81 personas detenidas en la operación

13.200 kilos de cocaína, 2 M en metálico y 77 coches: cae la mayor red criminal del Levante

La organización contaba con un equipo especializado en acciones violentas y los primeros indicios apuntan a que está relacionada con un reciente asesinato en el municipio de Campello

La Policía Nacional ha desmantelado la mayor red criminal detectada hasta la fecha en el Levante. La operación, bautizada como Beautiful, arrancó en enero de 2018 y su última fase se produjo la pasada semana, saldándose la misma con 81 detenidos y 800 cuentas corrientes congeladas. Las cifras de las incautaciones hablan por sí solas: 3.200 kilos de cocaína a la propia red y cerca de 10.000 a organizaciones con las que trabajaba. Dos millones de euros en metálico, más de la mitad en una 'habitación del pánico' que el cabecilla tenía en casa. Joyas cuyo valor asciende a entre cinco y seis millones. Relojes de lujo que en el mercado se venden por tres millones. 77 vehículos, varios de ellos con un precio que roza el millón. Tres armas de fuego. Dos veleros y un yate de 25 metros de eslora. El botín lo completaban piedras preciosas e inmuebles que rondan los 20 millones.

Fuentes de la investigación explican que al frente de la organización se encontraba el empresario Juan Andrés Cabeza, del Grupo Auto Salón, que dirigía la red desde Alicante. Para blanquear las ganancias del narcotráfico, los primeros indicios apuntan a que compraba en el extranjero vehículos de lujo y los traía a España, donde los vendía mediante operaciones que le permitían maquillar su fortuna. En 2017, Cabeza saltó a los titulares después de que se le acusara de defraudar más de ocho millones de euros a Hacienda junto a otras cinco personas, trama que está pendiente de juicio y por la que la Fiscalía pide entre cinco y 44 años de cárcel a los imputados. También se le ha relacionado con presuntos amaños en la adjudicación del complejo deportivo Arena en la Playa de San Juan, en Alicante. Según explican las fuentes consultadas, su salto al narcotráfico se produjo gracias a los contactos que logró en Galicia y a través de una peligrosa banda de suecos asentada en Barcelona. Ambas organizaciones tenían relación con narcotraficantes de Sudamérica.

La investigación policial arrancó en enero de 2018 a trompicones, porque los principales sospechosos no tenían antecedentes por narcotráfico y empleaban cuidadosas medidas de seguridad para ocultar su rastro, meticulosidad que se reflejaba también en la propia composición de la red: salvo los cabecillas, sus miembros estaban divididos en grupos independientes y desconocían el papel que jugaban los demás. La organización contaba incluso con un equipo especializado en labores de contravigilancia y acciones violentas que iban desde el cobro de deudas hasta el 'vuelco' de cargamentos de droga a otros narcotraficantes. Las pesquisas apuntan a que este subgrupo está también relacionado con un reciente asesinato en la localidad alicantina de Campello.

El suceso en cuestión se produjo a mediados de septiembre. Fuentes de la investigación explican que la red robó un cargamento de droga a una banda rival y que estos se enteraron de que habían sido ellos. Como venganza, este segundo grupo de narcotraficantes planeó asesinar a dos miembros del equipo al que Cabeza presuntamente encomendaba las acciones más violentas, para lo que esperaron frente a la casa de uno de ellos durante horas. Tras bajar de la vivienda uno de los sujetos, le pegaron un tiro en la mandíbula y, una vez en el suelo, le remataron con otro en la cabeza. El segundo hombre se salvó porque se había sometido días antes a un implante de pelo y no le podía dar el sol, lo que le obligó a quedarse en el interior del inmueble, explican las fuentes consultadas.

Conforme avanzaron los meses, los investigadores lograron los primeros avances tras formar equipos en los que ya no solo se ponía el foco en el narcotráfico, sino también en cómo blanqueaban sus ganancias. Tanto la Unidad de Drogas y Crimen Organizado como la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal pasaron así a trabajar codo con codo, a lo que se suma la colaboración de la policía de Suecia, Portugal, Reino Unido, Colombia, Rumanía y de Europol. Gracias a estos refuerzos, los agentes lograron incautar los primeros cargamentos de cocaína antes de que llegaran a manos de la organización.

Para introducir la droga en España, la red utilizaba desde el conocido como gancho ciego, método que consiste en colar la mercancía en un contenedor sin conocimiento del transportista para que después la recupere un cómplice en alguno de los puertos de escala, hasta vehículos de todo tipo con los que transportaban la droga por mar y tierra. En una de las operaciones, los investigadores desmantelaron también un laboratorio clandestino en la localidad valenciana de Oliva, donde adulteraban la cocaína con otras sustancias más baratas. En estos primeros golpes, los detenidos siempre eran miembros de menor rango, delincuentes a los que contrataba la red para no mancharse las manos. Pese a ello, a medida que los investigadores fueron mermando la principal fuente de ingresos de la organización, sus cabecillas se volvieron más descuidados.

Los jefes de la organización comenzaron así a cometer errores en las comunicaciones, lo que permitió a los investigadores detectar varios trasvases de dinero entre ellos y localizar a otros grupos con los que estaban forjando alianzas. Destaca en este sentido el comentado grupo asentado en Barcelona de procedencia sueca, con el que la red entró en contacto con el objeto de mejorar su infraestructura y capacidades. La colaboración entre la Policía Nacional y la policía sueca permitió dar con el líder de esta trama, que ha sido detenido junto a tres de sus colaboradores. Más allá de Barcelona y Alicante, los investigadores desmantelaron también las ramas del grupo en Valencia, Madrid y Galicia.

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