Casado abraza la doctrina contra "el cambio de régimen" de Faes para anular a Vox
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AZNAR Y ZAPATERO VUELVEN A ESCENA

Casado abraza la doctrina contra "el cambio de régimen" de Faes para anular a Vox

Se busca convertir el PP en la única alternativa tanto frente a la "extrema izquierda" como a la "extrema derecha". Casado y Aznar debatirán mañana sobre 'España ante un cambio de régimen'

Foto: El presidente de la Fundación Faes, José María Aznar (d), y el presidente del PP, Pablo Casado, durante la última edición de los cursos de verano de la fundación. (EFE)
El presidente de la Fundación Faes, José María Aznar (d), y el presidente del PP, Pablo Casado, durante la última edición de los cursos de verano de la fundación. (EFE)

EI expresidente José Luis Rodríguez Zapatero susurra al oído a Pedro Sánchez. Y el expresidente José María Aznar, al de Pablo Casado. Felipe González y Mariano Rajoy se susurran entre sí, fuera del juego político de las organizaciones con las que ambos gobernaron el país. La influencia del aznarismo a través de la Fundación Faes está conduciendo la rupturista estrategia del PP. Mañana mismo, el líder del PP y el expresidente José María Aznar participarán juntos en el coloquio 'España ante un cambio de régimen' en la Universidad Francisco de Vitoria. En esta nueva fase política, el PP intenta situarse como la alternativa "constitucional y democrática" al Ejecutivo de coalición y liderar la oposición anulando el creciente protagonismo de Vox. Un objetivo en el que no está teniendo demasiado éxito, pues el partido liderado por Santiago Abascal está marcando el camino a los populares con cuestiones como el pin o veto parental.

Los populares se adhirieron a la propuesta de Vox del llamado 'pin parental' después de que Aznar se reuniese en Génova, acompañado de Rosa Díez, con el líder del partido. Decisiones tácticas que determinan una estrategia de más largo alcance que resume Faes en su último editorial, la misma fundación que tilda a Matteo Salvini de "centroderecha", y que Casado ha hecho suya abrazando la lucha contra el "cambio de régimen" y la "deconstrucción institucional" que vincula al nuevo Gobierno.

En el último número de los cuadernos de Faes, recién salido de imprenta, se recoge una parte sustancial del discurso pronunciado por Casado en su reunión con los grupos parlamentarios del Congreso y el Senado, coincidiendo con el arranque de la legislatura, donde se plasman las bases fundamentales del giro estratégico. En esencia, se busca convertir el PP en la única alternativa tanto frente a la "extrema izquierda" como frente a la "extrema derecha", quizá sabedor de que estos últimos puedan marcarles el ritmo en sus primeros compases. "Si es verdad que hay partidos en la derecha que cuestionan preceptos básicos en el texto constitucional, también lo están haciendo en la extrema izquierda", afirma ante los diputados y senadores.

Foto: Pablo Casado. (Montaje EC)

Sin citar directamente a Vox, los de Santiago Abascal son transversales a todo el discurso, casi tanto como el nuevo Gobierno. El primer combate es hegemonizar el campo de la derecha, para desde ahí plantar cara al Ejecutivo. "Si desaparece el PP como alternativa, desaparecerá la Constitución", aventura, para añadir que "si fracasamos o nos eclipsamos como alternativa o si se debilita aún más el régimen constitucional, la confrontación política quedará dominada por la polarización, y en ese terreno las ofertas radicales tendrán todas las de ganar y el marco constitucional se romperá". Sitúa, así, en el mismo plano de peligrosidad a socialistas y morados junto con Vox, aunque entendiendo que los primeros pueden ser consecuencia del auge de los segundos, dejando atrapado al PP. Por ello, recuerda Casado el "coste de la gran coalición alemana o incluso, y esto es lo más peligroso, cómo Alternativa por Alemania planteaba su proyecto de sustitución de la derecha alemana después de la gran coalición".

Hubo una oportunidad de entendimiento preelectoral, pero aunque ahora los caminos de PP y Vox confluyan a nivel retórico, no lo harán desde la coordinación parlamentaria: "Hay que recordar que nuestra propuesta de España Suma era buena para España y era generosa para el otro partido al que se la ofrecimos; probablemente hubiera ganado 30 escaños y nosotros hubiéramos perdido cinco, pero hubiéramos ganado las elecciones e intentado formar Gobierno". A pesar de que el presidente del PP traslada a su grupo que "nosotros nunca participaremos de cordones sanitarios a aquellas fuerzas políticas que defiendan la unidad nacional y la Constitución española", matiza que "esto es compatible con decir que el PP es el único partido que tiene los dos pies dentro de la Constitución". Una vez más, "extrema izquierda" y "extrema derecha" en el mismo plano. No hay un único enemigo, y la identidad para combatirlos pasa por el marco del constitucionalismo militante, que choca con que España no es una democracia militante.

placeholder El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Por si quedasen dudas entre su auditorio, Casado aclara: "Es verdad que hay partidos en la derecha que cuestionan preceptos básicos en el texto constitucional, también lo están haciendo en la extrema izquierda", para concluir que "nosotros queremos liderar el centro y la derecha". Un objetivo que se habría intentado infructuosamente en las pasadas elecciones de abril "con ofertas muy generosas, que reiteramos en noviembre, con poco éxito", por lo que "ahora queremos que este ofrecimiento se vea como el partido que quiere liderar un espacio imprescindible que tiene que ser refundado".

​Bloqueo

Dentro de la táctica para desplegar esta nueva estrategia, Casado apela a la movilización en la calle de la sociedad civil y apuesta por una confrontación frontal con el Ejecutivo, tanto en las formas como en el fondo. Esto es, un lenguaje claro y rudo junto a una suerte de bloqueo, al alentar la desconfianza sobre pactos de Estado. Desconfianza que es todavía más visible en el editorial que acompaña el texto de Casado: "Se deberá diferenciar entre sinceras propuestas de auténticos pactos de Estado de lo que resulten ser ofertas trucadas para neutralizar a la oposición", advierte. Y prosigue: "Consciente de que hasta el presente las amenazas al sistema democrático han venido siempre desde fuera, pero ahora los que aspiran a desmantelarlo lo pueden hacer desde dentro".

En palabras de Casado, "el PSOE, Podemos y los nacionalistas no están intentando hacer el Gobierno que pueden, están intentando hacer el régimen que quieren, y un régimen sin espacio para una alternativa". Asimismo, vaticina que este Ejecutivo "se dispone a dar continuidad a la ingeniería política y social de demolición que inició José Luis Rodríguez Zapatero, estando nosotros ya en el Gobierno y luego en dos legislaturas en el Ejecutivo". El duelo Aznar-Zapatero se repite, ahora en la trastienda de la política.

Según las tesis de Faes, el nuevo Gobierno es una extensión, debido a los apoyos recibidos para la investidura

La doctrina en la que se fundamenta esta estrategia se basa, por tanto, en una lucha contra "el cambio de régimen". Y es que, según las tesis de Faes, el nuevo Gobierno es una extensión, debido a los apoyos recibidos para la investidura, "un Gobierno apoyado por los que quieren hacer de España un Estado fallido, y por quienes denigran a nuestro país y niegan legitimidad a la Constitución y a sus instituciones". Además del "cambio de régimen", su otra pata sería la "deconstrucción institucional": "Este Gobierno va a poner un especial empeño en neutralizar esas instituciones constitucionales y sociales que pueden obstaculizar sus pactos". Pactos, posiblemente, como la renovación del CGPJ o el Tribunal Constitucional, para los que Casado no ha mostrado voluntad de acuerdo.

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