La historia del niño asesinado por su padre en Almería de la que apenas nadie habla
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Parricidio en El Ejido (Almería)

La historia del niño asesinado por su padre en Almería de la que apenas nadie habla

El padre asesinó a su hijo menor en 2018 apenas unos meses después del caso de Gabriel Cruz. Hoy reclaman prisión permanente revisable, pena de la asesina del 'Pescaíto', Ana Julia Quezada

placeholder Foto: Condena unánime al parricidio machista de Balerma, el Ejido (Almería) en abril de 2018. (EFE)
Condena unánime al parricidio machista de Balerma, el Ejido (Almería) en abril de 2018. (EFE)

Elena y Juan se enamoraron en el año 2005. Fruto de aquella pasión nacieron Rodrigo y Jaime, que el 21 de abril de 2018 habían cumplido 12 y 8 años respectivamente. Ese día, mientras Elena estaba trabajando recibió la llamada de su marido: "Me dijo: 'Llama a la Guardia Civil. He matado a Jaime y voy a ir a la cárcel. Tú puedes quedarte con tu amante'". Elena quiso creer que se trataba de una mentira, que Juan la estaba torturando psicológicamente una vez más. Aun así, descompuesta, le pidió a un compañero de trabajo que le llevara a su domicilio. En el camino en coche llamó a Rodrigo, su hijo mayor, y le preguntó qué estaba pasando. "Me dijo: 'Mami, no sé cómo ha sido, pero Jaime está muerto. Por favor no vengas a casa, que si vienes papá también te va a matar a ti'. Le pedí que me pusiera a Jaime al teléfono, pero me explicó que era imposible: 'Está muerto. He visto su cadáver. Me lo ha enseñado papá. Está lleno de sangre y tiene un cuchillo en la mano. Por favor, no vengas que te mata a ti', me repitió".

Elena no hizo caso de las advertencias. Al llegar, se bajó del coche corriendo y entró en su hogar. Se encontró a Rodrigo llorando que no paraba de repetir: "Mami, te juro que yo no he hecho nada". Elena quería seguir confiando en que todo era mentira y preguntó dónde estaba Jaime. Su marido, que parecía satisfecho, respondió: "Llama a la Guardia Civil, que lo he matado yo, pero la culpa es tuya, de todo lo que ha pasado".

Elena no quiso dejar de creer que estaba vivo y registró toda la casa mientras gritaba su nombre: "¡Jaime, ¿dónde estás? Sal de dónde te hayas escondido, hijo". Como no lo encontró, decidió bajar al sótano, pero Juan se cruzó en su camino y le impidió el paso. Elena decidió entonces que debía llamar a la Guardia Civil.

El parricida Juan, al hermano de la víctima: "La culpa es de tu madre que tiene un amante"

Cuando los agentes llegaron, obligaron a madre e hijo a esperar en la calle mientras ellos registraban y hablaban con Juan. Mientras lo hacía Rodrigo comenzó a hablar solo: "He perdido a dos personas hoy. A mi padre y a mi hermano". Elena lo escuchó y como en su cabeza no cabía otra cosa, insistió en la esperanza: "Quizá Jaime no esté muerto". "Sí, mami", respondió Rodrigo, "me estaba duchando cuando escuché gritos de Jaime. Terminé y me vestí rápido. Miré en toda la casa pero no había nadie. Tuve mucho miedo".

"Intenté salir a la calle pero la puerta estaba cerrada. Entonces llegó papá que venía del sótano. Tenía las manos llenas de sangre, la ropa, los zapatos y hasta en la cara. Llevaba un cuchillo en la derecha. Me dijo: 'He matado a Jaime'. Me eché a reír pensando que era mentira. Y entonces me soltó: '¿Quieres verlo?'. Le dije que sí porque no le creía. Me llevó al sótano. En el camino me dijo: 'Tranquilo, a ti no te voy a matar'. Allí estaba mi hermano con rajas por la barriga, el intestino delgado estaba salido, rajas en el cuello. No pude ver más porque me eché a llorar. Le pregunté que por qué lo había hecho y me contesto: 'La culpa es de tu madre que tiene un amante'. Yo le dije que estaba de su parte porque tenía miedo de que me asesinara también".

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Parricida de Almería

Es el relato de Rodrigo, que escuchó a su padre llamar a su madre. Mientras esperaban a que llegara, Juan se lavó entero y luego, tranquilamente se sentó a esperar.

El asesinato de Jaime ocurrió solo dos meses después del de Gabriel, en la misma provincia, Almería, a pocos kilómetros de distancia uno del otro. Gabriel tenía ocho años, como Jaime. Los dos eran niños buenos y educados. Las edades de sus asesinos, Ana Julia Quezada y Juan, también coinciden, 45 años. Quizá un caso tapó al otro. O quizá fue que Jaime, la pobre víctima, en realidad se llama Andrei y Rodrigo se llama Mihai y el asesino Ionel, todos con nombres rumanos. Solo su madre, Elena, que se llama así, y la asociación Clara Campoamor han estado pendientes del procedimiento desde el principio hasta el juicio, que llegará pronto.

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