El PNV se suma al cordón sanitario

El PSOE tienta a Ciudadanos en el Congreso para que entre en su operación antiVox

El PSOE necesita el apoyo del bloque de los independentistas, Bildu y los regionalistas para cerrar el cordón sanitario contra Vox, y quiere contar como alternativa o ayuda con Cs

Foto: La presidenta del Congreso en la anterior legislatura, la socialista Meritxel Batet, durante una reunión de la Mesa. (EFE)
La presidenta del Congreso en la anterior legislatura, la socialista Meritxel Batet, durante una reunión de la Mesa. (EFE)

El PSOE y Podemos continúan sus tanteos en el Congreso para organizar lo que denominan un "cordón sanitario" que impida a Vox estar representado en la Mesa del Congreso (nueve miembros), pese a ser el tercer grupo parlamentario y contar con 52 de los 350 diputados de la Cámara. El Partido Popular ha rechazado entrar en la operación de veto al partido de Santiago Abascal mientras que el PNV ha sido el primero en ofrecerse a participar; pero los socialistas necesitan el apoyo de todo el bloque de los independentistas, Bildu y los regionalistas para cerrar ese cordón. Además, el PSOE también quiere contar como alternativa o complemento con los 10 diputados de Ciudadanos.

En paralelo a las negociaciones de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y sus portavoces con ERC y el resto de los partidos secesionistas, de izquierdas o de ámbito autonómico o provincial, para preparar una posible investidura del dirigente socialista, los grupos parlamentarios empiezan a moverse para preparar la constitución de la Cámara, convocada para el 3 de diciembre.

El plan original del PSOE es garantizarse la presidencia del Congreso (en principio, para que siga Meritxell Batet) y la mayoría en la Mesa junto con Podemos, con dos vicepresidencias y dos secretarías para cada uno de los grupos del 'pacto del abrazo'. Es el mismo reparto de la anterior legislatura, pero como suman 10 escaños menos que después de las elecciones del 28-A, necesitan el apoyo de más partidos que hace siete meses para controlar el órgano de la Cámara. Sobre el bloque de izquierdas y nacionalistas que preparan para la Mesa del Congreso, pretendían ofrecer al Grupo Popular la posibilidad de que tuviera tres puestos en la Mesa a cambio de participar en el veto a Vox e incluir en el reparto una secretaría para Ciudadanos.

Desmarcado el PP de la operación y dado que los populares tienen garantizados con sus propios votos una vicepresidencia y una secretaría, al PSOE le toca buscar en el resto del arco parlamentario apoyos de todos los colores e intereses para su 'cordón sanitario' y sumar hasta 198 diputados para una maniobra de exclusión sin precedentes en la Cámara. Con casi la misma representación que tiene Vox en esta legislatura, Ciudadanos (57 escaños) entró en la Mesa del Congreso con un vicepresidente y una secretaria. Sin pactos específicos en su contra, Abascal obtendría también dos puestos.

Fuentes de la oposición ven en el plan del PSOE una operación de imagen para dar mayor protagonismo a Vox en el arranque de la legislatura al garantizarle un discurso victimista frente a lo que Abascal llama "consenso socialdemócrata" o "dictadura progre". Saben que el PP no entrará en la operación "y así podrán después culpar a Casado de que la extrema derecha entre en la Mesa de la Cámara", añaden en medios parlamentarios.

"El PP nunca participará de cordones sanitarios frente a partidos constitucionalistas", dijo el presidente de los populares el pasado miércoles para despejar cualquier duda sobre la respuesta de su partido. Desde el PNV, su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, se mostró dispuesto a colaborar en el cordón sanitario de socialistas y podemitas contra Vox, pero al mismo tiempo invitó a la oposición a participar en la maniobra. "No depende de nosotros, sino del PP", comentó el dirigente nacionalista.

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