RONDA DE CONSULTAS

Podemos rechaza un voto gratis y asume que el Rey no hará encargo de investidura

Se imponen el pesimismo, la descarga de responsabilidades en Sánchez y la sensación de que Felipe VI no hará encargo de investidura al no existir los números para que salga adelante

Foto: El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, momentos antes de comparecer en el último pleno del Congreso. (EFE)
El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, momentos antes de comparecer en el último pleno del Congreso. (EFE)

La hipótesis de que ni siquiera habrá un segundo intento de investidura ante el bloqueo institucional toma fuerza en Unidas Podemos. Esa es la impresión que coinciden en constatar en privado los líderes de las confluencias del grupo confederal que han asistido este martes a la ronda de consultas con el Rey. El tiempo se agota y las posibilidades de llegar a un acuerdo se desvanecen. Aunque existe todavía una mediación en marcha, que no solo durante los últimos días sino ya en las negociaciones fallidas del mes de julio realizó el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, se impone el pesimismo y la sensación de que Felipe VI no hará encargo de investidura al no existir los números para que salga adelante.

Podemos rechaza un voto gratis y asume que el Rey no hará encargo de investidura

"Ahora mismo, trabajamos con la hipótesis de que no habrá investidura", explicaba uno de estos dirigentes del grupo confederal tras acudir a Zarzuela, aun deslizando la posibilidad, eso sí remota, de que hubiese un movimiento de última hora para no abocar el país a una repetición electoral. "Existe todavía una opción", avanzaba evitando concretar en qué consistiría para que la falta de discreción no la hiciese descabalgar antes de tiempo.

Desde Unidas Podemos, siguen negándose a ofrecer gratis la investidura, la única alternativa a la desesperada para el desbloqueo, aunque el PSOE ya se apresuró a rechazar también esta opción debido a que abocaría la legislatura a una gran inestabilidad. Los socialistas siguen apostando por un acuerdo programático, mientras que los morados se centran en un Gobierno de coalición. La última propuesta lanzada por Pablo Iglesias a Pedro Sánchez durante una conversación telefónica el pasado jueves, la primera que mantenían desde julio, consistía en que la coalición —en los términos que había ofrecido el PSOE— fuese revisable al cabo de un año. En caso de no funcionar dicho cogobierno, se comprometían a abandonar el Consejo de Ministros y mantener el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, garantizando también la estabilidad durante el resto de la legislatura mediante un pacto solo programático. El presidente en funciones rechazó de inmediato esta alternativa. Asimismo, declinó celebrar una reunión cara a cara con Iglesias.

El líder de Unidas Podemos marcó el pasado viernes la posición del grupo confederal en caso de que finalmente se produjese una investidura sin haber alcanzado previamente un acuerdo: abstención. "Nos abstendremos, que es lo mismo que hicimos en las dos votaciones de investidura, era una manera de tender la mano a Sánchez", avanzaba durante una entrevista con La Sexta. En esta línea, la portavoz de la confluencia gallega Galicia en Común, Yolanda Díaz, transmitió al jefe del Estado durante su encuentro en Zarzuela de este lunes que se mantendrán en la abstención si hay una investidura sin acuerdo previo entre PSOE y Unidas Podemos.

Se ratificaba en su intención de abstenerse pese a que unas horas antes Albert Rivera había dado un giro de último minuto ofreciendo también una abstención conjunta con el PP si Pedro Sánchez accedía a cumplir con tres requisitos: la ruptura del Gobierno en Navarra de los socialistas con Geroa Bai y Podemos (y la abstención de EH Bildu), permitiendo que la coalición constitucionalista de UPN-Cs-PP pueda gobernar (y estando abiertos a una coalición con PSN), la planificación de un nuevo artículo 155 ante "el otoño caliente que viene" si Torra llama a desacatar la sentencia judicial, y la puesta en marcha de reformas económicas muy distintas a lo pactado con Unidas Podemos (principalmente, la garantía de que no habrá subida de impuestos ni mayores cargas para los autónomos).

La respuesta de Moncloa fue un rechazo con un cierto tono conciliador, dejando una puerta entreabierta: "Si estos son los puntos, se demuestra que no hay razones objetivas". "En Navarra hay un Gobierno que defiende la Constitución, en Cataluña también el Gobierno de España vela por el cumplimiento de la Constitución y queremos bajar los impuestos a la clase media". Una respuesta que instaló en varios dirigentes morados la sensación de que Sánchez podría estar dispuesto a buscar un pacto con Albert Rivera. La aritmética es que si finalmente Ciudadanos se abstiene, sin necesidad de que lo haga conjuntamente con el PP, y Unidas Podemos se mantiene también en la abstención, Pedro Sánchez contaría con más síes que noes, como se requiere en la segunda votación de una investidura a la presidencia del Gobierno.

Preguntados por esta circunstancia, desde la confluencia gallega aseguraron ser conscientes de esta situación y que no variarían el sentido de su voto pese a ello, abriendo una posibilidad remota que hasta ahora no se había puesto sobre la mesa. Sin embargo, el líder de IU, Alberto Garzón, explicó públicamente que "si Sánchez alcanza un acuerdo con las derechas, eso lo cambia todo". En este caso, serían los órganos de IU quienes se tendrían que volver a convocar de urgencia para decidir el sentido del voto de los diputados que pertenecen a este partido dentro de Unidas Podemos, pero difícilmente sería una abstención, según deslizó el propio Garzón: "Si el PSOE atiende a esta oferta, estará mirando a la derecha cuando los votantes de izquierda le han dicho que mirase a la izquierda y no a Rivera, ni tampoco a Casado".

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La unidad de voto del grupo confederal podría romperse en una votación crucial, de darse todas estas circunstancias. Sin embargo, existe un preacuerdo entre las distintas sensibilidades políticas representadas en Unidas Podemos para mantener la unidad de acción dentro de su heterogeneidad y priorizar una misma posición para, en caso de una repetición electoral, acudir a la campaña con la mayor cohesión posible. Tras haber insistido en que el objetivo primero de Sánchez era buscar un acuerdo con las derechas, especialmente con Ciudadanos, desde la formación morada reconocían esta mañana su temor a que el PSOE buscase una repetición electoral para explorar una gran coalición tras el 10-N.

Los equipos de campaña de Unidas Podemos están ya preparados en caso de que, salvo improbables movimientos de última hora, haya que afrontar otra cita con las urnas, y avanzan ya que no volverá a haber guante blanco con el PSOE. Principalmente, dicen, en los debates electorales, donde no se rehusará el cara a cara con el candidato socialista. Tras nuevas elecciones, Pablo Iglesias también advierte de que no volverá a echarse a un lado, como hizo el pasado mes de julio aceptando el veto de Pedro Sánchez a cambio de negociar un Gobierno de coalición.

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