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5 semanas clave: Rivera se lanza a explicar su giro por España centrado en las reformas

Cs afronta la precampaña con el único objetivo de dar la vuelta a las encuestas y poner en el centro las reformas de Estado como su mejor arma. Este martes visitará Guadalajara

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Con una escasa digestión de 48 horas tras el anuncio que hizo el pasado sábado, Albert Rivera intenta pasar página y dedicará todos los esfuerzos a explicar la postura de su partido durante las próximas cinco semanas. La apuesta naranja actual —después de eliminar la aspiración de sorpasar al PP y fulminar un veto expreso a Pedro Sánchez— pasa por una vuelta a los orígenes de 2015 (y 2016), cuando Ciudadanos se presentó a las elecciones generales como un partido de centro capaz de entenderse a derecha e izquierda y con el principal objetivo de acometer reformas de peso en todos los ámbitos posibles.

"Nosotros nacimos para esto. Para superar las viejas dicotomías y liderar un gran acuerdo nacional", repetía insistentemente Rivera en el acto de hace dos días en Madrid mientras algunos de los dirigentes que estaban en el proyecto desde el principio asentían con convicción.

Que el marco del 10-N será, en gran medida, el desbloqueo y la capacidad que demuestren las formaciones políticas está claro. De ahí el golpe de timón de los naranjas (forzados también ante la debacle electoral que podrían sufrir según las encuestas), igual que el PP de Pablo Casado, que ya apuesta por "desbloquear" el Gobierno incluso aunque venza el PSOE.

Ciudadanos afronta las cinco semanas más importantes desde su expansión nacional. En el partido, insisten en que trabajarán para "dar la vuelta a las encuestas" y explicar las 10 grandes reformas de Estado que se han convertido en el programa naranja de estas elecciones, en su carta de presentación para desencallar la situación política en España. Después de estar en Barcelona el lunes acompañando a Lorena Roldán durante su discurso en la moción de censura (fracasada) contra Torra, Rivera viaja este martes a Guadalajara a protagonizar un nuevo acto en el que seguirá explicando la posición de su partido y, esencialmente, el giro que se confirmó el sábado.

Está previsto que después visite Andalucía, y el viernes estará de vuelta en Madrid en un desayuno informativo donde dará una conferencia. En el partido, aseguran que el objetivo no es explicar la postura provincia a provincia, pero todo apunta a que la precampaña empieza oficialmente esta semana con desplazamientos por distintos territorios donde el posicionamiento tiene que empezar a calar cuanto antes.

Al acto del sábado acudieron algunos líderes territoriales del partido —como el valenciano Toni Cantó, la navarra Ruth Goñi o la murciana Isabel Franco—, pero incluso los que no pudieron acudir tenían el recado de seguir la intervención de Rivera al detalle. Así lo hicieron. En la formación, cierran filas con la decisión tomada y entienden que el cambio en la estrategia se hacía necesario para calmar los ánimos de la sociedad, hastiada con un bloqueo sin fin y que amenaza con una importante abstención el 10 de noviembre.

La desmovilización en todo el electorado parece una evidencia, pero, en el caso de Ciudadanos, es especialmente acusada. Según la encuesta de IMOP Insights para El Confidencial, casi la mitad de sus votantes podría decidir no ir a votar. En realidad, es una característica clara del votante naranja (ya lo fue el 28 de abril) y los datos del partido avalan que un alto porcentaje de sus electores decidió su apoyo durante la campaña e incluso en los días previos a la votación.

El núcleo duro de Rivera sabía que sin un revulsivo de estas dimensiones era complicado situarse en el marco de la campaña. La pregunta que se hacen muchos dirigentes ahora es si habrán llegado a tiempo o no. "Nosotros solemos crecer en la campaña. Ya nos ha ocurrido antes esto. Tenemos que explicar muy bien las cosas. Hacer mucha pedagogía", insisten, confiados en que cambiar la tendencia de los sondeos todavía es posible.

Sin duda, la apuesta ahora será la del proyecto inicial de Ciudadanos, más allá incluso del líder. El lema de la precampaña, 'España en marcha', fue una declaración de intenciones. "Como veis, aquí no hay siglas", aseguraba Rivera en el inicio de su discurso del sábado. "Yo soy un español más que quiere pensar que España tiene solución. Voy a dejarme la piel para eso. Lo de menos son los votos. Lo importante es que lleguen las reformas pendientes y urgentes para este país", zanjaba, dejando a un lado la pretensión de dar el sorpaso al PP, que hasta solo hace unos meses era el objetivo prioritario.

Albert Rivera, junto a los dirigentes de su partido el pasado sábado en Madrid. (EFE)
Albert Rivera, junto a los dirigentes de su partido el pasado sábado en Madrid. (EFE)

Aunque Ciudadanos consiguió el mejor resultado de su historia en abril, cuando insistió en el veto a Sánchez y en convertirse en la primera fuerza del centro derecha, el partido naranja sabe que casi la mitad de sus electores no han comprendido el papel desempeñado en estos meses, especialmente en lo que respecta a evitar que tanto Podemos como las fuerzas independentistas tuvieran en sus manos la llave del Gobierno estatal.

"La política tiene que ser útil otra vez. Es el momento de unir fuerzas, multiplicar los esfuerzos", explicaba Rivera en su intervención del sábado. "Si llegamos a un acuerdo, nunca más un político nacionalista nos dirá lo que tenemos que hacer. Nunca más se reirá de nosotros Torra y luego se verá con el presidente en la Moncloa. Los grandes acuerdos dependerán de la mayoría de los españoles y de los partidos constitucionalistas", lanzaba el líder de Ciudadanos.

"El compromiso mayor" llegó después. Cuando, además de dar prioridad a un acuerdo con el PP de Casado, confirmó que se abría a apoyar esas reformas "aunque no gobernemos" y "los españoles envíen al PSOE al Gobierno". El 10 de noviembre por la noche, continuaba Rivera, "tiene que ser el pistoletazo de salida del desbloqueo de este país".

Las reformas

Las 10 reformas que Rivera planteó para una futura negociación de investidura estaban ya incluidas en el programa electoral para las elecciones del 28-A. Entre ellas: un gran pacto para fomentar la natalidad y dar apoyo a las familias; un pacto de Estado por la educación para hablar "más de educación y menos de aborto y Franco", o el blindaje del sistema sanitario, incluyendo una tarjeta sanitaria única.

También urgió a un plan nacional contra la despoblación; otro para la regeneración y lucha contra la corrupción; reformas fiscales encaminadas a una bajada impositiva, "y suprimir impuestos absurdos como el de sucesiones" y garantizar unas pensiones "dignas y realistas". Además, Rivera pidió un plan nacional "contra la precariedad" (laboral, de acceso a la vivienda...) y una ley electoral justa, proporcional y que incluya el corte electoral mínimo del 3% "para proteger democráticamente" a los españoles frente a los separatistas. Por último, llamó "España" a su décima propuesta porque el país "está en jaque", aseguró, insistiendo al PSC en que rectificara y apoyara la moción de censura de Lorena Roldán, que los socialistas no respaldaron este lunes.

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