JUICIO POR EL CRIMEN DE DIANA QUER

La defensa del Chicle siembra dudas sobre el arma del crimen que 'se estira y se encoge'

Un cable arrancado de la pared que había junto al pozo en el que fue introducido el cuerpo de la joven y los últimos mensajes que esta recibió también son objeto de incertidumbre

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La sexta sesión del juicio por el crimen de Diana Quer estuvo protagonizada por la defensa de José Enrique Abuín, que se dedicó a sembrar dudas. La principal fue poner en cuestión el arma homicida: una brida de color negro con la que, según la acusación, El Chicle estranguló a la joven. "¿Cuánto mide la brida?", preguntó la abogada que ejercía la defensa a uno de los guardias civiles que realizaron la inspección ocular en la nave donde fue encontrado el cadáver.

La defensa del Chicle siembra dudas sobre el arma del crimen que 'se estira y se encoge'

"Nueve milímetros de ancho", respondió el agente. "¿Y de largo?", insistió. "No la medimos", contestó el especialista. "¿Cómo que no la midieron?", preguntó alterada la letrada. "Encuentran la que dicen que es el arma del crimen y ¿no la miden?", reiteró. El investigador se zafó como pudo: "El cuerpo se depositó en el sudario y como la brida iba enredada en el pelo, pues no pudimos tocarla. Ya luego en la autopsia el forense me dejó fotografiarla y ahí se puede ver que mide nueve milímetros de ancho, pero como estaba enroscada y no me dieron permiso, no pude medirla en su longitud", se excusó el funcionario.

En ese momento, la abogada pidió que se leyese uno de los folios del sumario. Concretamente, el que redactó la letrada de la administración de justicia en el levantamiento del cadáver. En ese documento, se afirma por tres veces que la cinta mide de ancho casi la mitad, "cinco milímetros de ancho". Poco después, la fiscal explicó que las mediciones que se hicieron en los laboratorios de Madrid establecieron que su anchura era de ocho milímetros. Y así quedó: tres medidas diferentes para un mismo arma del crimen. ¿Qué pretende con ello la abogada de la defensa? Sugerir que la brida que se encontró en la nave de asados y que ha quedado en gran parte destruida sometiéndola a pruebas en el laboratorio no es la misma que posteriormente se analizó.

La segunda duda que rondó la sala fue si Abuín necesitó o no ayuda para levantar la tapa del pozo en el que sumergió a Diana. La tapa es redonda, integrada en el suelo, y el centro, un cuadro de 45 por 45 centímetros. El mismo agente de la Guardia Civil que explicó cómo analizaron la brida abordó también esto último. "La tapa redonda no puede levantarla una sola persona. En nuestro caso, tuvieron que ser dos o tres bomberos los que la izasen", aseguró. Esta afirmación, en respuesta a una pregunta de la defensa, hizo que sobre la sala de vista flotase la duda de si el Chicle pudo haber necesitado ayuda. Sin embargo, el mismo investigador explicó que el acusado sí fue capaz de introducir el cadáver por la ranura de 45 centímetros. En la sala, la abogada de la defensa mostró su disconformidad con esa aseveración y planteó una y varias veces sus dudas. Hasta el punto de que le preguntó directamente. "¿Usted es médico para poder determinar lo que nos está diciendo?", cuestionó.

Pero hubo una duda más. Una joven, cuya declaración solicitó la defensa, explicó que en las mismas fiestas de A Pobra, el mismo día del crimen, un chico magrebí de unos 30 años se dirigió a ella y le dijo: "Chica, ven aquí". De esta forma, la letrada del Chicle quiso distraer la atención y sembrar la duda en el jurado sobre si pudo ser este magrebí el que acosó a Diana y le dijo la noche de su asesinato el ya conocido "morena, ven aquí", último mensaje que envió la chica luego asesinada a un amigo para indicarle lo que le estaba diciendo alguien.

Juan Carlos y Valeria Quer, padre y hermana de Diana. (EFE)
Juan Carlos y Valeria Quer, padre y hermana de Diana. (EFE)

El acusado, en su interrogatorio, negó haber acosado a la joven y haberle dicho esa frase. Aunque la palabra del Chicle tiene el peso que tiene. En su día, afirmó que arrancó un cable de la pared para sujetar dos ladrillos grandes y poder lastrar el cuerpo de Diana y que se hundiese en el pozo. Un solo intento. Ayer, quedó claro que mentía, el cable no se había arrancado, había sido cortado. Además, en el fondo del pozo encontraron dos ladrillos unidos por un cable de electricidad, que todo el mundo interpretó como un intento fallido, y un segundo lastre, unido en esta ocasión por un cable de trasmisión de datos, más grueso, que sí sirvió para hundir el cadáver. Es decir, hubo un intento fallido y otro que dio resultado.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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