NÚMERO DOS DE GALÁN DESDE 2018

Iberdrola ordenó investigar a su 'vice': "Es religiosa e influenciada por su marido"

El jefe de Seguridad de la eléctrica durante dos décadas, Antonio Asenjo, recurrió al comisario Villarejo para recabar información sobre Inés Macho antes de que fuera nombrada consejera

Foto: Montaje con el comisario Villarejo, Sánchez Galán y la presunta víctima del espionaje, Inés Macho Stadler, actual número dos de Iberdrola. (EC)
Montaje con el comisario Villarejo, Sánchez Galán y la presunta víctima del espionaje, Inés Macho Stadler, actual número dos de Iberdrola. (EC)
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Iberdrola ordenó al comisario Villarejo una investigación sobre la vida privada, la familia y la trayectoria profesional de su actual vicepresidenta, Inés Macho Stadler. El agente encubierto entregó a la compañía un dosier de seis páginas con varios domicilios particulares de la número dos en el organigrama de la eléctrica, datos sobre sus tres hermanos, los distintos puestos que había ocupado como profesora universitaria a lo largo de su carrera académica y otros teóricos detalles de carácter personal, como “sus convicciones religiosas” y que estaba “muy influenciada por su marido”, cuyo nombre y apellidos también se incluían en el documento.

La última versión del informe, que no había trascendido hasta ahora, tiene fecha del 5 de junio de 2006. Solo dos días después, el consejo de administración de Iberdrola acordó nombrar a Inés Macho (Bilbao, 1959) consejera independiente, convirtiéndose de ese modo en la primera mujer en tener asiento en el máximo órgano de gobierno de la compañía. En los meses siguientes, esta licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad del País Vasco asumió responsabilidades aún mayores, como el cargo de presidenta de la Comisión de Retribuciones y el de consejera coordinadora. Finalmente, el 20 de junio de 2018, el consejo de administración decidió recuperar el cargo de vicepresidente y elegirla a ella para ocuparlo. Oficialmente, solo Ignacio Sánchez Galán está por encima de ella en el organigrama de la corporación.

Documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial revelan ahora que Inés Macho fue espiada por orden de la propia compañía que dirige en estos momentos. La instrucción partió presuntamente del entonces responsable de Seguridad de Iberdrola, Antonio Asenjo, también considerado el gran hombre de confianza de Sánchez Galán durante dos décadas. Asenjo permaneció al frente del departamento de Seguridad hasta hace solo tres meses. Fue despedido después de que El Confidencial publicara, en una investigación conjunta con 'Moncloa.com', decenas de audios que demostraban que había impartido instrucciones concretas a Villarejo para investigar a políticos, empresarios, sindicalistas, ecologistas y hasta un juez aparentemente contrarios a los intereses de la empresa.

La investigación sobre la actual vicepresidenta de la segunda compañía más grande del Ibex 35 formaría parte de ese arsenal de trabajos encubiertos que Iberdrola mantenía bajo llave y que la Audiencia Nacional está investigando ahora en una pieza separada del caso Tándem. Según los archivos de esta operación, Asenjo se dirigió al comisario días antes del consejo del 7 de junio de 2006 para transmitirle que necesitaba información sobre la entonces profesora universitaria. "Siento la urgencia", se excusó el responsable de Seguridad.

Villarejo se puso manos a la obra y, unas horas después, entregó presuntamente a la eléctrica un informe definitivo sobre Macho Stadler —los documentos de este proyecto clandestino desvelan que llegó a confeccionar varios borradores con información que terminó siendo desechada—. En el encabezado del dosier, colocó una fotografía de la directiva. A continuación, había un capítulo de “datos personales” en el que se detallaba su fecha de nacimiento y DNI, la identidad de sus padres y marido, y las diferentes direcciones que había tenido. Asimismo, en un apartado posterior titulado “familia”, se indicaba que tenía tres hermanos y se apuntaban sus nombres, además de sus respectivos domicilios y actividades profesionales.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

Las siguientes secciones se centraban en el currículo de la actual número dos de Sánchez Galán. Sus “títulos”, sus “trabajos en enseñanza e investigación” y “otras actividades”, como que participaba “muy activamente como investigadora en el CODE (Centro para el Estudio de Organizaciones y Decisiones en la Economía)” de la Universidad Autónoma de Barcelona, así como en la “Fundación BBVA (trabajando con Jordi Caballé como coordinador)”, en la “Asociación de Economistas Europeos” y “en el CREA (Centro de Referencia en Economía Analítica de Barcelona)”.

Sin duda, el apartado más comprometedor es el llamado “perfil personal”, por revelar información de carácter privado, como sus “profundas convicciones religiosas” y sus “excelentes relaciones con una diversidad de personas con inquietudes en el mundo de la economía, como María Paz Espinosa (Universidad del País Vasco), Roger Guesnerie, Clara Ponsati Obiols, Richard Blundell, Jean-Pierre Danthine, Mathias Dewatripont, Rachel Griffith, Andreu Mas Colell, Monika Schnitzer y Guido Tabellini entre otros”.

En el último párrafo, el informe se adentra incluso en su personalidad. “Se encuentra muy influenciada por su marido, con quien comparte plena actividad intelectual, publicando conjuntamente libros y trabajos. Igualmente el tiempo que pasó en Francia ha condicionado su pensamiento, criterio así como relaciones académicas, siendo partidaria de la energía nuclear como opción para Europa, ante la escasez de otras fuentes alternativas”, recogía el documento.

La afectada ha contactado con este diario para desmentir algunos de los supuestos hallazgos que realizó Villarejo y asegurar que en ningún momento se ha sentido espiada por Iberdrola. Afirma que el dosier "no se corresponde con su estado civil" ni con sus "convicciones religiosas", aunque implícitamente admite la veracidad de otros datos. En todo caso, la número dos de la eléctrica defiende que "es lícito y habitual que cualquier empresa haga un estudio sobre el perfil de las personas que van a ser miembros de sus consejos de administración o altos directivos". "De hecho, la elaboración de informes por parte de asesores externos, como garantía de la idoneidad de los candidatos, fue impulsada por la Comisión de Nombramientos y Retribuciones [de Iberdrola] que presidí, y finalmente incorporada a su sistema de gobierno corporativo. Por tanto, no hay nada ilegal en ello, sino al contrario, es una buena práctica y, desde luego, no supone que se "espíe" a nadie", sostiene Macho.

Las últimas páginas del informe elaborado por Villarejo mencionaban las “publicaciones”, “trabajos” y “tesis” científicas de la vicepresidenta de la multinacional con sede en Bilbao. Los archivos a los que ha tenido acceso este diario no aclaran qué hizo Asenjo con esta información. En el momento de efectuar el espionaje, Villarejo tenía la condición de policía en activo. No dejó el cuerpo hasta 10 años después. El antiguo responsable de Seguridad de Iberdrola se encuentra imputado en la pieza separada de la compañía desde el pasado noviembre, acusado de cohecho y revelación de secretos. Está citado a declarar el próximo 20 de enero.

La cotizada anunció en octubre una nueva investigación interna sobre este escándalo. Se trata de la tercera que efectúa en dos años. Las anteriores concluyeron sin hallar ninguna irregularidad.

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