LA DERECHA, DEL NARANJA AL VERDE

El detalle de la debacle de Rivera: tira el 40% del voto y solo resiste a Abascal en Barcelona

Vox arrasa a Ciudadanos en todos los estratos y feudos. Solo en el cinturón de Barcelona hay ciudades con más votos para el partido de Albert Rivera que para el de Santiago Abascal

Foto: Ciudadanos, tras el descalabro electoral. (EFE)
Ciudadanos, tras el descalabro electoral. (EFE)

La derecha se radicaliza. El PP sube, pero el movimiento más destacable del 10-N es la sustitución de Ciudadanos por Vox como tercera fuerza. El mapa electoral en la derecha no deja ningún dato bueno para Albert Rivera, que pierde ante Vox en el campo y en la ciudad, en pueblos pequeños y en grandes urbes. En las ciudades de más de 50.000 habitantes, Ciudadanos solo resiste a Vox en Barcelona y en buena parte del cinturón de la capital catalana, donde nació el partido naranja. Así fue el descalabro de Ciudadanos.

Las elecciones de la fragmentación, con cinco partidos de ámbito nacional y un sexto para las grandes circunscripciones, han dejado un gran perdedor: Albert Rivera, cuyo partido baja de 57 escaños a solo 10 en apenas seis meses. Lo hace arrasado por Vox, que le gana en todo tipo de municipios: grandes, medianos y pequeños, de la costa y del interior. El hundimiento sin precedentes de Rivera hace que el partido deje 700.000 votos (un 42% del total) sin escaño. Incluso en lugares donde Vox se ha quedado sin representación, como Galicia, ha quedado por delante de Ciudadanos. Solo tiene diputados en Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla, Alicante, las circunscripciones que más diputados reparten. A partir de Murcia, donde se eligen 10 parlamentarios, Ciudadanos no obtiene ninguna representación.

En las elecciones del 28 de abril, la ley electoral le vino de cara a Albert Rivera. Vox restó muchos votos al PP y eso permitió a Ciudadanos entrar en feudos pequeños, incluso en provincias de tres escaños. En Castilla y León, el paradigma de la España de las circunscripciones pequeñas, obtuvo ocho escaños en nueve provincias, por 10 el PP y uno Vox. Ahora, Ciudadanos no ha sacado ningún escaño allí. Entonces obtuvo 287.468 votos y ahora un 63% menos. Es decir, ha tirado más de 100.000 votos sin escaño solo en Castilla y León.

El detalle de la debacle de Rivera: tira el 40% del voto y solo resiste a Abascal en Barcelona

Ciudadanos, que después del 28-A dejó de criticar la ley electoral, sufre ahora la maldición de IU, a la que le costaba carísimo conseguir escaños antes de aliarse con Unidas Podemos. La ley electoral penaliza los bajos resultados nacionales, de forma que con el 7,5% de los votos logra el 2,8% de los diputados.

La ley electoral penaliza los bajos resultados nacionales, de forma que con el 7,5% de los votos logra el 2,8% de los diputados

Ciudadanos ha sido arrollado por Vox. El partido de Santiago Abascal no ha dejado ningún dato que pueda servir de asidero a Ciudadanos. Si el de Rivera era un partido de urbanitas, Vox le ha ganado en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes salvo en la cuna de Ciudadanos: Barcelona, Granollers, Sant Cugat, Cornellà, Vilanova, Cerdanyola, Mollet, Esplugues, Sant Feliu, Sant Joan Despí, Sitges... Solo en el cinturón de Barcelona hay ciudades con más votos para Ciudadanos que para Vox.

El fracaso épico de Rivera, que desdeñó la oferta del PP de repetir fuera de Navarra la coalición España Suma, lleva a los populares a rescatar qué habría pasado si Rivera hubiese aceptado. Si PP, Ciudadanos y Navarra Suma han logrado en las elecciones un total de 100 escaños, de haber ido juntos, y suponiendo que todos los votos de Ciudadanos se fuesen al PP, habrían obtenido 118 escaños. En ese ejercicio teórico, le disputarían la victoria a Pedro Sánchez, que consiguió 120 escaños.

PP y Ciudadanos han sumado 100 escaños. De haber usado la fórmula de España Suma, estarían con 118 escaños peleando la victoria al PSOE

El PP llegó a registrar el nombre de España Suma. Pablo Casado insistió en extender la fórmula de Navarra Suma al resto de España, o al menos al Senado y al País Vasco, pero Rivera se negó. Ahora, los populares rescatan esos datos para dar la puntilla a Ciudadanos culpándolo del mal resultado de la derecha.

El 10-N prueba que la fragmentación solo funciona en circunstancias excepcionales. Lo fueron las autonómicas andaluzas, con una baja participación de la izquierda y con circunscripciones muy grandes. Pero es muy difícil que en elecciones nacionales, con muchas circunscripciones pequeñas y donde se penaliza la dispersión del voto, salga a cuenta. Más País solo se presentó en grandes circunscripciones y aun así la división le ha costado dos escaños a Unidas Podemos. Uno de ellos, el de Málaga, se lo ha llevado Vox gracias a la dispersión de la izquierda.

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