POR WHATSAPP, EL 21 DE DICIEMBRE

"¿Quieres saber dónde está tu hija? 300.000": el intento de extorsión con una desaparecida

La Policía Nacional ya tiene el teléfono móvil del presunto extorsionador: ni siquiera se molestó en ocultar el mismo al escribir y llamar al coordinador de SOS Desaparecidos

Foto: Montaje con los pantallazos de la conversación por WhatsApp.
Montaje con los pantallazos de la conversación por WhatsApp.

La conversación arrancó a las tres de la tarde del 21 de diciembre con un escueto "hola" y una llamada perdida por WhatsApp. Al no reconocer el número de teléfono, José María Rudiez, de SOS Desaparecidos, preguntó quién era, a lo que su interlocutor respondió con un audio en el que apenas se le entendía y que se incluye en este artículo. Tras transmitirle su desconcierto, llegó el mensaje que hizo saltar las alarmas: "¿Quieres saber dónde está tu hija?". Rudiez no dudó en responder al segundo —"¿Dónde?"—, pero después de cuatro minutos de espera, quedó claro que se trataba de un intento de extorsión: "Dame 300.000 euros".

Lejos de caer en la trampa, Rudiez se dirigió en ese mismo momento a una comisaría de la Policía Nacional de Zaragoza para denunciar lo ocurrido. Como explicó a los agentes, su teléfono móvil aparece en todos los carteles que difunde la organización para la que trabaja, por lo que lo más probable era que el presunto extorsionador le hubiera confundido con el padre de algún desaparecido. "Hay mucha gente que nos llama pensando que el teléfono que publicamos en las fichas es de familiares", explica a El Confidencial. Los agentes, sin embargo, quisieron descartar que se tratara de un caso personal: "Lo primero que me preguntó la Policía es si tengo hijas y les dije que sí. Me dijeron que las llamara para ver si estaban bien".

Tras confirmar que ninguna de ellas había desaparecido, los agentes le preguntaron si tenía alguna hipótesis sobre la persona a la que se refería su interlocutor. Como se refleja en la denuncia, a la que ha tenido acceso El Confidencial, Rudiez mencionó el caso de Susana C., una joven de 18 años que había desaparecido el 18 de diciembre en Inca, una localidad cercana a Palma. "Era la más reciente que había. Se la había localizado en buen estado y estábamos a punto de desactivarla cuando me salta el WhatsApp", explica el coordinador de SOS Desaparecidos.

A falta de que se confirme que el presunto extorsionador se refería al mencionado caso, la Policía Nacional ya tiene el teléfono móvil desde el que escribió y llamó a Rudiez: "[El denunciante] manifiesta que el teléfono desde el que ha recibido este mensaje es el XXXXXXXXX. Que dicha conversación está guardada en su teléfono quedando a disposición de la autoridad policial en caso de ser requerida para ello. Que desconoce quién ha podido efectuar esta petición, pero que como anteriormente se ha anunciado, su número de teléfono aparece habitualmente en carteles de personas desaparecidas", recoge la denuncia. Según explican fuentes cercanas al caso, los investigadores ya han confirmado que el dueño del teléfono está afincado en Baleares.

Tras quedar el caso en manos de la Policía, SOS Desaparecidos avisó este jueves de que no dejarán pasar este tipo de mensajes: "Si pretendes extorsionar a una familia de desaparecidos y causar más dolor, también vamos a denunciar y defenderemos a quien lo necesite", publicaron en su cuenta de Twitter. Cuanto más mediático se vuelve un caso, mayor es la probabilidad de que alguien intente sacar provecho del mismo, como ocurrió en 2007 con Yéremi Vargas, el niño que desapareció mientras jugaba en un descampado cerca de su casa, en Santa Lucía de Tirajana. Una semana después de que se perdiera su rastro, la Guardia Civil detuvo a un vecino de Agüimes como sospechoso de un delito de extorsión a la familia Vargas, a quien pidió una cuantiosa recompensa a cambio de recuperar al niño.

Como coordinador de SOS Desaparecidos, Rudiez explica que también se han encontrado con situaciones similares: "Hace tiempo, se dio algún caso en el que una familia sí que llegó a pagar y luego resultó ser toda una estafa. Eso sí que nos habíamos encontrado, pero yo es la primera vez que sufro un intento de extorsión. Llamadas de videntes y pendulistas de estos tenemos a montón, pero esto no me había pasado antes". Con la denuncia ya interpuesta y el teléfono móvil en manos de la Policía, ahora solo queda dar con el presunto extorsionador.

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