OTRO DESENCUENTRO MÁS

Sánchez da un nuevo portazo a Iglesias: ni coalición revisable ni negociación cara a cara

El último intento a la desesperada del jefe de UP, un Ejecutivo compartido que sería evaluable en un año, es rechazado por el presidente e indigna a los socialistas. La hipótesis del 10-N se afianza

Foto: Pablo Iglesias pasa por delante de Pedro Sánchez y miembros del Gobierno, en el pleno de este 11 de septiembre en el Congreso. (EFE)
Pablo Iglesias pasa por delante de Pedro Sánchez y miembros del Gobierno, en el pleno de este 11 de septiembre en el Congreso. (EFE)

Nueva oferta de Pablo Iglesias, nuevo rechazo de Pedro Sánchez. La cuenta atrás para la disolución automática de las Cortes se acerca a su final mientras las infructuosas negociaciones entre Unidas Podemos y el PSOE suman otro episodio de desencuentros. El último se produjo este jueves, durante una conversación telefónica de 10 minutos entre Sánchez e Iglesias. El presidente en funciones rechazó la propuesta de negociar una coalición, con base en las últimas propuestas de ambos para formar un Ejecutivo compartido, y revisarla al cabo de un año con el compromiso de apoyar igualmente los Presupuestos para garantizar la estabilidad. Asimismo, se cerró la puerta a una negociación cara a cara, como pretendía el líder morado, buscando tomar las riendas personalmente tras el fracaso de los equipos negociadores.

La propuesta que Iglesias trasladó a Sánchez, en un intento a la desesperada de salvar la situación, comprendía también el compromiso de mantener la colaboración parlamentaria desde fuera del Ejecutivo si el presidente consideraba al cabo de un año que el cogobierno no funcionaba. Una propuesta que, según insisten desde la formación, garantiza la estabilidad del Gabinete en cualquier circunstancia a lo largo de la legislatura. El rechazo inmediato de Sánchez llevó a la dirección de Unidas Podemos a ratificar su desconfianza sobre el hecho de que el PSOE esté buscando forzar unas nuevas elecciones para conseguir un puñado de escaños más, como expresó en Twitter el jefe de los negociadores del grupo, Pablo Echenique.

Para los morados, si se acude a una nueva repetición electoral el 10 de noviembre, la situación sería la misma que la actual o bien se daría otra oportunidad a la derecha que podría aprovechar, explican, señalando que Sánchez se confunde si su intención ultima fuere, como desconfían algunos dirigentes, debilitar el espacio que Unidas Podemos representa a su izquierda para gobernar en solitario. Además, avanzan que en cualquier caso Iglesias ya no volvería a dar un paso a un lado, como hizo el pasado mes de julio después de que Sánchez señalase que su presencia en el Consejo de Ministros era el único escollo para pactar un cogobierno. El guante blanco con sus potenciales socios en la izquierda no sería como en la anterior campaña, sobre todo en los debates electorales.

El no inmediato de Sánchez ratifica a los morados en su desconfianza: creen que el presidente solo busca repetir comicios para debilitar a UP


Solo un pacto programático entre PSOE y Unidas Podemos evitaría una nueva repetición electoral, aunque en las filas moradas no se valora esta opción a día de hoy. Aunque en los debates internos se ha discutido tanto sobre la posibilidad de un pacto programático como de un apoyo gratuito, se ha impuesto la vía de buscar una coalición. Hace unos días, Pablo Iglesias y una veintena de miembros de Podemos se reunieron en casa de su jefe de gabinete, Pablo Gentili, para cerrar filas y acabar de perfilar la estrategia negociadora con el único horizonte de pactar un Ejecutivo bicolor. Se concluyó que o cogobierno o elecciones como únicos escenarios.

"No hay palabras"

En dicho cónclave, el secretario general y su núcleo duro se ratificaron en la negativa a favorecer una investidura gratuita para que el PSOE forme el Gabinete en solitario que quiere Pedro Sánchez. Un objetivo, el de la coalición, que sin embargo se antoja cada vez más difícil tras los sucesivos rechazos del presidente en funciones a las distintas fórmulas planteadas por su socio potencial.

El PSOE reitera que no volverá a la coalición. Califica de "broma" la "coalición de prueba" que planteó Iglesias, que no aseguraría la "estabilidad"

Más aún: un Ejecutivo bicolor ya no está en la hoja de ruta del líder socialista de ninguna de las maneras. Desde la investidura fallida que hizo saltar los puentes por los aires, Ferraz no quiere volver a esa pantalla. Todo lo que emite el entorno más próximo de Sánchez —un núcleo reducido y firme— es que la decisión está absolutamente tomada y no se admitirá coalición ni de baja ni de alta intensidad, ni en diferido ni revisable. Nada que huela a compartir el Consejo de Ministros con los morados. "Quizá Pablo no nos escuchó en el debate del miércoles en el Congreso", decían con ironía fuentes cercanas al líder, en referencia a la última comparecencia de este en sede parlamentaria, donde volvió a repetir a Iglesias que explore una fórmula "intermedia" y que se olvide de la fórmula de la coalición, porque no llegará.

En la cúpula del PSOE sentó mal la propuesta de Iglesias. Como si fuera casi una "broma" de mal gusto que no merecía ni ser considerada porque, a fin de cuentas, no supone una renuncia respecto a la petición original de los morados, un Gabinete de dos fuerzas políticas por primera vez desde la Guerra Civil. "No hay palabras", expresaba gráficamente un estrecho colaborador del secretario general. "Parece una promoción de Netflix: pruébalo un mes. Eso es todo menos política", abundaba una diputada. "Es un planteamiento que no genera seguridad. Es más una coalición permanente revisable", ironizaba una responsable de la dirección federal. En definitiva, una coalición "de prueba", razonaban en la primera línea, que no cumpliría el requisito más importante que está persiguiendo Sánchez: la "estabilidad" del país.

Fue ese el argumento esgrimido por el jefe del Ejecutivo durante su charla con Iglesias: quiere tener un Gobierno "sólido" y una legislatura "estable" y larga después de cuatro años de incertidumbres. "Tras la investidura fallida y el rechazo del líder de UP a la coalición ofrecida por el PSOE, no se dan ni las bases mínimas de confianza ni un planteamiento de un Gobierno cohesionado, coherente y con una única dirección, en una legislatura estable, algo que necesita con urgencia España", indicó el comunicado posterior de Ferraz, lanzado casi al mismo tiempo que el de UP a los periodistas. Una nota en la que la dirección recordaba que su secretario general se había ido moviendo en los últimos meses, desde el Gabinete en solitario y con apoyo exterior con el que soñaba hasta la coalición (una vicepresidencia y tres ministerios) planteada en julio y que caducó en ese momento.

Lo llevarán los equipos, no los líderes

La única propuesta sobre la que está dispuesto a negociar el PSOE es sobre la planteada por el líder hace una semana: el acuerdo programático citado, las garantías "rigurosas" de cumplimiento y los cargos en instituciones públicas destinados a los morados. "¿Es mucho pedir un apoyo garantizado presupuestariamente, participar en organismos del Estado y ver cómo funcionamos así por vez primera en España? No hablan nunca de contenidos. Es un pulso con nosotros y punto. Menuda izquierda. Son tremendos y no tienen en cuenta la realidad, a la gente. Es una izquierda que no pisa realidad nunca, que solo se mueve con su parroquia", indicaban con indignación fuentes del equipo negociador socialista.

Solo un pacto programático o una investidura gratis evitarían a día de hoy una repetición electoral. El plazo real concluye el martes, con la ronda del Rey

Aún quedan cuatro días, hasta el martes, cuando concluya la ronda de contactos de Felipe VI, para que se sucedan los últimos movimientos. Desde el círculo más estrecho del presidente insisten en que no se dé el camino a las elecciones ya por asfaltado, aunque las salidas, a estas alturas, son mínimas. El cálculo que hacen en las alturas del partido es que puede que Iglesias al final acabe cediendo ante el temor a enfrentarse a unas urnas en las que su formación pueda ir a la baja. Los socialistas llevan días temiéndose que el jefe de los morados pueda anunciar una investidura gratis al Rey cuando este le reciba en audiencia, previsiblemente el próximo martes. La cúpula no quiere ese escenario, porque condenaría al Gobierno a la inestabilidad, al tener que sufrir con cada votación en el Congreso, y tener que recabar apoyos ley a ley, iniciativa a iniciativa. Pero no podría rechazarlo.

Sánchez da un nuevo portazo a Iglesias: ni coalición revisable ni negociación cara a cara

Carmen Calvo, vicepresidenta del Ejecutivo y jefa del equipo negociador socialista, ratificó este jueves que Sánchez solo se presentará a la investidura si recibe el encargo del Rey y tiene los respaldos suficientes, porque rechaza que se repita una situación "frustrante", un nuevo pleno del que no salga elegido presidente. Sánchez sí está dispuesto a recibir los 42 votos gratis de Iglesias, aunque no sea el escenario ideal: en la Moncloa asumen que no sería admisible que el secretario general socialista hiciera lo mismo que Mariano Rajoy en 2016, declinar la invitación del Rey.

Puede que aún queden piruetas por ver, aunque cada vez se asume más que será muy difícil detener la inercia hacia la repetición electoral. En cualquier caso, si se abre una nueva negociación, en caso de que los morados renunciaran a la coalición y se avinieran a explorar la oferta del presidente, la pilotarán los dos equipos designados por los líderes. Sánchez deriva a sus escuderas: además de Calvo, Adriana Lastra y María Jesús Montero.

Sánchez da un nuevo portazo a Iglesias: ni coalición revisable ni negociación cara a cara

La enorme tensión entre PSOE y Unidas Podemos, no obstante, plantea un problema de cara al futuro, en caso de que se repitan las elecciones. Ambas formaciones se seguirían necesitando, porque ninguna encuesta otorga a Sánchez mayoría absoluta, aunque sí un cierto crecimiento. Iglesias volverá a demandar la coalición y revivirá su exigencia de entrar en el Consejo de Ministros. Los socialistas no quieren situarse en esa hipótesis, porque en Ferraz subrayan que aún es posible evitar elecciones, pero ya advierten de que la coreografía poselectoral será forzosamente distinta, ya que las urnas repartirían lecciones a unos y otros. Sobre todo porque sería impensable que hubiera que llegar a unas terceras generales.

Ferraz desconvoca el consejo territorial en Logroño por la DANA

La dirección federal del PSOE decidió desconvocar a última hora de la noche de este jueves la reunión del consejo político federal (antiguo consejo territorial) programada para este sábado en Logroño. Fuentes oficiales señalaron a este periódico que la razón es obvia: la gota fría que está azotando todo el sureste peninsular, y que obliga a varios barones a quedarse en sus territorios. Sería una "frivolidad", indican desde la cúpula. 

La del sábado 14 de septiembre era una cita importante para Pedro Sánchez. Reunía a sus barones y presidentes autonómicos (una semana después de convocar a sus alcaldes) para exhibir un cierre de filas en torno a su estrategia de negociación con Pablo Iglesias. Los líderes territoriales hacen piña con su jefe, si bien muchos están atemorizados ante las perspectivas electorales. Dicho de otro modo: aunque apoyan incondicionalmente al presidente, sí tienen miedo de la desmovilización de la izquierda y del riesgo que suponen unas nuevas generales para el partido. 

 

La fiereza de la depresión aislada en niveles altos (DANA), que ha castigado todo el sureste de España, especialmente en Murcia, Valencia, Alicante, Almería y Albacete, se ha cobrado ya tres víctimas mortales: dos en esta última provincia (dos hermanos en la localidad de Caudete que viajaban en un vehículo) y otra más en Almería (un hombre atrapado en su coche en un túnel anegado de agua). El temporal ha dejado además inundaciones, ríos desbordados y centenares de evacuados

Hasta este jueves, Ferraz preveía que todos los barones pudieran acercarse a Logroño, capital de La Rioja, la comunidad elegida por el PSOE que cuenta ahora con gran simbolismo interno, pues es la última región conquistada por el partido tras 24 años de gobiernos del PP gracias a un pacto de la socialista Concha Andreu, la nueva presidenta regional, con Podemos e IU. Sánchez tenía programada una reunión institucional con ella a las 10 horas del sábado y después la convocatoria con los demás barones una hora después en el Riojafórum. 

Ferraz decidió desconvocar el acto porque varios de sus barones prefieren quedarse en sus territorios y no se descarta que el presidente del Gobierno se desplace al Levante. No hay nueva fecha para la reunión, ni tampoco está convocado aún cita del máximo órgano de dirección, el comité federal del PSOE, que tendría que ratificar las listas electorales en caso de que España se embarque en nuevas generales el domingo 10 de noviembre

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