crónica negra

Plata o plomo. La familia que más se odia de España vive en una finca de Alicante

El juicio del asesinato de la viuda del expresidente de la CAM remueve las truculentas relaciones de una familia propietaria de un emporio del plástico. Cómo empezó la guerra entre hermanos

Foto: Chalets de los hermanos en la finca de la familia Salas. (Google Maps)
Chalets de los hermanos en la finca de la familia Salas. (Google Maps)

Ya es raro que a una señora de 72 años le metan dos tiros en la cabeza mientras recoge su Porsche en el concesionario que gestiona su yerno. Pero eso es lo que le ocurrió a Mari Carmen Martínez, responsable de una empresa alicantina de plásticos que factura 256 millones de euros al año. Un jurado popular decide ahora si Miguel López mató o no a su suegra el 9 de diciembre de 2016. Muchos indicios llamativos apuntan hacia él, pero pruebas lo que se dice pruebas no hay (ni arma, ni confesión, ni ADN en el lugar del crimen, ni restos de pólvora en sus manos, ni prácticamente nada). El veredicto del juicio es incierto, también dentro la familia: el hijo mayor de Mari Carmen (Vicente) cree que su cuñado asesinó a su madre, pero sus tres hermanas, incluida la esposa del sospechoso, creen que no... Como estamos viendo estos días en el juicio, donde los familiares se están tirando los trastos a la cabeza, es difícil encontrar una familia más rota y tan enfrentada. Pero si todo esto les parece extraño, esperen a escuchar lo siguiente...

Toda la familia -hermano mayor, hermanas, cuñado sospechoso de liquidar a la suegra y los hijos de todos ellos- siguieron viviendo en la misma finca (La Torre) hasta meses después del asesinato. Cociéndose en rencor en un terreno de la periferia alicantina con casona de aire colonial y en el que los padres -Vicente y Mari Carmen- construyeron cuatro chalets con piscina para sus hijos y sus nietos. La policía describió así la finca en un atestado tras el asesinato: "Todos los hermanos viven en la misma parcela... donde cada hermano utilizó una parcela de 20.000 metros cuadrados alrededor de la casa central y se construyeron una casa cada uno. Igualmente las oficinas del holding también se encuentran en la misma finca de 300.000 metros cuadrados”.

“Vicente Sala Bello compró un terreno en Vistahermosa donde levantó cinco casas para que la familia estuviera junta. En el salón de la que compartía con su mujer colocó una gran mesa en la que, siempre que podían, comían y cenaban todos. Padres, hijos (4), yernos (3), nuera (1) y nietos (10). A diario. ‘Era una maravilla’. Así describió Antonia Martínez (la tía Toñi) cómo era su familia hasta hace apenas unos años. Lo hizo durante su declaración como testigo en el asesinato de su hermana”, escribe la periodista alicantina Mercedes Gallego en una de sus crónicas del juicio. Vivir todos juntos era una maravilla… hasta que pasó a ser el infierno en la tierra. Una familia discreta, católica y contraria a la ostentación... que acabó perdiendo los papeles por el maldito parné.

El negocio del plástico

Tres días después del asesinato de Mari Carmen, y tras tomar declaración al yerno y al hijo mayor, la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante ya tenía claro dónde estaba el tomate. “Los problemas empresariales habían producido una ruptura absoluta de la familia, resultando dos bandos absolutamente diferenciados. Por un lado, Vicente Sala hijo junto a su madre y su tía, y por otro, las tres hermanas y sus maridos. Hasta el punto de llevar varios meses sin hablarse, especialmente desde que, por decisión materna -haciendo valer la acción de oro- Vicente Sala volvió a tomar el mando en el negocio del plástico”, según un informe policial fechado el 12 de diciembre, que valoraba incluso los equilibrios empresariales internos. “A pesar de la voluntad del padre y del deseo de la madre de hacer efectiva la cesión de la acción de oro a su hijo... sus hermanas se opusieron al alegar que su padre no lo imponía en el testamento sino que solamente lo recomendaba, siendo este el motivo de la ruptura familiar”. O cómo la diferencia semántica entre “recomendar” e “imponer” desató la guerra del plástico alicantino.

Cinco meses antes de morir tiroteada en un concesionario, a Mari Carmen le pasó algo igual de raro: el 29 de junio de 2016, a las 19:43 horas, recibió un Whatsapp de uno de sus nietos: “Mi madre me ha dicho que la queréis tirar del consejo de administración de la empresa. Estáis haciendo mucho daño a mi madre y yo la quiero mucho. No quiero verte más”. Esa mañana, Mari Carmen había decidido dar plenos poderes a su hijo mayor, lo que no gustó a sus hijas, que previamente habían intentado tumbar a su hermano de la empresa. Dos minutos después de recibir el mensaje, y cuando Mari Carmen quizás estaba procesando aún la crudeza del texto, recibió un Whatsapp de otro de sus nietos (Cholo): “Mi madre me ha dicho que la queréis tirar del consejo de administración de la empresa. Estáis haciendo mucho daño a mi madre y yo la quiero mucho. No quiero verte más”. Tres minutos más tarde, a las 19:48, su nieto Sergio -de 17 años- le envió el mismo texto.

Vicente Sala Martínez, hijo de la asesinada a su llegada al juicio (EFE)
Vicente Sala Martínez, hijo de la asesinada a su llegada al juicio (EFE)

Llegados a ese punto, es probable que a Mari Carmen le diera un telele cada vez que le vibraba el móvil, porque la 'fiesta' parecía no detenerse nunca. A las 20:14 horas, recibió un Whatsapp más empático (y por ello aún más desgarrador) de su nieta Mar, farmacéutica de 26 años: “Hola Abu, yo he preferido mantenerme neutral hasta ahora pero mi madre me ha dicho que la queréis tirar del consejo de administración de la empresa y como una madre está por encima de todo, al menos hasta que se solucionen las cosas, que al parecer eso ya es muy difícil, no nos veremos más”. A las 21:06, Mari Carmen recibió el quinto mensaje de un nieto (Abacuc, ingeniero industrial de 24 años) repudiándola, según un informe policial consultado por este periódico.

Resumiendo: A nivel familiar, lo peor quizá no sea que a Miguel López le pidan 24 años de cárcel por matar presuntamente a su suegra, sino que el resultado del juicio da un poco igual: las relaciones familiares están tan rotas que uno de los dos bandos no asumirá el veredicto. Así que la pregunta correcta quizá no sea ¿quién mató a Mari Carmen?, sino ¿cómo se llegó a este nivel de enfrentamiento salvaje entre hermanos? Y una vez respondida esa pregunta, dejar que sean otros los que decidan si la mató el yerno, si el yerno ha sido víctima de una trampa (no voy a ser tan idiota de matar a mi suegra en mi concesionario, viene a decir el acusado) o cualquier otra posibilidad que incluya sicarios. No sabemos quién mató a Mari Carmen, lo que sí sabemos seguro es que el odio familiar será para siempre.

Reparto de la tarta

Patriarca lleva empresa familiar sin que nadie rechiste, pero patriarca muere, los hijos maniobran para hacerse con un trozo más grande del pastel y la cosa acaba mal. Hasta ahí todo entra dentro de los márgenes canónicos de las herencias empresariales conflictivas. Lo singular de este caso es el nivel de cuchillada familiar desde que Vicente Sala -ex presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM)- muriera (2011) y legara a su mujer (Mari Carmen) un regalo envenenado: equilibrar los intereses entre el delfín del padre (el hermano mayor) y sus hermanas.

Con el padre delante, todos callaban, aunque seguramente pensaban: ¿Por qué mi hermano tiene un euro más que yo?

"Alicante es un universo muy particular. El patriarca -Vicente Sala- era el clásico empresario alicantino hecho a sí mismo. La alicantina es una sociedad muy americana en ese sentido, de gente que levanta negocios, quiebra y los vuelve a levantar. Muy poco institucional. Un poco jungla. Los Sala eran la típica familia en la que todo se movía alrededor del padre: todos vivían en la misma finca y estaban vinculados a la empresa familiar. Mientras el padre vivió, nadie rechistó ahí dentro, pero en el fondo igual todo eran celos y mierdas que no afloraron hasta su muerte. Con el padre delante, todos callaban, aunque seguramente pensaban: '¿Por qué mi hermano tiene un euro más que yo?'", cuenta un periodista valenciano.

Lo chocante es que la implosión interna (2016) se produjo mientras toda la familia vivía en el mismo lugar. La finca familiar se convirtió en una olla en la que no paraba de subir la presión: primero, los hermanos se enfrentaron por el control de la empresa; más tarde, la familia se partió en dos y se dejaron de hablar; por último, asesinaron a la abuela y la policía señaló al yerno. La finca, en definitiva, parecía la caída de Saigón. Según contó a la policía el director de logística de la empresa de plásticos, Mari Carmen le contó un día lo siguiente: “Mientras paseaba por la finca de la familia, que es muy grande, e iba a pasar cerca de la vivienda de su hija Fuensanta, se encontró con su nieto Sergio, que se la quedó mirando fijamente a los ojos, pensando ella que era para decirle algo... pero lo que hizo [el nieto] fue hacerle la señal de degüello con el dedo pulgar”. Ambientazo en la finca familiar pues.

La policía científica analiza el coche de Mari Carmen tras el asesinato (EFE)
La policía científica analiza el coche de Mari Carmen tras el asesinato (EFE)

Durante una de las convulsas juntas de 2016, la madre redujo la asignación anual de las hijas: de 120.000 euros a 45.000 euros anuales (más beneficios). No les hizo gracia. Tampoco a sus nietos.

Jaque mate

No importa lo mimado que tenga uno a su hijo: hay un momento crítico en la vida de un padre/madre en el que se da cuenta de que su hijo es un cretino y debe informarle (por su bien) de dicha circunstancia.

La noche que mataron a su abuela, Miguel, de 19 años, hijo del principal sospechoso del crimen, publicó en Instagram una fotografía con un curioso mensaje: “Jaque Mate”. Y eso que dicen que Instagram es la red social del buen rollo...

Tres días después, los padres de Miguel le llamaron por teléfono (el chaval estaba estudiando en Escocia) para recriminarle la salida de tono. Tenían el teléfono pinchado:

Madre: Me acabo de enterar de la foto que pusiste el otro día, la acabo de ver.
Hijo: ¿Qué foto?
Madre: Una foto tuya, con una frase, eres gilipollas. Miguel, eres gilipollas, era mi madre Miguel y tu abuela.
Padre: ¿Miguel tú estás bien de la cabeza? Eres un inmaduro, pero vamos a ver, cómo se te ocurre hijo, continúas siendo un inmaduro.
Madre: Lo sigues demostrando Miguel, que no tienes los pies en el mismo mundo que los tenemos los demás, eres un inmaduro, por favor, aterriza en este mundo donde estamos todos…
Padre: Si llegas a estar aquí te cojo del cuello y te doy dos hostias, mira lo que te digo.
Madre: Aterriza de una puñetera vez y madura hijo, madura.
Hijo: Vale… vale.
Madre: Ala, adiós.
Hijo: Adiós.

Un minuto y 22 segundos de llamada. El nieto habló luego con la policía sobre su ocurrencia: “Fue una gilipollez. Una chiquillada”. “Preguntado si estaba muy afectado por el asesinato de su abuela, dice sí, pero no sabe porque publicó eso”, según un informe policial.

Pero Miguel no fue el único nieto al que se le fue la pinza esos días.

En esa misma red social, su hermano Sergio, de 17 años, había descrito antes a su abuela en estos términos: “Maldita zorra”. “Decepcionado es la palabra, más falsa que tus putos bolsos”. Uno de sus primos, Javier, estudiante de empresariales de 18 años, añadió a renglón seguido: “E hija de puta tb”. El post tuvo 84 likes.

Conclusión: las performances de los hijos en redes sociales han dañado los intereses del padre. Así no es fácil armar un relato de hombre inocente.

Adultos en la sala

Todo el mundo sabía que mi suegra había perdido la cabeza

Pero reducir todo a un puñado de pijos malcriados sería caricaturesco. La idea de implicar a los nietos en la batalla familiar fue tanto de sus madres/padres como de sus abogados, que decidieron que los nietos participaran por primera vez en una junta de accionistas de la empresa (septiembre de 2016, tres meses antes del asesinato) para presionar psicológicamente a la abuela. La cosa acabó como el rosario de la aurora.

El día que los nietos cortaron con la abuela, las tres hermanas se reunieron en la casa de una de ellas. También estaba allí una asesora empresarial de la familia, que declaró lo siguiente a las partes antes del juicio. "[Las hermanas] Estaban bastante alteradas... ¡A ver qué hacemos para que nuestra madre pare esto! Una de ellas -no recuerdo quién- dijo: 'La única forma es ablandarle el corazón a través de los nietos'... Se les ocurrió por consenso". Que los nietos no vuelvan a hablar con la abuela... heterodoxo método para ablandar corazones de abuelitas.

Algo personal

El factor personal, por tanto, es crucial para entender el grado de ensañamiento familiar. Horas después del asesinato de Mari Carmen, su yerno declaró en comisaría. Atestado policial: “A la “PREGUNTA DE si María del Carmen tenía enemigos, CONTESTA QUE no. Pero que tenía un carácter muy difícil y una manera de hablar y actuar muy despótica. Añade que compraba joyas muy caras en secreto y las escondía… que era bastante tacaña y su actitud era la de la marquesa clasista que hacía lo que quería sin contar con nadie y con altivez”.

Agentes judiciales inspeccionando el lugar del asesinato (EFE)
Agentes judiciales inspeccionando el lugar del asesinato (EFE)

Pero el hermano mayor también tenía motivos para estar resentido con sus hermanas y su familia política. Vicente Sala es, al mismo tiempo, el hijo irreprochable y el empresario irreprochable de provincias. Trabajó con su padre mientras completaba los estudios, acompañaba a su madre a misa, jugaba al tenis los fines de semana. Y trabajaba, trabajaba sin parar, ¡y no como otras!

Habla un periodista que conoce los entresijos de la familia. “Cuando nombraron a su padre presidente de la CAM, su hijo Vicente se hizo cargo del holding familiar y completó con éxito la expansión latinoamericana. A Vicente le tocaba las narices que todos los hermanos cobraran lo mismo cuando el que más trabajaba allí de largo era él. Su razonamiento era: vale, aquí cobramos todos lo mismo, pero por lo menos mis cojones deben pesar más en la empresa”. De hecho, un testigo desveló ayer en el juicio que Vicente pudo firmar la paz familiar justo antes de la muerte de su madre (cediendo un poco de poder) y no lo hizo.

Al hermano mayor le tocaba las narices que sus hermanas cobraran lo mismo que él cuando el que más trabajaba allí era él

Los hermanos estuvieron cerca de llegar a un acuerdo antes del turbulento 2016, pero no lo lograron y la cosa degeneró rápidamente. “Se metieron todos los despachos de abogados de España a intentar hacer caja de la trifulca familiar y se jodió la cosa del todo", zanja dicho periodista. "Hacíamos lo que nos decían los abogados", han alegado las hermanas Sala esta semana en el juicio.

Nueve meses después del asesinato, y tras hacerse definitivamente con el control del holding, el hermano mayor trasladó las oficinas de la empresa fuera de la finca familiar. Tiempo después, Vicente también abandonó la finca, como parte de los acuerdos precipitados por la muerte de la madre, que declaró a su hijo mayor heredero universal. Las hermanas se quedaron con la parte mínima obligatoria de la herencia (un tercio en bienes y dinero, pero fuera de los accionariados). Un acuerdo forzado que llegó... tarde.

Miguel López, el yerno, a su llegada al juicio (EFE)
Miguel López, el yerno, a su llegada al juicio (EFE)


Los diarios de la matriarca

Milagros Jaén Benito, asistenta de la familia durante dos décadas, declaró también antes del juicio en calidad de testigo. El atestado policial dejó claro que la criada sabía lo que se cocía ahí dentro... y estaba con 'su señora': 1) “El Señor Sala, marido de Mari Carmen, siempre quiso mantener unida a la familia, llegando a crear un comedor donde todos los días comían y cenaban juntos". 2) "A raíz de su muerte, la familia se empezó a distanciar un poco, debido a que, según la voluntad del Señor Sala, su hijo Vicente debía ponerse al frente del negocio familiar, lo que no aceptaban bien sus tres hijas". 3) "La relación con sus hijas era inexistente, por decisión de sus hijas, ya que a Mari Carmen sí le hubiera gustado que la relación fuera buena". 4) “Lo único que comentaba la señora es que temía que sus hijas la llevaran al juzgado, que por ese tema lloraba mucho y sufría por llevarse mal con su familia”.

Meses después del asesinato, el diario alicantino ‘Información’ publicó en exclusiva los diarios de Mari Carmen, donde criticaba la actitud de sus hijas: "Han destrozado el proyecto de Vicente de 50 años de la empresa familiar". "¿Qué más daño nos pueden hacer?”. "Van contra su madre y familia. [Mis hijas] Están locas".

Mari Carmen escribió una línea de vida cuyos últimos años son sombríos:
2014: Mis hijas me echan de su casa. Tristeza.
2015:
Mis hijas no me hablan. Tristeza.
2015. Mis hijas no dejan mi atraque a su hermano. Tristeza
2016. No me felicitan en mi santo. Tristeza.
2016. Mis hijas no van a las bodas de plata de su hermano. Tristeza.
2016. Mis nietos me mandan un mail mentiroso. Tristeza.
2016. Mis hijas quitan a su hermano de consejero delegado. Tristeza.
2016.
Mis hijas no comen en casa. Se llevan la comida. Tristeza.
2016. Mis hijas no me dejan salir en barco. Tristeza.
2016.Estoy cinco años en tratamiento con psiquiatra. Tristeza
2016. Mis hijas no vienen al funeral de su padre. Tristeza”.

Portón de la finca familiar en Alicante (Google Maps)
Portón de la finca familiar en Alicante (Google Maps)

“Dice el refrán que el que no es agradecido no es bien nacido. No quiero pensar así de vosotros. Tampoco quiero agradecimiento, pero sí el cariño vuestro y de vuestros hijos. Lo necesito ya y mucho”, escribe Mari Carmen. Y no se olvida del repudio de sus nietos: “Queridos nietos: He tardado un poco en contestaros por la tristeza que me produjo vuestro mensaje. Quiero deciros a todos que os quiero muchísimo y que siempre os querré muchísimo. Deseo y espero que los asuntos de vuestros padres conmigo se resuelvan satisfactoriamente y que vosotros que sois mayores tengáis la madurez suficiente para quererme tanto como yo os quiero”.

Semanas después del asesinato, Laura -nieta de Mari Carmen- fue interrogada por la policía. Preguntada por el estado de las relaciones familiares, declaró: “Es la primera Nochebuena que no cenamos todos juntos”. Y uno no puede evitar pensar: Pues casi mejor.

PD: Durante el velatorio de Mari Carmen, en el tanatorio de San Juan, al que asistió la flor y nata de la sociedad alicantina, la tensión era tan gruesa que se hubiera podido cortar con un... serrucho. El yerno se acercó a un corrillo y dijo (según le contó a la policía un testigo directo de la escena): “Espero que Vicente [el hermano mayor] sea prudente en su declaración y no cargue las tintas, porque yo he dicho que en la empresa teníamos conflictos, pero como en infinidad de empresas, y que todo el mundo sabía que mi suegra había perdido la cabeza”. Sí, no parecen las palabras más prudentes cuando le acaban de meter dos tiros a tu suegra y eres uno de los sospechosos, pero Miguel no tenía problema en admitir que se llevaba muy mal con su suegra, lo que no le convierte a uno automáticamente en un asesino, o las cárceles españolas estarían hasta arriba de yernos.

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