DETENIDO EL 29 DE NOVIEMBRE

El pistolero de Escocia que asesinó a dos policías y se ocultó en Tenerife

Más allá de los asesinatos de dos agentes en Reino Unido, se le investiga por otros seis homicidios. Tras detenerle en España, se pide también su entrega por pertenencia a organización criminal

Foto: Imagen de archivo de dos agentes de la Policía Nacional. (EFE)
Imagen de archivo de dos agentes de la Policía Nacional. (EFE)

La policía escocesa perdió el rastro de John K. en 2018. Los agentes estuvieron a punto de ponerle las esposas ese año, pero la operación acabó en fracaso después de que el sospechoso prendiera fuego a dos vehículos y se diera a la fuga. Acusado de pertenecer a una organización criminal y de asesinar a dos policías a tiros, uno en una comisaría de Glasgow en 2006 y otro en 2016, los investigadores no se dieron por vencidos y siguieron tirando del hilo hasta situarle en España. Tras avisar a la Policía Nacional, la búsqueda llegó a su fin la tarde del pasado 29 de noviembre, cuando se le detuvo en Adeje, Tenerife.

John, de 40 años y nacido en Glasgow, no es el primer inglés que elige las Islas Canarias para desaparecer el mapa. Hace poco más de un año, se detuvo en Tenerife a un capo que introducía grandes cantidades de cocaína y hachís en Reino Unido, fugitivo al que se le imputaban 29 delitos penados con alrededor de 100 años de prisión, entre ellos uno de homicidio. Frente a otros lugares de España, las islas presentan una ventaja para los delincuentes de esta nacionalidad: la considerable comunidad británica con la que cuenta la isla, escenario perfecto para pasar desapercibido y evitar la acción de la Justicia.

En el caso de John, el presunto asesino optó por un pequeño complejo de apartamentos como guarida. A poco más de 20 minutos andando de la playa y con sus propias piscinas, la urbanización se erigía como el lugar ideal para esquivar a los investigadores: orientado a turistas anglosajones que iban y venían cada poco tiempo, el sospechoso pudo mimetizarse con el entorno sin problema alguno. Los alrededores de su apartamento también contribuían a este objetivo, pues raro es el negocio cercano cuyo nombre no esté en inglés y busque los miembros de esta comunidad como clientes. En Adeje, el fugitivo solo parecía un británico más.

Tras meses de investigación en los que se trabajó mano a mano con Escocia, la Policía Nacional consiguió varias pistas que apuntaban a que John se encontraba en este complejo y pusieron en marcha un dispositivo de vigilancia en torno a su domicilio. Sus sospechas se confirmaron la tarde del 29 de noviembre, cuando vieron que un hombre que encajaba con la descripción física hacía la compra en un lugar cercano. Una vez salió del mismo, los agentes le cortaron el paso y procedieron a su detención.

Con este arresto se puso fin a más de 14 años de investigación. La policía escocesa tenía a John en el radar desde 2006, año en el que presuntamente entró en una comisaria de Glasgow y mató a tiros a un agente. Aquel no fue el único policía al que le acusan de asesinar: diez años después, junto a otros cómplices, también vació el cargador contra otro. John se convirtió entonces en uno de los principales objetivos de los escoceses y en 2018 estuvieron a punto de poner fin a su trayectoria criminal, pero la operación saltó por los aires en el último momento. Tenerife, sin embargo, se ha convertido en la última parada de su huida.

Después de su detención, John pasó a disposición del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional y las autoridades inglesas piden su entrega por pertenencia a organización criminal, homicidio y lesiones. Más allá de los dos crímenes ya mencionados, la policía le investiga también por otros seis homicidios relacionados con la organización criminal a la que pertenece, a la que los escoceses siguen de cerca: en las últimas semanas también han arrestado a tres de sus miembros.

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