ENTREVISTA A GÉRARD ARMAND, EL DONANTE

El primo de Abidal: "Creo que pasó algo; espero que Éric no tenga nada que ver"

El primo de Éric Abidal, Gérard Armand, niega haber cobrado por la donación de su hígado pero quiere llegar hasta el final del caso y sospecha que alguien pudo lucrarse con su órgano

Foto: Gérard Armand. (Cedida)
Gérard Armand. (Cedida)
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El Juzgado de Instrucción número 28 de Barcelona ha reactivado las diligencias para averiguar si exdirectivos del Barça, entre ellos, el expresidente Sandro Rosell, participaron en la “compra de un hígado ilegal” para el actual secretario técnico del club, Éric Abidal. El juzgado archivó el caso en mayo de 2018 pero, tras desvelar El Confidencial la existencia de cuatro llamadas en las que Rosell y su mano derecha en el FC Barcelona, Juanjo Castillo, admitían explícitamente haber comprado el hígado de Abidal y haberse inventado que el donante “era su primo”, la Fiscalía y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) solicitaron la reapertura de la investigación y aportaron nuevas pruebas de un presunto delito de tráfico de órganos.

Finalmente, la Audiencia Provincial de Barcelona dio la razón el pasado enero al Ministerio Público y a la Abogación del Estado -en representación de la ONT- y consideró que no se habían realizado suficientes indagaciones para aclarar el contenido de esas llamadas entre Rosell y Castillo, intervenidas por la Guardia Civil y la Policía Nacional. El Juzgado 28 retomó el procedimiento y el pasado 8 de noviembre tomó declaración en calidad de testigo a Gérard Armand, el supuesto primo de Abidal, para confirmar el parentesco y comprobar si recibió algún tipo de pago o regalo por la donación, una conducta expresamente prohibida por el Código Penal.

Fotografía de Éric Abidal y su primo Gérard en el hospital tras el trasplante. Facilitada por Abidal. (EFE)
Fotografía de Éric Abidal y su primo Gérard en el hospital tras el trasplante. Facilitada por Abidal. (EFE)

Gérard ha accedido ahora a responder a la preguntas de este diario. Es la primera entrevista que concede a un medio en España. Asegura que fue el donante del hígado y que es realmente primo del actual directivo del FC Barcelona. Asimismo, desmiente que recibiera nada a cambio por el trasplante.

Con todo, Gérard admite que las conversaciones entre Rosell y Castillo le provocaron una enorme inquietud y sospecha que alguien pudo lucrarse con su órgano. Por ello, reclama que la Justicia llegue hasta el fondo del asunto y aclare qué querían decir exactamente los exdirectivos del club en esas cuatro llamadas.

PREGUNTA. ¿Qué vínculo familiar tiene con Éric Abidal?

RESPUESTA. Somos primos hermanos. Su padre es hermano de mi madre.

P. ¿Usted confirma que cedió una parte de su hígado a Éric?

R. Sí, lo confirmo. Yo soy el donante.

P. Antes del trasplante, ¿cuál era su relación con él?

R. Cuando éramos pequeños, pasé las vacaciones en su casa. Varios años, con su familia.

P. ¿Dónde vivía entonces?

R. En Lyon. Teníamos 14 o 15 años. Después nos perdimos de vista… y no tuve noticias. Él empezó su vida como futbolista profesional. La verdad es que lo volví a ver cuando se marchó a jugar con el Barcelona.

P. ¿En qué momento se pone en contacto con usted Éric para hablarle de su enfermedad?

R. No fue él quien me llamó, sino su mujer. Fue en febrero de 2012, justo antes de la operación.

Gérard Armand. (Cedida)
Gérard Armand. (Cedida)

P. ¿Por qué cree que no se lo pidió él mismo?

R. Por lo que yo entendí, Éric no estaba al tanto de que su mujer me había llamado.

P. ¿Cree que no quería pedírselo?

R. No lo sé. Todo lo que sé es que su mujer me llamó y me dijo que Éric no estaba al tanto, y que llamaba porque era urgente y que él rechazaba, de entrada, que el donante fuera una persona viva. Pero luego se puso peor, el tumor crecía y la operación era urgente, así que terminó aceptándolo.

P. Cuando le llamaron, ¿hacía mucho tiempo que Éric y usted no hablaban?

R. Hacía años que no nos veíamos y cada uno vivía su vida, él la suya y yo la mía, y no nos habíamos visto.

"En esa época yo no estaba bien y me preguntaba ‘¿para qué estoy aquí?’. (...) Pensé que Dios me daba la posibilidad de hacer algo bueno"

P. ¿Y cómo es que aceptó la propuesta de la mujer de Éric, la de ayudarle?

R. Me pareció normal, es humano. Éric es mi familia, y necesitaba mi hígado para seguir vivo. Y yo soy todo corazón, así que sin dudarlo, acepté. Además, en esa época yo no estaba bien, tenía 31 años, estaba soltero, todavía no tenía mujer, y me preguntaba ‘¿para qué estoy aquí?’. Así que cuando ella me llamó, pensé que Dios me había hecho una señal, dándome la posibilidad de hacer algo bueno.

P. En realidad, cuando le llamó la mujer de Éric, no se sabía si usted podía ser el donante, ¿no?

R. No, no estaba confirmado. Me preguntó cuál era mi grupo sanguíneo, porque era un tema importante. Se lo dije. Me dijo que me llamaría en 10 minutos. Me llamó y entonces fue cuando me explicó lo del cáncer, y que hacía falta un donante. Hasta entonces, no sabía lo de su cáncer y entonces comprendí. Más tarde, me hicieron las pruebas y vieron que era compatible.

P. ¿A distancia? ¿No hicieron falta biopsias para saber si eran compatibles?

R. Biopsias... No sé. Me hicieron pruebas en el hospital. Entonces no entendía nada, ni siquiera sabía español.

P. ¿Sabe si buscaron otros donantes? ¿Se pusieron en contacto con otros primos, con otros miembros de la familia?

R. Sí, intentaron llamar a unos y a otros. Supongo que los demás dijeron que no. Yo dije que sí. Había dos posibles donantes, un amigo suyo y yo, y los cirujanos eligieron mi hígado.

P. ¿En algún momento de ese proceso contactó usted con una agencia de representantes de Éric, una agencia que estaba en Lyon? Esa agencia fue la que aportó su documentación al Hospital Clínic. Así figura en el expediente del trasplante. ¿Tuvo que hacer algún papeleo con ellos?

R. No, nada. A las dos semanas de la llamada, yo ya estaba en Barcelona. Todo fue muy rápido. Hice las pruebas en el hospital. Me explicaron los riesgos, cómo me iban a operar, todo eso. Éric estaba en lista de espera. Me habían hecho todas las pruebas y cuando el tumor empezó a crecer, me dijeron que ya no podían esperar. Esperaron hasta el último momento. Los cirujanos dijeron que no se podía esperar más, y que tenían que hacerlo conmigo, y al final se hizo la operación.

"Éric estaba en lista de espera. Me habían hecho todas las pruebas y cuando el tumor empezó a crecer, me dijeron que ya no podían esperar (...)"

P. ¿Alguien le explicó el riesgo de la operación? ¿Que usted se jugaba la vida?

R. Sí. Tuve una cita con los cirujanos. Me explicaron que era más peligroso para el donante que para el receptor. Más peligroso para mí que para él. Me explicaron los riesgos y me preguntaron si estaba de acuerdo, si seguía queriendo hacerlo. Yo ya lo había decidido cuando me llamó su mujer. En ningún momento tuve miedo.

P. ¿Y usted aceptó?

R. Sí.

P. ¿Cómo fue? Imagino que eso cambió la relación entre ustedes.…

R. Bueno, los días anteriores a la operación la relación fue buena, muy buena. Hacía tiempo que no nos habíamos visto, así que nos volvimos a encontrar. Fue estupendo.

P. Después de la operación, imagino que hubo un tiempo de recuperación. ¿Cómo fue su relación con Éric en ese momento?

R. Me quedé mes y medio en el hospital, luego otro mes y medio en casa de Éric y a finales de junio 2012 regresé a mi casa. Luego seguimos más o menos en contacto, hicimos un viaje juntos, toda la familia. Pero poco a poco nos fuimos alejando.

P. Cuando estuvo en Barcelona, en casa de Éric, ¿lo acompañaba a los entrenamientos y hacía vida con él?

R. No era posible. Estábamos muy debilitados, en convalecencia. Éric había perdido mucho peso, estaba muy debilitado. No hubo salidas, ni fiestas… Había adelgazado un montón y estaba todavía recuperándose. No salíamos ni íbamos a divertirnos.

Éric Abidal, en septiembre de este año. (EFE)
Éric Abidal, en septiembre de este año. (EFE)

P. Pero hay imágenes suyas con el equipo y en partidos.

R. Eso fue más tarde. Yo en esa época era como de la familia. Era parte del club. Podía ir a los partidos y a los entrenamientos.

P. Entonces, ¿eso ocurrió después de su regreso a Lyon?

R. Sí. Me invitaban a ver partidos y entrenamientos. Vi el partido en que perdieron por cinco a cero contra el Bayern. También me hicieron un homenaje en el Nou Camp, en el que entré en el campo.

P. ¿Se acuerda del viaje que hicieron ambas familias? ¿Cuándo fue?

R. Ya no recuerdo cuándo fue.

P. ¿Adónde fueron?

R. No sé si puede decirlo…

P. ¿Por qué?

R. No sé si él… Aunque hoy día no me importa... por lo que se refiere a Eric, no sé si le va a gustar a su familia, los que vinieron con nosotros. La cosa es que nos fuimos de vacaciones, como todo el mundo, ya está.

P. ¿Ese viaje lo pagó Éric?

R. Todos pusimos algo de dinero, pero básicamente sí, Éric pagó el viaje. No sé si a todos.

[En realidad, no fue un viaje sino dos. Uno a la Costa Oeste de Estados Unidos y otro a una las capitales más lujosas de la península arábiga]

"[Cuando vi las conversaciones], no entendía nada de nada. Por eso comparezco ante la Justicia, quiero saber si alguien se lucró con mi donación"

P. ¿Qué pensó cuándo leyó las conversaciones intervenidas a Rosell y su hombre de confianza en el club? ¿Qué pensó que podían estar diciendo?

R. Me quedé atónito. Yo soy el que ha dado el hígado. No entendí nada de nada. Gente de mi familia vino a verme. Estuve mes y medio en el hospital. Y cuando leí que el hígado que recibió Éric no era a lo mejor el mío, me quedé de piedra. Al principio me reía. Pensaba, ¿pero esta gente qué dice?

P. ¿Piensa que alguien pudo cobrar por el hígado? ¿Que alguien se aprovechó de la donación?

R. Cuando leí la noticia, pensé primero que qué barbaridad, puesto que yo era el donante del hígado. Luego, al cabo de los meses, me hice muchas preguntas. Intenté imaginarme todas las posibilidades. No entendía nada de nada y sigo sin entenderlo. Por eso comparezco ante la Justicia, porque quiero saber si alguien se lucró con mi donación, con mi cuerpo...

P. Quiere llegar hasta el final...

R. Claro, y quiero lavar mi honor. Es importante.

P. En realidad, no creo que nunca haya estado en duda que usted fuera el donante. La cuestión es si usted o alguien cobró o recibió alguna compensación por la donación.

R. Además de declarar en el juzgado, me hicieron un escáner para ver si me faltaba el lóbulo del hígado, y un test de ADN para saber si era realmente primo suyo. Pero ahora las preguntas no tienen nada que ver con el donante sino con el dinero, con las escuchas telefónicas. Dicen que hay dinero que alguien ha cobrado. Yo no estoy al tanto de nada.

"Hace unos ocho o nueve meses que no tengo noticias suyas. Lo único que quiero es que se acabe este asunto y retomar mi vida con normalidad"

P. ¿Usted mantiene que no recibió nada a cambio?

R. No, en absoluto. Mi abogado vino a verme a Barcelona, y le dije lo mismo que he dicho en el juzgado, que conservo mi viejo coche, trabajo en la misma empresa y ahora mismo estoy inscrito en el archivo de morosos… Si hubiera cobrado ese dinero, habría cambiado de trabajo, porque soy obrero, de coche, de vida.

P. ¿Pero a usted le dieron algo? ¿Éric le dio algo, le ayudó o le compensó de algún modo por ser su donante?

R. No. De entrada, cuando su mujer me llamó, lo primero que me dijo es que no era posible pagarme, ni dar una recompensa, porque se consideraba tráfico, ni yo lo hubiera querido, porque Éric es familia, es mi primo, lo hice por mi primo. Yo no he cobrado por esa operación. Póngalo claro en su periódico: no he cobrado nada en este asunto.

P. ¿Cuál es su relación ahora con Éric?

R. ¿Que cómo es ahora? Hace unos ocho o nueve meses que no tengo noticias suyas. Ya no hablo con él. Lo único que quiero es que se acabe de una vez este asunto, y retomar mi vida con normalidad. No tengo noticias, ni sé si está triste o contento. No lo sé.

P. ¿Cree usted que es por el tema judicial?

R. Bueno, yo decidí no hablarle más. Yo lo que quería, al menos, era un reconocimiento humano por su parte, y no me lo ha dado. Y me ha dolido.

Éric Abidal entrega una camiseta de agradecimiento a su primo en 2013. (EFE)
Éric Abidal entrega una camiseta de agradecimiento a su primo en 2013. (EFE)

P. ¿A qué cree que se debe esa actitud de Éric?

R. No sé. No sé si tiene miedo o si está tranquilo o preocupado. Lo que sé es que no quiero saber más de este asunto, lo que quiero es llegar al fondo de la verdad. Fui al juzgado ayer, dije lo que tenía que decir. Si hubo algo, que se sepa, y si no, que se archive. Tiene que saberse la verdad, para lavar mi honor, como donante. Si alguien se ha lucrado sin yo saberlo, a costa mía, me parece muy grave.

P. ¿Qué le dijo usted al juez?

R. Me hizo las mismas preguntas. Le hablé de mi relación con Éric, me pidieron pruebas de que seguía trabajando en la misma empresa… Enseñé todo, mis nóminas, el documento de estar en el archivo de morosos, las mismas preguntas…

P. ¿Y usted contestó lo mismo, que no había cobrado por el hígado de Éric?

R. Sí, exactamente lo mismo.

P. ¿Piensa que alguien ha podido lucrarse con su operación?

R. Ahora, con el tiempo, creo que puede haber algo. Me gustaría saber qué es. Si no es nada, mejor. Y si hay algo, no sé cómo decirlo, pero espero que Éric no esté al tanto, que no tenga nada que ver con el asunto. Si no, la cosa va a ponerse muy fea. De todas formas, me han citado, van a citar a Éric y van a citar a Sandro Rosell para que den explicaciones sobre las conversaciones…

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