CRÍTICAS A LOS ESTATUTOS Y A LA ESTRUCTURA

La gestora de Cs responde a las críticas de estatutos leninistas de Igea: "Es una osadía"

El sector crítico lanza duros reproches a la gestora por su propuesta sobre el nuevo modelo del partido y rechaza que la ejecutiva siga aglutinando todo el poder. Debate abierto en canal

Foto: El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea. (EFE)
El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea. (EFE)
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El debate interno en Ciudadanos —el más importante de la historia del partido tras la dimisión de Albert Rivera y una debacle electoral sin precedentes— encara desde esta semana su fase definitiva. La asamblea general prevista para mediados de marzo abordará la nueva estrategia política y unos nuevos estatutos. Es decir, la organización que tendrá a partir de ese momento la formación y que hasta ahora ha sido absolutamente centralista. El liderazgo de Inés Arrimadas parecía contar con unanimidad. Sin embargo, la cabeza visible de los críticos, Francisco Igea, da síntomas de estar planeando dar un paso al frente y plantar batalla.

En un artículo en este diario, Igea afirma que la propuesta de estatutos "está más cerca del modelo de centralismo democrático", el modelo leninista, "que de lo que debería ser la vida de un partido liberal del siglo XXI". La gestora no hizo esperar su respuesta y la portavoz, Melisa Rodríguez, aseguró que las críticas de Igea hablando de "falta de democracia" son "una osadía" y "faltan a la verdad".

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León lleva semanas insistiendo en que “la mejor candidata” es la jerezana, pero considera que “por responsabilidad y respeto a los afiliados”, debería presentar una candidatura alternativa si no comparte el modelo de partido que la portavoz naranja en el Congreso presente. Y si se parece al propuesto por la gestora —dirección interina del partido hasta la asamblea, que trabaja en coordinación con la propia Arrimadas—, tiene pinta de que no le convencerá.

La idea de la gestora, que este diario avanzó el viernes por la noche, propone nuevos canales de participación para los afiliados que Igea, en una tribuna que hoy publica este diario, define como “cosméticos”. Se refiere a la convención de agrupaciones locales que se celebrará de forma anual y al consejo de coordinación territorial (que reunirá a todos los coordinadores de las distintas autonomías, designados una vez más por la ejecutiva nacional). Este es sin duda el punto en el que la gestora chocará con Igea y con el resto de críticos.

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, Francisco Igea. (EFE)
El vicepresidente de la Junta de Castilla y León y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, Francisco Igea. (EFE)

La dirección nacional seguirá acumulando el poder de designar a los representantes autonómicos, aunque la propuesta recoge mayor interlocución entre órganos. Además, todos los órganos del partido continúan dependiendo del presidente o de la ejecutiva, incluido el comité de garantías, que actúa como juez dentro del partido. “Los ‘check and balances’, imprescindibles en un sistema democrático, no se perciben a primera vista”, afirmaba el exdiputado y actual viceconsejero en Castilla y León, Fernando Navarro.

El principal argumento esgrimido por la gestora —y por los dirigentes más ortodoxos— para defender la permanencia de un modelo jerarquizado es el de evitar convertir Ciudadanos en “17 PSC” o en dar pie a una estructura similar a la de PP y PSOE, “que destroza partidos por dentro”.

Los críticos, por su parte, consideran que los contrapesos son esenciales y ven “innegociable” dotar de mayor peso y autonomía a los territorios. Que los representantes autonómicos se designen en las comunidades y no a través de la dirección nacional parece una condición imprescindible para llegar a un acuerdo entre sectores. Lo que está por ver es la fuerza que podrían tener los críticos, encabezados por Igea, dentro de la militancia.

En su artículo, Igea critica que la propuesta de los estatutos cercena el debate interno: "Entre el catálogo de faltas, hay múltiples referencias a delitos de opinión. Cualquier manifestación grave de discrepancia con el partido, o que sea entendida como tal por el comité disciplinario, es constitutiva de falta grave o muy grave". Además, señala que el comité disciplinario lo nombra la dirección: "Nuestros jueces son, por tanto, nombrados por nuestro poder ejecutivo". El vicepresidente de Castilla y León también critica que "los cargos solo rinden cuentas ante la ejecutiva, lo que provocará sin duda que quienes quieran progresar en el partido estén más atentos al dedo que los designa que a la voluntad de los militantes en el territorio". Y esto, afirma: "Aparte de carecer del espíritu democrático que se supone a un partido como el nuestro, entraña un notable riesgo político".

La dirección interina naranja daba por hecho un debate consistente. La primera prueba de fuego llegará el próximo sábado, cuando el Consejo General —máximo órgano entre congresos— eleve las primeras enmiendas. A partir de ahí, durante las siguientes semanas, la militancia podrá enmendar también. Por su parte, y después de que algunos dirigentes mostraran su desencanto con los estatutos públicamente, Arrimadas esbozó algunas ideas de su propuesta en la línea con la gestora e incluyendo, por ejemplo, una Oficina del Afiliado para reforzar el contacto de las bases y el proyecto. Una iniciativa similar a otras que Igea ha calificado de “cosméticas”.

Igual que sucedió en 2017 cuando Rivera presentó unos nuevos estatutos, la otra ‘patata caliente’ que ya cuenta con amplios reproches es el régimen disciplinario. Según Igea, las causas susceptibles de castigo representan casi el 20% del total del documento. Y como publicó este diario, se mantienen como “infracciones muy graves” las que provocaron una fuerte polémica hace justo tres años: “Realizar manifestaciones públicas que puedan ser consideradas desleales o contrarias a los intereses del partido”, entre otras.


Consenso en la vuelta al centro

En mitad del debate interno sobre la estructura del partido existe un rayo de luz que mira hacia la estrategia política presentada por el partido. Muchos dirigentes de peso —críticos y cercanos a la propia dirección— insisten en la necesidad de un debate y una nueva hoja de ruta que reconduzca la dramática situación en la que se quedó el partido a nivel nacional tras el 10-N. Todos ellos piden reflexiones y debate de altura para tener claras las líneas de actuación.

La propuesta de la gestora habla de volver al centro y de “tender puentes” con los partidos constitucionalistas, dejando claro que Ciudadanos “debe ser la casa común del constitucionalismo”. Entierra, por tanto, el sonado veto al PSOE que inauguró Rivera para las elecciones de abril y se abre a pactar tanto con socialistas como con el PP, al que dejaría de considerar como un socio preferente y casi único. El otro punto sustancial es el relativo a poner una línea roja a los “populismos de ambos lados ideológicos”, igualando, por tanto, a Podemos y Vox.

En la tribuna que hoy publica este diario, Igea reclama debates más concretos para la realidad de cada autonomía, pero reconoce que “es un buen punto de partida al que agarrarse”. Hay consenso, por tanto, en la línea marcada por la gestora. Cosa distinta es cómo logrará Ciudadanos, si esta propuesta prospera y sale adelante en el congreso de marzo, plasmar su nueva estrategia, dada la realidad política en varias comunidades y ayuntamientos en los que gobierna, en coalición con el PP y dependiendo de Vox.

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