Temor a la duplicidad de títulos

Abanca lanza la primera universidad privada de Galicia entre el recelo de los rectores

La Xunta impulsa la ley que permitirá a Abanca crear la Intercontinental de la Empresa, vista con desconfianza por Santiago, Vigo y A Coruña

Foto: El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (c), acompañado por el consejero delegado de la entidad, Francisco Botas (d), durante la junta de accionistas. (EFE)
El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (c), acompañado por el consejero delegado de la entidad, Francisco Botas (d), durante la junta de accionistas. (EFE)

Abanca impulsará la primera universidad privada de Galicia. Se llamará la Intercontinental de la Empresa (UIE), tendrá su sede administrativa en Santiago y distribuirá sus campus entre Vigo y A Coruña. El Gobierno gallego ha sacado a exposición pública el anteproyecto de ley de su creación, prevista inicialmente para el próximo curso. Los estudios se impartirán en los actuales centros de Instituto de Educación Superior Internacional de Empresa (Ieside), la escuela de negocios del banco heredero de las cajas de ahorro, adscrita a la Universidad de Vigo. La nueva institución académica provoca recelos en los rectores de Santiago y A Coruña y sobre todo en el de Vigo, que reclama que la Intercontinental no compita con las públicas en titulaciones.

La primera consecuencia del proyecto de Abanca, articulado a través de Afundación, su obra social, consistió en la denuncia en junio por parte de la Universidade de Vigo (UVigo) del convenio de adscripción firmado hace diez años con la desaparecida Caixanova, por el que los títulos del actual Ieside, germen de la UIE, están expedidos por la institución viguesa. La razón aducida es que el nuevo proyecto supone “una ruptura del entorno de confianza mutua e intereses comunes” que perseguía el acuerdo de 2009. En el fondo de ese desagrado operan las temidas duplicidades, que podrían restar alumnos a una universidad en beneficio de otra.

El mapa definitivo de la Intercontinental todavía no está definido, pero sí se conoce que sus ramas de trabajo serán las ciencias sociales y jurídicas, la ingeniería y la arquitectura. Se trata de titulaciones estrechamente vinculadas a las que actualmente imparte Ieside, y por lo tanto al tejido empresarial y financiero. Antiguamente denominada Escuela de Negocios de Afundación, el instituto cuenta con campus en Vigo, Pontevedra y A Coruña y con cuatro unidades satélite en Ferrol, Lugo, Santiago y Ourense. Imparte un grado en Administración y Dirección de Empresas y diferentes másteres, entre ellos los de Business Administration, Banca y Finanzas, Liderazgo en la Organización y Dirección de Empresas y Marketing Digital.

Temor a la duplicidad de títulos

Los rectores en su conjunto han pasado del rechazo inicial a la desconfianza respecto a la nueva institución académica. A finales del pasado curso, demandaron a la Xunta en un Consejo de Universidades que las titulaciones de la UIE no dupliquen la oferta de la pública. Y alertaron de que estarán “vigilantes” para que no se cambie el nombre de un grado mientras su contenido es el mismo que el de otro ya ofertado.

Las reacciones ahora que la Xunta ha dado el paso de comenzar la tramitación de la ley son menos hostiles, al menos en los casos de Santiago y A Coruña. “Que sirva para enriquecer el sistema universitario gallego, para mejorarlo, con una oferta complementaria a la ya existente, con una plantilla docente de calidad y con los recursos necesarios”, opinó el rector compostelano, Antonio López. El de A Coruña, Julio Abalde, pidió que el cambio contribuya a ofrecer “enseñanza e investigación de calidad”. El de Vigo, Manuel Reigosa, guarda silencio, aunque en los últimos meses no dejó de expresar sus dudas y opinó que la oferta pública “ya es muy completa y coordinada”.

La que se convertirá en la primera universidad privada de Galicia maneja dos calendarios alternativos, que extienden el inicio de su actividad al curso 2021/2022 en el peor de los casos. Liderada por el presidente de Afundación, Miguel Ángel Escotet, la UIE iniciará su actividad con cuatro grados, otros tantos másteres y dos programas de doctorado. La Lei do Sistema Universitario de Galicia fija que cualquier universidad pública o privada debe arrancar su actividad “con un mínimo de ocho títulos de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional, de los cuales al menos cuatro serán grados universitarios y dos programas de doctorado”.

La nueva institución académica contará con un sistema propio de becas y ayudas al estudio al que destinará el 15% de sus ingresos totales

También establece la ley gallega que cualquier nueva universidad deberá abarcar al menos dos ramas de conocimiento para ser aprobada. En el caso de Abanca, sus proyectos incluyen las Ciencias Sociales y las Ingenierías, según informaron sus representantes al Consello Galego de Universidades. La nueva institución académica contará con un sistema propio de becas y ayudas al estudio al que destinará el 15% de sus ingresos totales, y que se repartirán en consideración al expediente académico del estudiante y a sus circunstancias personales y familiares.

La clave del conflicto está en la exigencia de la legislación a las universidades de nueva creación respecto a las duplicidades. Así, les demanda la presentación de un catálogo de titulaciones “complementario y no reiterativo respecto a las titulaciones preexistentes y consolidadas, valorándose especialmente su conexión con nuevas ramas surgidas en el campo científico y con nuevas necesidades profesionales”. Son las mismas exigencias que impiden a cualquier universidad gallega crear un título que ya se imparta en cualquiera de las otras dos, un conflicto que se da con cierta frecuencia en el sistema universitario gallego.

En el caso de la universidad de Abanca, la oposición de Vigo se basa en el temor a que la UIE imparta titulaciones en competencia directa con el grado y el máster en Administración y Dirección de Empresas, que forman parte de su catálogo. “Queremos recuperarlas para a su implantación dentro del marco da universidad pública”, aseguró el rector vigués. Así lo manifestó tras el consejo de gobierno de la UVigo que aprobó en junio la denuncia del convenio firmado en su día por Caixanova. La decisión deja en una situación delicada a los estudiantes de la vieja Escuela de Negocios, aunque Reigosa se comprometió a que el alumnado actual pueda continuar sus estudios sin ningún contratiempo.

Se da la circunstancia de que la propia Universidad de Vigo se creó precisamente como desarrollo de un campus impulsado por la Caja de Ahorros de Vigo, el Colegio Universitario de Vigo. Aquel Cuvi acabaría segregándose de la Universidad de Santiago en 1990, y la entidad financiera se transformaría en Caixavigo y finalmente derivaría en Abanca.

Una vez que se cierre el plazo de 30 días para la presentación de alegaciones, la nueva ley para la creación de la Intercontinental deberá contar con informes de órganos como el Consello Galego de Universidades, la Conferencia General de Política Universitaria del Ministerio de Ciencia, o el del Consello Económico e Social, para después iniciar su tramitación parlamentaria. La Xunta ya se pronunció a través de su Consellería de Educación, que emitió un dictamen favorable sobre la “pertinencia socioeconómica” de la propuesta, para la creación de una universidad “privada, de servicio público y sin ánimo de lucro y comprometida con el desarrollo sostenible de la sociedad, la cultura y la economía gallega”.

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