REPETICIÓN ELECTORAL

La coalición PSOE-Podemos se aleja e Iglesias ve a Sánchez eligiendo a Cs el 10-N

El conato de pacto 'in extremis' entre Sánchez y Rivera difumina la línea divisoria de los bloques y fomenta el temor en Podemos a que ambos prioricen un acuerdo entre ellos tras el 10-N

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante una reunión negociadora el pasado mes de julio. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante una reunión negociadora el pasado mes de julio. (EFE)

La preocupación en la dirección de Unidas Podemos por la repetición electoral no solo tiene que ver con la posibilidad de "dar otra oportunidad a las derechas", sino también con que ven alejarse al PSOE de una coalición progresista tras el 10 de noviembre, fecha en la que volverán a sacarse las urnas. El conato de pacto 'in extremis' entre Pedro Sánchez y Albert Rivera ha difuminado la línea divisoria de los bloques y fomentado el temor en la formación morada a que ambos prioricen un entendimiento entre ellos tras las elecciones. El propio Pablo Iglesias aseguraba este martes, respecto a los últimos movimientos de socialistas y naranjas, que "se ha visto algo, y es que el PSOE prefiere a Ciudadanos como socio que a nosotros".

Otros miembros de la dirección del partido van más lejos en su lectura, aventurando que Sánchez ya estaba dispuesto ahora a incorporar a Rivera en su Ejecutivo, pero que la propuesta del líder naranja se encaminaría más a preparar el terreno para llegar a este tipo de acuerdo después del 10-N. "Ahora tenía más intención de pactar Sánchez que Rivera, pero si hay elecciones, volverán a intentarlo", se resignaba un dirigente morado.

Más impulsivo se mostraba el jefe del equipo negociador de Unidas Podemos, Pablo Echenique, a través de las redes sociales: "La jugada de 'Querido Albert' [en referencia al encabezado de la carta que le remitió Sánchez para responder a su propuesta] no era para ahora. Aunque se haga el enfadado, sabe que el plan de Pedro Sánchez es llevarnos a elecciones y hacerle vicepresidente el 11 de noviembre". En otro tuit, añadía que "este era su plan desde el principio".

Los negociadores de Unidas Podemos constataron durante su segundo y último encuentro con los socialistas que la voluntad de estos últimos era "romper pronto" las negociaciones, llamando la atención sobre el hecho de que se tirase la toalla antes de tiempo. Tanto en público como en privado dicen haber constatado que Sánchez siempre quiso evitar una negociación con Podemos, aunque el paso a un lado de Pablo Iglesias, después de que el presidente en funciones lo señalase como el único escollo para un acuerdo, lo habría obligado a abrir una mesa de negociaciones.

Pablo Iglesias no volverá a echarse a un lado tras el 10-N, como hizo el pasado mes de julio aceptando el veto de Pedro Sánchez a cambio de negociar un Gobierno de coalición. Seguirá apostando por una coalición de izquierdas si los resultados vuelven a ser similares, y en esta ocasión sería "sin exclusiones", como ya les trasladaron a los socialistas. Un escenario que siembra todavía más dudas sobre el hecho de que Sánchez priorice un acuerdo con Unidas Podemos.

La coalición PSOE-Podemos se aleja e Iglesias ve a Sánchez eligiendo a Cs el 10-N

El portavoz de la confluencia catalana En Comú Podem, Jaume Asens, ha sido el más explícito al asegurar que el escenario de un acuerdo entre socialistas y naranjas sería el que siempre deseó Pedro Sánchez, "y por eso en el debate de investidura interpeló a Ciudadanos y no hubo ningún gesto de complicidad con nosotros". “Ya dijimos que la intención del PSOE era pactar con Ciudadanos”, concluía en declaraciones a los medios, tras acudir a la ronda de consultas con el Rey, reiterando también su "preocupación" ante la posibilidad de un pacto de estas características. Se entiende que si este pacto no se produjo fue porque Ciudadanos no estuvo dispuesto, dando por descontado que esta posición variaría después del 10-N. De ahí que Iglesias haya calificado la propuesta de Rivera como un "movimiento pensado de cara a las elecciones".

Ante la posibilidad de que sumen PP, Ciudadanos y Vox o que Sánchez y Rivera exploren una eventual reedición del 'pacto del abrazo' —el acuerdo con el que fracasó Sánchez en la investidura de 2016—, en las filas de Podemos se fía todo a mejorar sus resultados sumando mayoría con los socialistas y superando a Cs. La previsible desmovilización en el bloque progresista choca con estas expectativas, pero desde el equipo de campaña confían en que en una repetición electoral habrá "sorpresas", convencidos de que han ganado la guerra por el relato.

Destacan también desde la formación que no afrontarían este nuevo proceso electoral en peores condiciones que en el 28-A. Entonces, según enumeran, lo hicieron tras una baja de paternidad de Pablo Iglesias, con una reciente escisión del partido liderada por Íñigo Errejón, con la renuncia de su candidato a las elecciones europeas, Pablo Bustinduy, y con el PSOE en el Gobierno capitalizando el voto útil y en posiciones de caballo ganador.

Ahora dicen que encararían la campaña sin la mayoría de esos lastres, además de que no se verían obligados a utilizar filtros con Sánchez. No hay dos campañas iguales, y en esta Unidas Podemos daría un giro respecto al PSOE, siendo menos indulgentes y evitando el guante blanco. Su lectura es que el 28-A habrían tocado suelo y aunque podría variar el origen de alguno de sus escaños, los datos que manejan ahora como foto fija los mantendrían en un porcentaje de apoyo en caso de tener que volver a las urnas. Eso sí, reconocen que el efecto abstención está todavía por calibrar en el bloque de la izquierda, y que una baja participación abriría las puertas de la Moncloa al bloque conservador.

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