El tribunal rechaza su entrega por riesgo

La mujer que dio esquinazo en la Audiencia Nacional a los tribunales de Irán

Considera que tras una presunta reclamación de extradición por un delito de estafa se esconde una venganza de su exmarido por su modo de vida occidental en España

Foto: Mujeres iraníes. (EFE)
Mujeres iraníes. (EFE)

Amina aún tiene miedo. No quiere mostrar su rostro, no quiere que se difunda su nombre y pide máxima reserva sobre cualquier dato que sirva para identificarla. De hecho, no se llama Amina. Este nombre supuesto es solo un pie para contar su historia. El relato sobre cómo logró escapar a la acción de los tribunales revolucionarios de Irán y comenzar en España una nueva vida. De cómo logró que la Audiencia Nacional creyera su historia y rechazara su entrega a Teherán donde, según dice, le aguardaba una muerte segura.

"Estoy feliz, lo he pasado muy mal", empieza diciendo tras ofrecer su versión de la orden internacional de detención que la llevó a pelear ante el tribunal para salvar su vida y la de su hija mayor, emparejada con un español. "Mi exmarido me decía que quería acabar conmigo cuando estuviera allí, y no solo corría peligro mi vida sino también la de mi hija, por tener un novio cristiano. Él quería que volviera a Irán con mis hijos, y usó a un amigo para conseguirlo", empieza a recordar.

Según su versión, el peso de la deshonra no dejaba vivir a su esposo. En principio, su salida del país no pareció importarle mucho, tenía ya una segunda mujer. Pero el proceso de occidentalización que fue experimentando Amina, la libertad con que comenzaron a vivir ella y sus hijos, fue demasiado. El amigo en cuestión activó, con su denuncia, los mecanismos de reclamación. La acusaba de estafarle. Mientras el engranaje internacional se activaba, Amina recibía mensajes. Le llegaban vídeos a su teléfono móvil en los que aparecían varios amigos del ex mostrando un pez después de haberlo pescado con anzuelo desde un bote. "Era toda una alusión a lo que pretendía hacer conmigo y mis hijos".

Deniegan la entrega por "motivos serios y acreditados de que si es entregada correrá el riesgo de ser sometida a penas o tratos inhumanos"

Estos son los hechos reflejados en la sentencia de la Audiencia Nacional en virtud de la cual han escapado de la pesadilla. "La reclamada había sido detenida el día 22-1-2019 al constarle una orden internacional de detención publicada el día 17-1-2019, emitida por la Sucursal 2 de Instrucción del Tribunal General y Revolucionario de la Zona 2 (Saadatabad) de la Provincia de Teherán el día 28-1-2019 ante la existencia de un procedimiento penal incoado contra la reclamada, por la posible comisión de un delito de estafa, previsto en el artículo 1 de la Ley de Intensificación de Castigo de Autores de Desfalco, Soborno y Estafa iraní, castigado con pena de prisión de hasta siete años".

En resumen, las acusaciones vertidas contra ella indicaban que el denunciante le había hecho entrega de determinadas cantidades con el fin de que se tramitara su residencia en España y otras para el desarrollo de un negocio de restauración. El dinero se entregó, pero el compromiso no se cumplió. Ella negaba rotundamente todos los hechos y siempre señaló que todo era fruto de una trampa de su marido para que volviera. En Irán, dice, no le esperaba "nada bueno".

"Una mujer no puede viajar sin permiso de su padre o de su marido, si declara ante un juez, su declaración vale menos que la de un hombre, y su vida vale la mitad de la de un hombre. Si una mujer tiene relaciones con un hombre sin estar casada con él, se la condena a morir lapidada, si va por un lugar público sin cubrirse el pelo, también es condenada a azotes o a prisión", dice Amina. "No hay justicia, son tribunales religiosos. Solo amparan a los poderosos y a quienes tienen buenos contactos", añade.

El exmarido le reprochaba que tanto ella como su hija llevaran una existencia siguiendo los criterios occidentales en la vestimenta y en las costumbres

Sin entrar a valorar los hechos o quién miente y quién dice la verdad —no es competencia de la Audiencia Nacional valorar pruebas—, el tribunal con sede en la calle Génova de Madrid se muestra muy contundente. La defensa, ejercida por el bufete Ferraz Abogados, esgrimió el riesgo que suponía para la vida e integridad física de su cliente la entrega y destacó la continua conculcación de los derechos humanos, y más específicamente, los de las mujeres. Explicó que la ley ante la que respondería Amina si se la entregaba era la sharia.

Alegó esa sospechosa amistad del marido con el denunciante y explicó que la expareja reprochaba a su cliente que llevara una existencia siguiendo los criterios occidentales en la vestimenta y en las costumbres, más el enojo de aquel por permitir que la hija común se encuentre relacionada y viviendo sin casarse con una persona que no profesa la religión musulmana. Demostró que, como base a la reclamación, se había hecho llegar al tribunal iraní una fotografía de ella y de la hija sin el velo tradicional musulmán o hiyab y en lo que parecía ser un templo cristiano.

La conclusión de la Audiencia Nacional queda clara en la sentencia. Se deniega la entrega "ante la existencia de motivos serios y acreditados para creer que si es entregada correrá el riesgo real de ser sometida a penas o tratos inhumanos o degradantes, no solo por el panorama de vulneración de los derechos humanos que se dibuja en la República Islámica de Irán sino también por su conducta y modo de vida en nuestro país".

La amenaza, sin embargo, continúa. “Si no te castigan en el juzgado, yo personalmente actúo, debo vengarme de ti por tus hechos”. "Te cogeré por el cuello y te apretaré hasta que te ahogues". "Te voy a hacer desaparecer". Amina calla y mira a su hija.

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