Entrevista con una profesora de danza

Conversaciones probables: “Antes veía los debates, pero ahora no puedo, no los tolero”

Nacida en Ciudad Real, lleva 17 años en Madrid. Bailando, siempre bailando. Es importante la política para todo, dice, pero sus palabras destilan desencanto

Foto: Mónica Navas. (Jorge Álvaro Mazano)
Mónica Navas. (Jorge Álvaro Mazano)

En contraposición a las entrevistas 'Basado en hechos no reales' de la misma autora, todas estas conversaciones sí han tenido lugar. Los personajes escogidos son protagonistas, voluntaria o involuntariamente, de esta campaña electoral: gente de la calle que, al final, sufrirá o gozará de lo votado.

“Mi madre me apuntó bailar a los tres años porque era muy inquieta”, dice Mónica Navas. Y no ha parado desde entonces. De bailar y de inquietarse. Por eso hace dos años y medio se hizo empresaria y montó la escuela Acontratempo con su socia, la soprano Marta de Castro. Por eso hace tiempo empezó a interesarse por la política y ha acudido a las urnas en todas y cada una de las citas electorales. “Eso sí, la primera vez voté en blanco. En mi casa era una responsabilidad, nos lo tomábamos como tal”, afirma.

Nacida en Ciudad Real, lleva 17 años en Madrid. Bailando, siempre bailando, aunque una lesión grave de rodilla le impidió seguir en el escenario —entre otros, con su admirada María Giménez— y la empujó de lleno a la docencia. “También empecé Químicas, que me gustaba, pero era incompatible con la danza”, explica mientras coloca parte de su melena detrás de la oreja. Un gesto que repetirá en numerosas ocasiones durante la charla.

Mónica Navas (Jorge Álvaro Mazano)
Mónica Navas (Jorge Álvaro Mazano)

Habla muy rápido y su voz es dulce, como su sonrisa. Reconoce que para sus padres no fue fácil que ella optara por dedicarse de lleno a esta profesión: “Baila, pero…, me decían”. Cuando habla de lo que le aporta la danza, se le abren mucho los ojos: “Lateralidad, equilibrio, control corporal… Necesitas disciplina diaria y mucho trabajo para que te salga una sola cosa. Ah, y paciencia”. Aunque, para disciplina, la que tiene lo de ser tu propia jefa, y eso que su padre es empresario.

“Soy una mezcla de centro izquierda”, susurra. Reconoce que en los últimos años le ha costado más votar, porque tiene la sensación de que los que se presentan no piensan en los que les votan. Lógico, argumenta, en una sociedad como la nuestra en la que prima el individualismo y solo se premia el éxito.

Mónica Navas. (Jorge Álvaro Mazano)
Mónica Navas. (Jorge Álvaro Mazano)

Es importante la política para todo, dice, pero destila desencanto. “Es tan difícil la buena política, más allá de las ideas…”, comenta resignada. Recuerda cuando veía encantada los debates en la televisión. “Ahora no lo tolero, no puedo con ellos. El insulto, la hostilidad, el imponer…”, protesta.

En los últimos años, destaca algunos avances legales conseguidos por las mujeres, aunque dice que sigue habiendo vacíos y mucha gente desprotegida, “mujeres, hombres y niños”. Y tiene sus propios temas de campaña electoral. ¿El primero? La sanidad, “que está muy abandonada, es fundamental”. Y nadie habla de ella, insiste. Percibe en su entorno mucho descontento: “Hablo con autónomos y se quejan, también con asalariados…”.

También la educación. Ella, que lleva dando clases desde los 16 años, tiene sus propias conclusiones, aunque confiesa que le da algo de pudor mencionarlas porque no es madre. “He notado muchísimos cambios en todos estos años. A los niños hoy no se les hace responsables de nada, la culpa siempre es de los docentes… y tampoco es de los padres”, comenta. Y así, con las criaturas metidas en sus burbujas, los convertimos en seres vulnerables incapaces de gestionar la frustración. A veces, ante los problemas, conviene decirles que se busquen la vida. Como siente ella que hace con nosotros la clase política.

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