El martes, primer contacto

La suerte de Puigdemont en Bélgica no se decidirá hasta diciembre

La vista del próximo martes se centrará en meras cuestiones de trámite entre las partes

Foto: Puigdemont tras quedar en libertad. (EFE)
Puigdemont tras quedar en libertad. (EFE)

A 24 horas de la primera de las vistas en Bélgica sobre la extradición de Carles Puigdemont tras la sentencia del 'procés' nada hace prever una resolución rápida. Después de que la Justicia belga decidiera dejarle libre con mínimas medidas cautelares pese a los avisos del juez instructor del Supremo, Pablo Llarena, lo que espera al 'expresident' este próximo martes es solo una toma de contacto. Fuentes jurídicas advierten de que la comparecencia definitiva, tras la que se valorará la entrega, no tendrá lugar hasta el próximo diciembre. Definitiva porque ya no habrá más oportunidades de juzgar en España a Puigdemont por los hechos por los que han sido condenados a penas de entre 9 y 13 años los políticos catalanes que no huyeron.

Tras la vista, que se centrará en meras cuestiones de trámite entre las partes, el juez tendrá 15 días para decidir si se ejecuta o no la euroorden. Las fechas en Bélgica son flexibles. Esta tardanza es habitual en este tipo de procedimientos en suelo belga. El sistema es abierto y en él los pasos se van configurando a medida en que los abogados de los demandantes y el demandado avanzan en sus comunicaciones.

En este punto de los contactos entre las partes se fijan los trámites y la forma del procedimiento. Es decir, se discute desde el número de escritos con alegaciones que van a presentarse hasta si procede o no celebrar vista. También se cierran los plazos. En el sistema belga, para nada parecido al español, son las partes las que toman el control de los tiempos. Según explican las fuentes consultadas, son los letrados de los demandantes y los demandados los que fijan los tiempos. En un contacto permanente -cruce de escritos- se van zanjando temas poco a poco con el propósito de dejar para el juicio lo realmente esencial.

El magistrado encargado ha heredado el procedimiento. Es el mismo que asumió las reclamaciones anteriores en 2017 y 2018. Como primera medida, dejó a Puigdemont en libertad sin fianza con posibilidad de salir de Bélgica con su permiso. Lo hizo tras elevar una consulta de urgencia sobre su inmunidad como eurodiputado electo. La lucha por esta protección especial, que arrancó el 'expresident' con la Junta Electoral Central (JEC), será uno de los puntales de su defensa.

Nueva reclamación

El instructor de la causa del 'procés' emitió el pasado 14 una nueva orden europea de detención y entrega contra el expresidente catalán por sedición y malversación. Tras notificarse la sentencia del Supremo el magistrado atendió la petición de la Fiscalía y ha dictado una nueva orden internacional para lograr el arresto inmediato del 'expresident'. Llarena recuerda para ello que la simple imputación del líder independentista propició su fuga en 2017, por lo que las condenas que se han notificado este lunes conllevan el riesgo de que busque reforzar su huida y se refugie en países que no formen parte de la Unión Europea.

La puerta abierta de la casa en Waterloo. (I.R.)
La puerta abierta de la casa en Waterloo. (I.R.)

"Sin perjuicio de lo que del estudio de la sentencia resulte oportuno respecto de otros procesados rebeldes, puede concluirse que la publicación de la sentencia potencia el riesgo de fuga del encausado", sostiene el magistrado. "No porque la sentencia pueda impulsarle a ponerse fuera del ámbito de actuación directa de este instructor, pues su situación de prófugo de la justicia ya se materializó al inicio del procedimiento y persiste en la actualidad, sino porque las graves responsabilidades que se ciernen sobre él, y la solidez de su atribución, pueden impulsarle a nuevas iniciativas para dificultar su captura".


Llarena destaca además que la sentencia de este lunes se basa en los hechos que se imputan a todos los procesados, entre ellos el propio Carles Puigdemont, que ejerció como líder del 'procés'. Apoyándose en esta idea, el juez subraya que, más allá de lo que pueda averiguarse en el propio juicio oral, la sentencia apuntala la acusación que se mantiene contra el 'expresident': "No puede sino concluirse que la sentencia reafirma la conclusión del auto de procesamiento de que los procesados perpetraron una serie de actuaciones que, sin seguridad pero con firmeza, presentan indicios racionales de criminalidad".

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