DE COMPARTIMENTOS ESTANCOS A EJECUTIVO MIXTO

Sánchez da acceso a Iglesias al corazón de Moncloa para aliviar tensión en la coalición

El presidente cambia la reunión de maitines de los lunes con los pesos pesados del Gobierno, el grupo parlamentario y Ferraz, por una con Iglesias y las otras tres vicepresidencias

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, en el primer Consejo de Ministros. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, en el primer Consejo de Ministros. (EFE)
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"Los mejores acuerdos son los que se hacen entre diferentes", afirma un colaborador de Pablo Iglesias para explicar la buena sintonía entre PSOE y Unidas Podemos que se está produciendo durante las primeras semanas del Gobierno de coalición. Un arranque hiperacelerado y sin tregua ni política ni mediática, marcado ya por numerosos embates y contradicciones que se presuponían difíciles de cabalgar para los morados —de la propuesta como fiscal general de la reprobada exministra de Justicia o la defensa de un CIS con el socialista José Félix Tezanos al frente—, pero que se han superado sin estridencias ni conflictos.

La relación está siendo mejor de lo esperada para la mayoría de observadores externos, principalmente de la oposición, e incluso también para sus propios protagonistas. Si el mejor acuerdo es el que se hace entre diferentes, en este caso parecen haberse tomado nota de todas las disputas pasadas para tomarles la medida y tratar de aislar sus causas. Se han tomado todo tipo de precauciones con exhaustivos protocolos de coordinación, elaboradas cadenas de transmisión de información, contrapesos y sistemas de control.

Iglesias ha superado la prueba de lealtad y lo que en un principio se planteó como un Gobierno con compartimentos estancos, sin apenas contacto entre morados y socialistas, ahora comienza prematuramente a funcionar como un Ejecutivo mixto. Sánchez ha cambiado la reunión de 'maitines' de los lunes por la mañana con los pesos pesados del Gobierno y el partido, por una con Iglesias y las otras tres vicepresidentas en la que se define la hoja de ruta del Ejecutivo para la semana, con especial atención al Consejo de Ministros del día siguiente.

"La relación es de plena colaboración y de respeto a la realidad de que el Ejecutivo está compuesto por dos partidos distintos pero con una sola palabra"

En la línea del 'sottogoverno' mixto, se ha decidido crear en el plazo de un mes un total de tres órganos paritarios para coordinar ministerios del PSOE con los de Unidas Podemos. Uno para el ministerio de Universidades, en manos de Unidas Podemos y el de Ciencia, que dirigen los socialistas, otro para el de Trabajo (Unidas Podemos) y Seguridad Social (PSOE) y un tercero de Seguridad Alimentaria y Nutrición que se coordinará entre Sanidad (PSOE), Agricultura (PSOE) y Consumo (Unidas Podemos). Precisamente, competencias que recaían antes en un solo ministerio y que se separaron por la intención de levantar compartimentos entre socialistas y morados. La creación de estos órganos es un síntoma de la compenetración que buscan los dos partidos que integran el Gobierno de coalición. Al igual que las reuniones semanales que celebran los directores de comunicación de todos los ministerios antes del Consejo de Ministros para limar las estrategias conjuntas.

Finalmente, y quizá lo más importante en términos de confianza, Sánchez ha comenzado a compartir con Iglesias buena parte de la información y a anticiparle movimientos y decisiones al mismo tiempo que a su núcleo más cercano de colaboradores. Cada vez hay menos filtros. En definitiva, Sánchez está dando acceso al líder de Unidas Podemos al corazón de Moncloa.

Si la relación de Pablo Iglesias con Sánchez ha superado las expectativas, también es el caso de la que el líder de Unidas Podemos mantiene con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, o del propio presidente del Gobierno con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a quien felicitó personalmente llamándola desde Davos tras cerrarse el acuerdo con la patronal y los sindicatos para consensuar la subida del Salario Mínimo Interprofesional a 950 euros. Y lo que es tanto o más importante, la relación de Iglesias y el todopoderoso Iván Redondo también es buena, y aunque sus visiones no suelen ser coincidentes, el respeto intelectual mutuo es evidente e, incluso, hay cierta admiración, como Redondo plasmó en varias de sus columnas de opinión firmadas entre diciembre de 2015 y agosto de 2017.

Sánchez comienza a compartir con Iglesias buena parte de la información y a anticiparle decisiones al mismo tiempo que a su núcleo más cercano

Sintonía que Redondo mantiene con su homólogo en Unidas Podemos, Juanma del Olmo. Algo esencial, dado que bajo los dominios del jefe de gabinete se encuentra la Secretaría de Estado de Comunicación, un órgano de primer nivel porque va a centralizar toda la estrategia comunicativa y los ministerios deberán comunicarle con antelación los anuncios y compromisos que se vayan a realizar para pasar por su tamiz, según recoge el protocolo de coordinación firmado entre PSOE y Unidas Podemos. La relación, según los entornos de ambos, es de "plena colaboración" y de respeto a la realidad de que el Ejecutivo está compuesto por dos partidos distintos pero con la máxima compartida de "distintas voces, una sola palabra".

En la mirada a largo a plazo de Sánchez e Iglesias está no solo rematar juntos la legislatura, sino sentar las bases para repetir coalición en un segundo mandato. Se han conjurado para ello. El líder de Unidas Podemos intenta ya instalar en el imaginario de lo suyos que el trabajo de los morados en el Gobierno está enfocado a la próxima década e incluso en una reciente entrevista en 'La Vanguardia' trasladaba su esperanza de que el Gobierno de coalición dure "por lo menos dos legislaturas".

En el plazo de un mes se crearán tres órganos paritarios para coordinar carteras del PSOE con las de Podemos, en la línea de un 'sottogoverno' mixto

Este lunes se cumplen 21 días desde que comenzó a andar el Ejecutivo de coalición. Un periodo breve pero frenético que, debido a la acelerada sucesión de primeras medidas políticas, polémicos nombramientos y crisis diversas como la del encuentro con la número dos del Gobierno de Venezuela o la rectificación sobre el retraso de la mesa de diálogo con el Govern, sirve para constatar la fortaleza de la coalición entro dos partidos que han pasado de la competición a colaboración. El psicólogo Maxwell Maltz desarrolló la famosa teoría de los 21 días en referencia al tiempo necesario para que una práctica diaria se convierta en hábito, y el Ejecutivo de coalición ha pasado la prueba.

La venda antes de la herida

Desde Unidas Podemos se advirtió internamente y a sus bases, ya antes de entrar en el Gobierno, sobre las dificultades para sacar adelante su programa de máximo así como por las contradicciones que tendrían que asumir en su nueva fase dentro del Gobierno. "Nos encontraremos muchos límites y contradicciones", avanzaba Iglesias en una carta a la militancia posterior a la firma del preacuerdo con Sánchez y a lo que añadía: "Tendremos que ceder en muchas cosas".

Iglesias se colocaba así la venda antes de la herida, consciente de la correlación de fuerzas de los morados en un Gobierno liderado por los socialistas y, además, sin una mayoría parlamentaria suficiente para dotarlo de estabilidad. Con todo, en estas primeras semanas han tenido que situarse en defensa de posiciones que en el pasado habían criticado, desde la propuesta de Dolores Delgado, a quien contribuyeron a que la reprobase el Congreso con su abstención, a que se mantenga a José Félix Tezanos en la presidencia del CIS, cuando hace menos de tres meses que exigieron su dimisión por su partidismo o a no derogar por completo la reforma laboral. El pacto de lealtad implica cabalgar contradicciones, al igual que gobernar, y Unidas Podemos está haciendo todo lo posible por asegurar la continuidad del Ejecutivo de coalición con las menores fricciones posibles, al menos públicamente.

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