REUNIÓN CLAVE ESTE LUNES

Rivera reúne a su ejecutiva nacional con el reto del 10-N y la reedición del no a Sánchez

Primera reunión del comité ejecutivo ampliado que Rivera designó el pasado julio. El partido tiene claro que el mensaje volverá a ser un no rotundo a Sánchez en esta campaña

Foto: Albert Rivera junto a los miembros de su nueva ejecutiva nacional el pasado mes de julio. (EFE)
Albert Rivera junto a los miembros de su nueva ejecutiva nacional el pasado mes de julio. (EFE)

Albert Rivera reúne este lunes por primera vez a su ejecutiva nacional ampliada, que el pasado mes de julio incorporó a un importante número de dirigentes —aupados dentro del partido a raíz del crecimiento territorial experimentado tras las últimas elecciones generales, autonómicas y municipales—. La reorganización del comité ejecutivo se saldó también con cinco destituciones y buscó recomponer al principal órgano de gobierno de la formación después de una crisis interna sin precedentes y varias dimisiones dentro de la propia ejecutiva.

Los 53 miembros que ahora la componen están convocados el lunes a las diez de la mañana en la sede del partido en Ventas. Sobre la mesa, trazar la hoja de ruta definitiva hacia el 10-N con un escenario político muy abierto —con seis partidos nacionales— y la mayor parte de las encuestas que sitúan al partido a la baja, aunque fundamentalmente apuntan a una bolsa del electorado que estaría en la abstención. La movilización una vez más será clave para el partido de Rivera.

La ejecutiva ratificará la votación del Consejo General —máximo órgano entre asambleas— que hace días decidió replicar prácticamente las listas electorales sin apenas modificaciones para los nuevos comicios. También avaló continuar con la coalición con UPN en Navarra (dando como resultado Navarra Suma). Más allá de los trámites organizativos, el comité ejecutivo nacional debutará con un asunto primordial: cómo afrontar la campaña electoral que prácticamente comenzó el día 25 de septiembre, una vez las Cortes quedaron disueltas.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a la dirección del grupo parlamentario. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a la dirección del grupo parlamentario. (EFE)

La mayor parte de los dirigentes cuentan con que se tratarán las líneas generales de la estrategia para las próximas semanas con el objetivo de mantener los mejores resultados que hasta ahora ha conseguido el partido de Rivera. Los 57 diputados del 28-A. Un debate que precisamente originó las heridas internas de hace meses por el veto a Pedro Sánchez y que los nuevos integrantes entienden que también deberá de producirse.

El mensaje esencial seguirá siendo el mismo: no a Sánchez, situando al socialista como principal "culpable" de la repetición electoral y señalando su "incapacidad" para llegar a acuerdos (no lo hizo con su socio natural, Unidas Podemos, a pesar de las distintas intentonas) y tampoco se planteó aceptar la propuesta 'in extremis' de Ciudadanos, una abstención como "solución de Estado" a cambio de tres condiciones. Sin embargo, no está prevista una nueva votación para solemnizar el veto expreso a Sánchez. Es decir: repetir el planteamiento del pasado febrero, cuando la ejecutiva aprobó que el partido se comprometiera ya a que sus votos no harían presidente al socialista en ningún supuesto. A esa decisión el partido achacó el crecimiento sin precedentes del partido (quedándose a solo 9 escaños del PP de Pablo Casado).

En los meses posteriores a las elecciones, Ciudadanos se mantuvo firme en su decisión y fue solo unos días previos a la disolución de las Cortes cuando Rivera lanzó una propuesta del todo inesperada: su partido proponía al PP que ambos se abstuvieran (pasando directamente a la oposición) en una investidura de Sánchez si el PSOE se comprometía a cambiar de socios en el Gobierno de Navarra (formando una coalición con los constitucionalistas de Navarra Suma), planificaba una nueva aplicación del artículo 155 en Cataluña y garantizaba que no habría subida de impuestos para clases medias y autónomos en los próximos Presupuestos.

En el partido del Gobierno tacharon de "maniobra electoral" la iniciativa naranja, mientras que en el partido aplaudieron la iniciativa de su jefe, entendiendo que Ciudadanos al menos, lo había intentado y se había movido al borde del precipicio para evitar unas nuevas elecciones que según todas las encuestas la mayoría de españoles rechaza. "Algo tarde, pero al final hemos llegado", reconocían algunos dirigentes.

Más allá del objetivo que tuviera la propuesta, la realidad es que Ciudadanos puso encima de la mesa la posibilidad de girar a la abstención con Sánchez lo que, de facto, acababa con el veto aprobado por su ejecutiva. La duda para algunos de los dirigentes es si la dirección del partido pensaba en reeditar ese veto en una nueva votación. Lo que tienen claro es que la contundencia del mensaje y el no a Sánchez no titubeará.

Fuentes de la cúpula naranja consideran que la repetición del veto "no sería necesaria" porque la propuesta final de Rivera fue "una solución límite" en unas circunstancias muy concretas. Tras el fracaso de la misma, el núcleo duro naranja da por hecho que el partido "vuelve a la casilla de salida", la original, la que realmente decidieron en su órgano de gobierno.

De hecho, el día después de la propuesta, Rivera ya esbozó parte de la estrategia de su campaña ante la irremediable convocatoria electoral. "Si sumamos un solo voto más que el PP, llamaré a Pablo Casado para gobernar". La frase no era nueva. Ya la había lanzado el pasado mes de marzo después de aprobar el veto a Sánchez. Era la otra pata de una hoja de ruta que será muy similar a la que sigan en el camino hacia el 10 de noviembre. En eso no habrá cambios.

Hace justo dos semanas, el líder de Ciudadanos avanzaba ese mismo mensaje en una entrevista con este diario: "Si finalmente hay elecciones yo me comprometo a llamar a Casado en la noche electoral si tengo más votos que él para ser presidente de un Gobierno de coalición. Y si es al revés, me comprometo a ponerme de acuerdo con él. Sánchez está demostrando ser incapaz de llegar a acuerdos".

La ejecutiva permanente de Ciudadanos, reunida hace días. (EFE)
La ejecutiva permanente de Ciudadanos, reunida hace días. (EFE)

En todo caso, los cambios producidos en la ejecutiva —incorporaciones como los últimos fichajes para las listas del Congreso o la llegada de nuevos líderes territoriales al órgano— garantizan a Rivera una amplísima mayoría en sus posicionamientos. Tan solo mantienen su presencia en el comité ejecutivo dos de los dirigentes que se mostraron favorables a revisar la estrategia: el eurodiputado Luis Garicano y el vicepresidente de Castilla y León, Paco Igea.

En el equipo más cercano de Rivera no tienen dudas sobre la claridad del mensaje. Consideran que ese fue el debate de la pasada cita electoral y que más allá de la solución 'in extremis' ofrecida hace días, la postura de Ciudadanos ha calado por completo en la sociedad. Entienden que más allá del no a Sánchez, la campaña se centrará en "propuestas en positivo" (programa, medidas económicas y sociales) y que una vez más el eje territorial —la crisis catalana con la sentencia del 'procés' a la vuelta de la esquina— jugará un papel clave.

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