el supremo ratifica la condena de 13 años

A prisión por maltratar a su pareja y forzarla a abortar: "Vas a acabar en una cuneta"

La sentencia tilda de "tortura" el noviazgo que el acusado hizo pasar a la víctima, a quien llamaba "guarra" y amenazaba: "Te voy a desfigurar"

Foto: Detalle de la fachada del Tribunal Supremo. Foto: Efe
Detalle de la fachada del Tribunal Supremo. Foto: Efe

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la pena de 13 años y 11 meses de prisión para un hombre por un delito continuado de maltrato hacia su pareja e inducción al aborto en una clínica de Ciudad Real. El tribunal ha desestimado el recurso de casación interpuesto contra la condena de la Audiencia Provincial, que le impuso dos delitos de maltrato en febrero del año pasado.

La sentencia recurrida consideró probado que desde el inicio de la relación — ambos convivieron entre 2011 y 2012 en Pozuelo de Calatrava y Torralba — el condenado fue de forma progresiva aumentando las actuaciones, frases, expresiones y palabras con una clara intención de menospreciar, humillar, anular, denigrar a la víctima, que se vio absoluta y totalmente vejada y sometida a los deseos del recurrente, quien también le impedía disponer de su propio dinero.

Incluso llegó a rociarla de gasolina, a taparle su cabeza con una bolsa impidiendo su respiración, a sacarla al balcón desnuda o a asomar su cabeza a un pozo, además de propinarle patadas, golpes y bofetones. La sentencia señala que el trato recibido por parte de la denunciante "alcanza el grado de tortura" llegando el acusado a referirse a la víctima con expresiones como "guarra, que no puedes ir sola al servicio, tonta, cara de mono, fea" que posteriormente fueron agravándose a otras como "vas a acabar en una cuneta, te voy a hacerlo de los corderos (en el matadero), te voy a desfigurar".

El condenado humillaba a la víctima con expresiones como "guarra" o "te voy a desfigurar"

Tras quedarse embarazada, la obligó a abortar y, pese a que ella quería tener un hijo, decidió hacerlo por el pánico que tenía al acusado. Según los hechos probados, convirtió la vida de la mujer en un auténtico horror y la convivencia en un infierno, sometida de continuo a los deseos del acusado, según recoge el escrito. Asimismo, tras abandonar la clínica y pese a las indicaciones médicas de que la mujer no tuviera sexo en un determinado periodo de tiempo, el acusado mantuvo relaciones sexuales con la denunciante esa misma noche.

Fue en 2012, ambos viajaban en el vehículo del condenado en la localidad de Miguelturra, cuando la víctima comunicó a su pareja su deseo de terminar la relación, provocando la ira del hombre, quien reaccionó golpeándola. En un momento de descuido, la mujer logró huir y pidió ayuda a un amigo, refugiándose en un domicilio familiar finalmente.

Por estos hechos, el Supremo ha desestimado todos los recursos de la defensa del ahora condenado y ha confirmado punto por punto los argumentos que han llevado a la Audiencia Provincial a condenarlo a casi 13 años y 11 meses de prisión por: dos delitos de maltrato (uno sin lesiones y otro habitual cometido en domicilio común), dos delitos de lesiones y un delito de aborto, con la agravante de parentesco, apreciando en todos ellos la atenuante de dilaciones indebidas.

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