascal y los suyos enarbolan dista mucho de algunas de las actuaciones de Vox, sentencia. Otro aspecto que critica es el "populismo" y la alteración de los datos en su discurso: "Se buscaba el titular fácil con algunas declaraciones y se interponían querellas, aun sabiendo que eran inviables; solo por adquirir presencia en los medios".

El "interés de España" que Abascal y los suyos enarbolan dista mucho de algunas de las actuaciones de Vox, resume Contestí

Según comenta, reconoce algunos logros del partido —especialmente, frente a un PP "parado"—, niega problemas "por ser mujer" y asegura coincidir con algunas de las posturas sostenidas aún hoy por la formación.

Teófilo Amores, el verso libre

El cacereño Teófilo Amores fue cabeza de lista por Vox al Ayuntamiento de su ciudad natal. "No tenía muchas ganas de presentarme, pero me lo pidieron desde el partido, porque necesitaban a alguien conocido en la localidad, y mi entorno me animó", comenta. Antes de que le abrieran un expediente, optó por presentar su renuncia a principios de octubre de 2019. Poco más de cuatro meses duró como representante municipal del partido.

Foto: Almeida y Ortega Smith en plena discusión.

"Yo critiqué mucho en redes sociales que Juan Antonio Morales, de Vox Badajoz, acabara contratado como asesor en el Ayuntamiento después de no obtener un asiento en la Asamblea de Extremadura; cuando este último había arremetido contra el exceso de cargos de los que se rodean los representantes políticos". Desde el partido, le aconsejaron cesar sus críticas contra la ejecutiva pacense. "Querían que fuera incoherente", indica. Y a preguntas de la prensa, calificó la designación como "indecente".

placeholder Teófilo Amores. (Twitter)
Teófilo Amores. (Twitter)

"Siempre dije que me presentaba para no hacer las cosas como PP, PSOE o Ciudadanos. Si en Vox no queríamos parecernos a ellos, no podemos predicar una cosa y hacer su contraria", añade.

"Anteponer el partido a los intereses de la ciudad no es positivo y siempre dejé claro que no iba a hacerlo", expresa. Actualmente, su relación con sus excolegas es "nula" y hoy integra el grupo de concejales no adscritos, tras retar a su anterior formación a que recurriese a los tribunales para hacerle devolver el acta. Y con su voto como independiente, entre otras iniciativas, Amores ha apoyado los presupuestos presentados por el PSOE, ante la falta de un proyecto alternativo en la derecha. "En el PP tienen la actitud de oponerse a todo lo que digan otros grupos, sea o no beneficioso para Cáceres; solo porque lo dice el contrario", expone.

La principal crítica a sus antiguos superiores es su constante incoherencia: "Vox exige que Torra y Torrent acaten las leyes pero luego el partido las incumple, como sucede con la Ley Integral contra la Violencia de Género o con la de Memoria Histórica. Están vigentes, hay que acatarlas y, si se quiere, llegar a los parlamentos para cambiarlas". Por ello, critica que el secretario general Javier Ortega-Smith trate de boicotear actos de repulsa a la violencia contra las mujeres, que Amores reconoce como un fenómeno "real" y "preocupante". Para el presidente del partido, Santiago Abascal, sí tiene buenas palabras.

placeholder El alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida (d), en plena discusión con el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith (2i), durante un acto contra la violencia de género. (EFE)
El alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida (d), en plena discusión con el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith (2i), durante un acto contra la violencia de género. (EFE)

Otro asunto que ha causado las críticas de sus excolegas: su propuesta de cambio de nombre del callejero cacereño. Amores sugirió "cambiar la filosofía con la que se designaban", ya que la mayoría tenían nombres de accidentes geográficos y rara vez de personajes vinculados a Extremadura. Además, había pocas mujeres homenajeadas.

Por ello —y aunque esta modificación excede los protocolos actuales de Memoria Histórica— propuso convertir la Avenida de Primo de Rivera en la de Clara Campoamor, "una mujer cuya labor permitió el voto femenino". Además, la calle Calvo Sotelo, que alberga un parque infantil, debía renombrarse como Gloria Fuertes, conocida por su obra poética dedicada a los menores.

Amores propuso convertir la Avenida de Primo de Rivera en la de Clara Campoamor y renombrar la calle de Calvo Sotelo para dedicarla a Gloria Fuertes

"Y una cosa más", vuelve a insistir Amores sobre uno de los principales desencuentros que tuvo con sus superiores. "Es curioso que ahora Vox ahora esté pidiendo a Alejandro Vélez que despida a Juan Antonio Morales; lo mismo lo que yo critiqué". El concejal finaliza la conversación telefónica pronosticando para su homólogo pacense "poco tiempo en el partido; cuestión de un día o dos".

Apenas un par de minutos después de la despedida, la prensa regional informa del cese de Vélez como representante de Vox Badajoz. Un nombre más a la lista.

Andalucía, agujero negro

Otras dimisiones acabarán en los tribunales. Es el caso de la diputada en la Asamblea andaluza Luz Belinda Rodríguez, que abandonó la formación —no su acta— denunciando "acoso laboral" e interponiendo una denuncia ante la Policía Nacional en Sevilla por supuesta violación de su correspondencia. La dirigente declaró que su imagen se "recortaba" de las fotografías oficiales y que, tras llegar a ostentar cuatro cargos provinciales, ya ni era informada de los actos del partido. El pasado martes recogió sus pertenencias de su despacho y, a partir de febrero, se convertirá en parlamentaria independiente.

"[En Vox] las mujeres somos un cero a la izquierda", relató a el 'Diario de Almería'. Su partido reaccionó a su marcha por boca de su portavoz en la Asamblea, Alejandro Hernández: "No lo contemplamos como una pérdida importante". También mediante un escrito, en el que aseguraban que Rodríguez había presentado iniciativas contrarias al ideario de la formación, a la que trataba de "extorsionar" y "amedrentar".

Foto: Fotograma de un vídeo oficial de la cuenta de Facebook de Vox.

Unos días después, en la misma provincia, el partido debía hacer frente a la renuncia de su concejal en Vícar por "fuertes discrepancias" con sus líderes; el mismo motivo que arguyeron los miembros del comité ejecutivo de Cádiz, lo que obligó a la dirección nacional a nombrar un coordinador provisional que tomara las riendas del partido en la provincia.

El portavoz de Vox en El Ejido —Vox obtuvo allí más de un tercio de los votos el pasado 10-N—, Juan José Bonilla, estuvo cerca de la expulsión al proponerse como cabeza de lista al Congreso para las últimas elecciones generales, en contra del criterio de sus jefes. Acabó como número uno al Senado aunque no logró conseguir un asiento en la Cámara Alta.

placeholder Juan José Bonilla. (EFE)
Juan José Bonilla. (EFE)

Los últimos meses de 2019 fueron 'negros' para el organigrama de Vox: la lista de bajas se ensanchaba con el adiós de su presidenta en León, Elena Merino, y de su homóloga en Valladolid, que se sumaban a las de sus dos únicos concejales en el Ayuntamiento de Toledo. Uno de ellos, Alberto Romero, se despidió del pleno de buenas maneras, pero reconociendo "dificultades y obstáculos con los que no contaba" y que le hicieron "imposible" trabajar.

Pero hay abandonos que responden a motivos muy distintos a los anteriores: la ejecutiva regional de Murcia dimitió en bloque ante el "gran crecimiento" de la formación. "No dábamos abasto", declaró el vicesecretario de juventud, David Ibáñez, a la agencia Efe, tras reconocer "un aumento de afiliados, de unos 140 a 2.600 en toda la comunidad". Otro líder regional, Javier Alcina, presidente de Vox Zamora, publicaba ese mismo mes una carta en su perfil de Twitter en la que reconocía, sin aportar demasiados detalles, que su marcha "era mejor" que su continuidad.

'Juniors' contra 'seniors'

Alejo Vidal-Quadras fue vicepresidente del Parlamento Europeo durante quince años. También fue el líder del Partido Popular de Cataluña hasta 1996, cuando fue apartado por la dirección tras el Pacto del Majestic —el apretón de manos entre Aznar y Pujol—, por su negativa al acuerdo con los nacionalistas de Convergència. Antes había sido senador y diputado en el Parlament de Cataluña.

Su larga y activa vida en las filas azules llegó a su fin en 2014, tras tres décadas afiliado al PP. Aquel año, un grupo de desencantados e independientes, en el que se integraba Vidal-Quadras, ponía en marcha un nuevo partido, "concebido como una formación auténticamente liberal-conservadora", según declara a este diario.

placeholder Alejo Vidal-Quadras (d), junto a Santiago Abascal. (EFE)
Alejo Vidal-Quadras (d), junto a Santiago Abascal. (EFE)

Todos ellos estaban, añade, "disconformes con las políticas de desvertebración ideológica y pasividad pusilánime frente al separatismo catalán de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría". Y este grupo inicial contaba con dos núcleos: "un sector veterano con larga trayectoria pública y probada adhesión a los principios y valores del liberalismo conservador y otro de jóvenes sin experiencia política previa o con un recorrido lógicamente más breve que el de los primeros".

En el grupo de los novatos se encontraban Santiago Abascal, Javier Ortega Smith, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio. "Los primeros aportábamos conocimiento, solidez doctrinal y capacidad de atraer apoyo financiero y estos últimos, la red territorial de la Fundación Denaes (Fundación para la Defensa de la Nación Española, que el hoy presidente de Vox llegó a encabezar".

Foto: Francisco Nicolás Gómez Iglesias (d), conocido como 'el pequeño Nicolás'. (EFE) Opinión

Pero pronto surgieron tensiones entre ambas tendencias. "Los 'junior' deseaban hacerse con el control de la nueva formación de manera inmediata y los 'senior' consideraban que el traspaso de una generación a la siguiente tenía que ser un proceso gradual de unos pocos años". La "impaciencia" de los primeros causó el cisma.

Los 'junior' deseaban hacerse con el control de la nueva formación de manera inmediata y los 'senior' no estaban de acuerdo

Al no obtenerse ningún escaño en las elecciones europeas de mayo de 2014 por un estrecho margen de resultados, los veteranos les acusaron de "comportamiento desleal" y de "falta de colaboración", lo que culminó con las salida en febrero de 2015 de algunos fundadores —Vidal-Quadras incluido— del partido. En aquel momento, este último calificó su salida como un intento por evitar la dispersión del voto ante el "extremismo izquierdista" de Podemos, que se estrenaba en Bruselas con cinco asientos y el respaldo de más de 1.200.000 papeletas.

placeholder Acto de Vox en el Palacio de Vistalegre. (EFE)
Acto de Vox en el Palacio de Vistalegre. (EFE)

Consultado por este periódico por su valoración del rumbo actual de Vox y por las críticas de quienes se dan de baja, Vidal-Quadras declina hacer declaraciones. "Dado que renuncié a la militancia hace cinco años, no me considero legitimado para opinar sobre su situación interna a día de hoy", se excusa. "A partir de principios de 2015, la actual cúpula ha sido la responsable exclusiva tanto de la estrategia como de la táctica y del discurso del partido", comenta.

Una táctica y un discurso que son los que han provocado un notable y rápido crecimiento de la formación —de sus 24 diputados del 28-A a los 52 tras el 10-N— pero que también son los mismos que han motivado el abandono en cascada de varios de sus representantes a lo largo de los últimos doce meses, obligando a la dirección a organizar más de una veintena de gestoras para suplir a los desilusionados, los ilusos y los versos libres que un día integraron sus listas.

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