27 años de la desaparición de las niñas

De la cinta 'snuff' a la tercera vía de Alcàsser: los cabos sueltos en el aniversario del caso

Tras la muerte de Juan Ignacio Blanco, la teoría de la conspiración y las cintas han quedado huérfanas; mientras la 'tercera vía' sobre la fuga de Antonio Anglés sigue sin detallarse

Foto: Toñi, Miriam y Desirée 'El caso Alcàsser' (Netflix)
Toñi, Miriam y Desirée 'El caso Alcàsser' (Netflix)

Miriam García, Desireé Hernández y Toñi Gómez salieron de casa el 13 de noviembre de 1992 para ir a la discoteca Coolor, en el municipio de Picasent. Nunca llegaron a entrar ni tampoco regresaron a sus casas. A la mañana siguiente comenzaron los 75 días de incesante búsqueda de las ya entonces conocidas como 'niñas de Alcàsser' que finalizaron con el hallazgo de los cuerpos de las víctimas por parte de dos apicultores en enero de 1993. A ellas las encontraron, pero no al presunto autor principal del crimen, Antonio Anglés.

Hoy, 27 años después, muchas de las claves del caso siguen sin resolverse. El tiempo ha pasado para Alcàsser: la discoteca a la que nunca llegaron fue derribada y los habitantes del pueblo valenciano aún siguen sufriendo las consecuencias mediáticas de vivir en el escenario del crimen más polémico — y morboso, para muchos — del país. Sin embargo, aún se desconocen muchos de los pilares de la investigación; como el paradero del sospechoso número uno, si realmente solo hubo dos implicados o los motivos que llevaron a cometer tres crímenes así.

[Las claves del crimen de las 'niñas de Alcàsser': 26 años y siguen las incógnitas]

Aún hoy, todas estas cuestiones siguen sin respuesta clara, pero ha sido este año cuando han surgido otras incógnitas en torno a los asesinatos que, más que explicar lo ocurrido en Picassent o el Barranco de La Romana, han despertado más incógnitas con las aportaciones de 'El caso Alcàsser', de Netflix; las pistas del forense Luis Frontela y la muerte del periodista Juan Ignacio Blanco.

El hallazgo 'casual' de huesos en La Romana

En el mes de julio de este pasado verano, una pareja visitó la fosa de La Romana, donde fueron encontrados los cuerpos de las tres menores. Ambos jóvenes acudieron allí como parte de la 'ruta' por el pueblo, que tantos otros curiosos han realizado en estos 27 años, para repetir el recorrido que supuestamente hicieron las víctimas y sus asesinos (Alcàsser—Picassent— caserón de Tous — Barranco de La Romana).

Vicente, el joven que acudió ante el pequeño altar levantado en pleno campo en La Romana, en el municipio valenciano de Tous, guiado por las indicaciones del forense Francsico Etxeberría — con quien contactó previamente para saber hacia dónde dirigirse —, relató el hallazgo de unos restos humanos como un mero encuentro casual. "Al llegar allí, nos sentamos en una piedra debajo de un árbol y desde lejos vi algo blanco que parecía la colilla de un cigarro", relató a 'Espejo Público'.

Al acercarse y comprobar que se trataba de huesos, los envolvió con el papel de aluminio que habían utilizado para guardar sus bocadillos y los entregó al cuartel de la Guardia Civil de Oliva. Después de esto, el joven contactó con el criminólogo con el que ya había hablado antes de viajar a Alcàsser y le contó lo ocurrido. Un día después, el experto le aseguró que eran huesos de falange.

Debido al revuelo mediático levantado por este suceso, ya que muchos consideran que estos huesos pertenecerían a una de las menores, cuya mano fue amputada, tal y como se descubrió en la autopsia, el joven protagonista decidió hacer una declaración pública al programa, donde aseveró que el hallazgo de los restos no fue intencionado y que no "escarbó" en la tierra en su busca. Además, señaló que su intención nunca fue salir en televisión "por no causar más daño a la familia".

La 'tercera vía' del forense revelada a medias

Previamente a este encuentro, en el mes de abril de este año, el forense que practicó la segunda autopsia de los cuerpos, Luis Frontela, anunció en una entrevista en esRadio que podía existir una "tercera vía" en el caso.

Desde que se inculpara a Antonio Anglés y Miguel Ricart — el único condenado por el triple crimen que cumplió 21 años de prisión tras quedar en libertad, beneficiado por la Doctrina Parot en 2013 —, la línea de investigación se centró en fijar a los dos amigos de Catarroja, y conocidos delincuentes de la zona, como los únicos culpables reconocidos. Tiempo más tarde, después del juicio celebrado contra 'El Rubio' y su posterior condena de 170 años de prisión (enero de 1997), cobró vida la hipótesis de que quizá hubiera terceras personas implicadas en los asesinatos y de que los dos sospechosos fueran meras marionetas de estos.

Fichas policiales de Antonio Anglés y Miguel Ricart. (Interpol/Efe)
Fichas policiales de Antonio Anglés y Miguel Ricart. (Interpol/Efe)

Esta teoría conspirativa, impulsada en gran medida por el periodista y criminólogo Juan Ignacio Blanco, señalaba a individuos de gran poder en el país — algunos defendieron que podrían pertenecer al mundo de la política — como los autores intelectuales de los crímenes. La segunda alternativa pasaba, por tanto, por creer en la existencia de 'altas esferas' que movieron los hilos desde el principio.

Para el doctor Frontela, sin embargo, ninguna de estas teorías son completamente válidas, ya que él nunca creyó que estuvieran implicados personajes políticos o de gran empresarios de gran influencia ni que Anglés, uno de los fugitivos más buscados por la Interpol, desapareciera sin más. Ahora bien, sobre este último supuesto, el forense reveló — cinco meses más tarde — que el fugitivo no escapó por sus propios medios; dejando así reflejado que podría haber más personas involucradas, pero en su huida.

Aunque acudió al programa de 'Cuarto Milenio' el pasado mes de septiembre para revelar su 'tercera vía', Frontela no dio muchos detalles, solo dejó claro que, en su opinión, el prófugo no se escapó. Es decir, que el forense descarta la teoría oficial sobre su supuesta fuga y considera que el sospechoso no llegó a salir de España porque "sabía demasiado".

"Frontela se ha sacado una tercera vía porque parte de su vida es mantener todo esto vivo, estirar la historia"

En respuesta a la confesión del forense en el programa de Iker Jiménez, el productor del documental 'El caso Alcàsser', Ramón Campos se ha mostrado tajante: "Frontela se ha sacado una tercera vía porque parte de su vida es mantener todo esto vivo, estirar la historia". En una entrevista concedida a El Confidencial, el productor desacredita las afirmaciones del doctor ante la falta de pruebas y cuestiona su credibilidad: "Él es forense, ¿qué tiene que hablar de dónde está Anglés?".

[El productor de 'Alcàsser' (Netflix) contesta al padre de Miriam y condena 'Cuarto milenio']

Se pierde la única pista de la cinta 'snuff'

El escritor y criminólogo Juan Ignacio Blanco siempre defendió la verdad de la segunda vía, aquella que ponía en jaque la teoría oficial de lo ocurrido y que ofrecía una alternativa a esta. Según la hipótesis del periodista, los asesinatos y torturas contra Toñi, Miriam y Desireé formarían parte de un macabro juego por parte de una trama criminal, compuesta por políticos y empresarios de gran poder que habrían aprovechado sus influencias para lavarse las manos y culpar a los actuales sospechosos.

Basándose en este supuesto, Blanco sostuvo que el objetivo de esta hipotética organización era la grabación de vídeos 'snuff', como ya defendió en el programa de Pepe Navarro 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. El escritor de novela negra aseguraba que los integrantes de este tipo de grupos criminales pagan elevadas cantidades de dinero a cambio de matar a la persona de las cintas o de quedarse con una parte del cuerpo de la víctima, "generalmente las manos".

Juan Ignacio Blanco. (Netflix)
Juan Ignacio Blanco. (Netflix)

En el documental de Netflix, el criminólogo declaró que un párroco de Alcàsser poseía una cinta en la que aparecían las menores siendo torturadas por varios hombres de altos cargos. Este vídeo fue visionado por Blanco y por Fernando García; una afirmación que el padre de Miriam ha negado rotundamente. Según el escritor, esta cinta fue entregada al Ministerio del Interior, pero aún nadie ha podido verificar su existencia, ya que es algo que el periodista siempre ha mantenido en secreto sin dar explicaciones.

"Nadie las va a ver, nadie va a poder decir que se vio una imagen de esa cinta, pero si yo las veo y le digo a la gente que las he visto y que es verdad… yo creo que la cosa cambia y gira", declaró Blanco en el documental de Netflix. Tras la muerte del periodista el pasado mes de julio y sin ningún otro 'testigo' que confirme la existencia de la cinta (o cintas), puede que la teoría de la conspiración y las altas esferas quede finalmente sellada, o no.

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