EXPECTACIÓN POR EL MENSAJE DE NOCHEBUENA

El Rey afronta otro discurso clave con mensajes a ERC y al futuro Gobierno

El discurso más esperado y personal del jefe del Estado llega en un momento de importante incertidumbre política a la espera de que los independentistas confirmen su apoyo a Sánchez

Foto: Felipe VI durante su discurso de Nochebuena de 2018. (EFE)
Felipe VI durante su discurso de Nochebuena de 2018. (EFE)
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El tradicional discurso del Rey de este 24 de diciembre llega en un momento de especial incertidumbre política. Felipe VI pronunciará, como cada Nochebuena, unas palabras a las 9 de la noche con millones de familias al otro lado del televisor. Se trata de su comparecencia más vista a lo largo de todo el año y su discurso más personal. Como es previsible, hará un repaso de la situación actual en España, con especial énfasis en los logros colectivos de las últimas décadas, ahuyentando las divisiones y recordando los vínculos que unen a la sociedad española.

El Rey afronta otro discurso clave con mensajes a ERC y al futuro Gobierno

Lo más probable es una mención directa a las principales cuestiones que afectan a los ciudadanos, abordando también los retos del futuro ante el temor de un empeoramiento del estado de la economía y con las principales indecisiones políticas encima de la mesa. De hecho, el discurso —cuyo contenido no se conocerá hasta esta noche— deberá lidiar con una situación especialmente complicada: a la espera de que se confirme el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) al acuerdo de Gobierno pactado entre PSOE y Unidas Podemos que hará presidente a Pedro Sánchez.

Todavía se desconoce la fecha exacta en la que se producirá el debate de investidura, aunque fuentes parlamentarias señalan con fuerza la próxima semana. En ese caso, se celebraría los días 2, 3 y 5 de enero, víspera del día de Reyes en el que en segunda votación Sánchez sí saldría elegido. Según ha podido saber este diario, la grabación del discurso del Rey se produjo en el Palacio de la Zarzuela a lo largo de este fin de semana. Eso sí, como siempre ocurre, el dispositivo técnico permanece preparado hasta el último momento por si fuera necesario hacer algún cambio de última hora o si surgiera un imprevisto de cualquier tipo.

Este 2019 ha sido un año fundamentalmente electoral. Dos citas nacionales con las urnas —la de abril y la repetición de noviembre— y las elecciones autonómicas, municipales y europeas de mayo. En anteriores discursos, el mensaje lanzado a las formaciones políticas era claro en torno al diálogo, siempre dentro del marco constitucional y apelando al espíritu de la concordia, "sin imposiciones ni exclusiones" —como diría el monarca en 2017 pocos días después de las elecciones autonómicas catalanas que dieron una mayoría parlamentaria al independentismo a pesar de que Ciudadanos fue la primera fuerza—.

El líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
El líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

El contexto del discurso de esta noche, sin embargo, cuenta con grandes similitudes con respecto al del pasado año. A pesar de que en la anterior Nochebuena Felipe VI evitó referirse directamente a Cataluña, centró su intervención en "la fragilidad de la convivencia" en esta comunidad. Sus palabras llegaban solo tres días después del denominado "acuerdo de Predalbes", aquel encuentro entre el Gobierno de Sánchez y el de Torra en Barcelona que finalizó con una nota conjunta de ambos y que no mencionaba expresamente la Constitución, a la que sustituyeron por el término "seguridad jurídica".

En las últimas semanas, como publicó este diario, Sánchez ha vuelto al lenguaje de Pedralbes con la clara intención de acercarse a ERC y garantizarse el éxito de una investidura. En efecto, el discurso de esta Nochebuena se producirá en un ambiente similar al de 2018 aunque, en esta ocasión, la negociación tiene una mayor envergadura, teniendo los republicanos catalanes la llave del futuro Gobierno de España.

Por eso, en los partidos políticos denominados constitucionalistas esperan que la convivencia, la defensa de la Constitución y el respeto a las leyes —en un momento de especial polémica tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, que determinó que Oriol Junqueras gozaba de inmunidad parlamentaria desde que fue proclamado eurodiputado— sean una vez más los pilares en los que fundamente su discurso el jefe del Estado. Todos ellos estarán atentos a los mensajes que lance el monarca, no solo a las fuerzas independentistas, sino a las condiciones que impongan al próximo Ejecutivo.

El año pasado, en vista de los acontecimientos que se avecinaban, el Rey insistió en que "la convivencia es el mayor patrimonio que tenemos los españoles. La obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a las generaciones más jóvenes; y, por ello —terminó— debemos evitar que se deteriore o se erosione; debemos defenderla, cuidarla, protegerla y hacerlo con responsabilidad y convicción. Así lo hemos demostrado durante los últimos cuarenta años de libertad".

Es de esperar además que la otra pata de su comparecencia sirva para enviar un mensaje social y de esperanza—fuera de todo marco político— a los ciudadanos, tal y como hizo el pasado año con las generaciones más jóvenes. A ellas dedicó sus palabras más comprometidas y esperanzadoras defendiendo sus principales anhelos: trabajo, igualdad e incluso apostó por la necesaria conciliación en un momento en el que muchos jóvenes desean "iniciar un proyecto de vida", dijo. Palabras con las que pretendía defender los verdaderos intereses de millones de ciudadanos frente a polémicas políticas y conflictos vacíos.

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