la víctima tenía 18 años

El descuartizador de Valdemoro confiesa: “Sí, la maté. Pido perdón a su familia”

Hasta ahora se había negado a declarar, pero el peso de la culpa y los remordimientos le han debido torturar en su celda. La confesión se le ha escapado de la boca

Foto: El descuartizador, durante el registro de la casa donde vivía.
El descuartizador, durante el registro de la casa donde vivía.

Ha tardado tres semanas en abrir la boca, pero finalmente el carnicero tatuador de Valdemoro rompió a llorar y en presencia de dos de sus abogados, la letrada de la administración de justicia y los agentes de la Guardia Civil encargados del caso, confesó. Lo hizo en el sótano donde estranguló y después la descuartizó a la joven Emilce. Entre hipos y sollozos, se derrumbó: “Sí, yo la maté. Lo reconozco. Por favor decidle a la familia que lo siento mucho”. Ni una palabra más, pero suficiente para que Leonardo acabe en prisión.

El segundo registro del chalé de Valdemoro había sido minuciosamente preparado por el grupo de homicidios de la Guardia Civil de Madrid, con sede en Tres Cantos. Desde un punto de vista psicológico no era descartable que cuando el asesino ya confeso, visitase la escena del crimen se rompiera en canal.

El asesino confeso, a la izquierda.
El asesino confeso, a la izquierda.

Hasta entonces se había negado a declarar, pero el peso de la culpa y los remordimientos le han debido torturar en su celda y a pesar de la recomendación de su abogado de no prestar declaración ante su Señoría, la confesión se le escapó de la boca.

Durante el registro, según fuentes judiciales, la Guardia Givil localizó abundantes medicamentos —benzodiacepinas concretamente— con las que Leonardo presuntamente traficaba. Todo apunta a que además lo hacía con droga. Y también se localizaron varios cables y cuerdas con las que pudo estrangular a Emilce, de 18 años. Ahora serán enviadas a los laboratorios de la Benemérita para ser analizados.

Lo que sí parece quedar absolutamente descartado es la participación de Celia, la novia de Leonardo, en el crimen. Todas las evidencias indican que la joven española de 26 años estaba a varios kilómetros de distancia a la hora del asesinato. Desde el entorno del carnicero tatuador se la ha tratado de criminalizar, pero las pruebas desmienten estas acusaciones.

Según contó Celia, Leonardo le dijo que había asesinado a una joven y que la estaba descuartizando: “Porque me lo puso a huevo”. Mientras ellas estaba de espaldas, le colocó un cable alrededor del cuello y la estranguló. Después, aunque pensaba que ya estaba muerta la acuchilló.

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