'UNA ESPAÑA MEJOR', DE PLAZA Y JANÉS

Rajoy en sus memorias: "Puigdemont me dijo 'No vas a autorizar el referéndum. No puedes"

El expresidente revela que pensaba mantener el 155 aunque Puigdemont hubiese adelantado las elecciones catalanas en lugar de declarar la independencia

Foto: Carles Puigdemont y Mariano Rajoy. (EC)
Carles Puigdemont y Mariano Rajoy. (EC)

"La política española sigue su curso sin mí y yo sigo mi vida razonablemente feliz". Mariano Rajoy ha roto su silencio en 'Una España mejor' (Plaza y Janés), un libro que sale ahora a la venta y en el que, sin desvelar grandes secretos ni jugosas conversaciones privadas, sí da la interesante visión de un político ya del pasado. Rajoy, por ejemplo, cuenta una reunión con Puigdemont —al que había conocido como "estrafalario alcalde" de Girona— en la que este admitió que el presidente del Gobierno nunca podría aprobar un referéndum. También revela que no pensaba suspender el 155 aunque Puigdemont adelantase las elecciones catalanas.

El libro va en orden cronológico, desde su lejana entrada en política, e incluye numerosas advertencias como "en mi opinión" o "según yo lo veo". Eso, que es obvio en unas memorias, Rajoy lo utiliza como dando a entender que no se cree en posesión de la verdad. "A mi juicio, el principal problema de la política, en España y fuera de ella, es su profunda pérdida de reputación. Probablemente los principales responsables de este fenómeno somos nosotros mismos, pero no los únicos. Más de un inquisidor de conductas ajenas ha acabado siendo víctima de los estándares imposibles dictados por su propia intransigencia". "Yo he tenido la suerte de conocer y disfrutar de aquella etapa de la vida de nuestro país en la que la política fue algo tan atractivo aunque no fuera un espectáculo mediático como lo es hoy", continúa.

En ese espectáculo mediático incluye sus relaciones con los independentistas catalanes. Rajoy enumera sus reuniones con Artur Mas. "El diálogo con los nacionalistas pasó a significar sencillamente que el Gobierno de España debía aceptar exigencias imposibles de cumplir". "Es difícil entenderse con quien exige lo que no se puede dar y negociar con quien no es leal", sostiene.

Cuando Mas le pidió en una reunión en privado que el PP apoyara el pacto fiscal, Rajoy respondió: "Igual les pudo decir que un día vengan todos vestidos de verde. Pensarán que me he vuelto loco, pero a lo mejor lo hacen. Lo que jamás van a hacer es votar esa propuesta. Ni aunque yo se lo pidiera". Sobre las 23 demandas que le planteó Mas: "Era lo de siempre: te amenazo, y para que deje de amenazarte me tienes que dar algo, llámese pacto fiscal o proyecto ilusionante. Lo peor es que algunos que no son precisamente nacionalistas se lo creen".

La situación fue escalando y llegó al 9-N, un simulacro de referéndum en 2014. "Por formación y por mi larga experiencia política, tiendo a considerar que lo que no es legal no genera efectos jurídicos por mucho ruido que haga [...] Aquel simulacro, con urnas en la calle, no dejaba de ser un acto de propaganda sin la menor consecuencia. Sin embargo, he llegado a comprender que mucha gente bienintencionada y preocupada por su país lo vio como una humillación". Afirma que debió hacer más pedagogía para explicar que el 9-N no fue un referéndum si no "una broma de mal gusto".

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy en una conferencia en San Cristóbal (México). (EFE)
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy en una conferencia en San Cristóbal (México). (EFE)

Después de Mas llegó Puigdemont, con el que coincidió en la inauguración del AVE Girona en 2013 y que le pareció un "estrafalario alcalde" porque se dedicó a criticar el retraso en las obras. En una reunión secreta en Moncloa el 11 de enero de 2017, Rajoy llegó a preguntar a Puigdemont si realmente pensaba que él iba a autorizar algún referéndum. "Todavía hoy me produce perplejidad su respuesta: 'No lo vas a autorizar, porque, además, no puedes'. Aquello no era una broma. Su sentido del humor no daba para tanto. Ante tamaña desfachatez cómo podía seguir intentando hacer entrar en razón a quien deliberadamente había decidido ignorar la realidad y la ley. ¿Cómo argumentar contra aquella obstinada cerrazón? Aquello era nuevo para mí a pesar de los casi 40 años que llevaba en política".

Puigdemont, cuenta Rajoy, "nunca tuvo voluntad de acordar nada. El referéndum lo era todo para él y lo que dijera la ley no le importaba". En otoño de ese año, con las leyes de desconexión, el independentismo "mostró al mundo su auténtico rostro: un proyecto radical y divisivo que se intentaba imponer a las bravas". Rajoy hace una defensa cerrada de la actuación policial el 1-O. "La policía y la Guardia Civil cumplieron con su obligación y atendieron las instrucciones judiciales, a pesar de que se vieron acosados, hostigados e incluso agredidos". "La escandalera organizada por la actuación policial fue exagerada e injusta".

Rajoy, sobre Puigdemont: "Ante tamaña desfachatez cómo seguir intentando hacer entrar en razón al que deliberadamente decide ignorar la realidad y la ley"

Sobre la marcha de empresas, explica que fue La Caixa, como adelantó El Confidencial en su momento, la que pidió a Guindos un decreto ley urgente que le permitiera trasladar su sede de Cataluña sin reunir a la junta de la entidad. "Lo último que nos faltaba en aquel octubre del 17 era tener que hacer frente, además, a una situación de pánico bancario".

Rajoy cuenta sucintamente todos los intentos de mediación, desde el PNV a la cúpula de la Iglesia católica, y habla de sus gestiones internacionales y en especial cuando en una visita a Estados Unidos resumió la situación a Donald Trump: "Le dije que era más o menos como si en su país el gobernador de cualquier estado hubiera decidido convocar un referéndum para independizarse. Mostró un gesto de incredulidad y me dijo: '¡Pero eso es imposible!'. 'Exactamente —retomé yo— y en España también".

Cuando el 27 de octubre de aquel año, Puigdemont dudaba entre adelantar elecciones o seguir con el plan de declaración unilateral de independencia, Rajoy revela que era partidario de seguir con el 155 aunque convocase autonómicas. “No veía ninguna razón para dejar en suspenso una decisión que no era fruto de ningún arrebato, sino consecuencias de semanas de estudio y de muy sólidos argumentos jurídicos y políticos. Antes de llegar a aplicar aquel precepto constitucional nos habíamos cargado de razones y estas no desaparecían por el hecho de que Puigdemont convocara elecciones; la independencia seguía declarada”. Cuando Puigdemont le hizo llegar que quería garantías de que suspendería el 155, Rajoy pensó: “Volvemos a las andadas”.

El expresidente defiende que dio una respuesta política “inédita, contundente y plenamente democrática” al desafío catalán. “Nadie puede sostener que no hubo respuesta política cuando se cesó a un Gobierno en pleno”. La parte de Cataluña supone el final del libro y la que más amargura le dejó. El expresidente resume su mandato, "unos años en los que nuestro país pudo haberse quebrado, pudo haber sufrido una merma en su sistema de protección social o incluso pudo haber vivido una seria crisis institucional por el relevo en la jefatura del Estado. Todo pudo haber ocurrido pero nada de ello sucedió".

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