SE PLIEGA A LA OFERTA QUE RECHAZÓ EN JULIO

Podemos ofrecerá al PSOE renunciar a las políticas activas de empleo para pactar

Echenique pedirá hoy a Calvo fijar las competencias en las áreas que ofreció el PSOE (Sanidad, Igualdad y Vivienda) y renunciará a las políticas de empleo en las que Iglesias insistió a su vuelta

Foto: Noelia Vera, portavoz de Podemos, este 9 de septiembre en rueda de prensa en la sede de su partido. (EFE)
Noelia Vera, portavoz de Podemos, este 9 de septiembre en rueda de prensa en la sede de su partido. (EFE)

Nueva reunión negociadora y nuevas renuncias. El equipo negociador de Unidas Podemos trasladará este martes al PSOE, en el segundo encuentro tras la investidura fallida, que está dispuesto a renunciar a su petición de controlar las competencias sobre políticas activas de empleo y plegarse únicamente a la oferta lanzada por el PSOE en julio. La formación morada quiere mostrar flexibilidad e, indirectamente, asume su parte de culpa por el fracaso de la investidura, al aceptar ahora las áreas propuestas por el PSOE: Sanidad, Igualdad y Vivienda, además de una vicepresidencia segunda para Irene Montero. Con todo, la número dos del Ejecutivo, Carmen Calvo, avanzaba la noche del domingo, en una entrevista en La Sexta, que aquella última oferta a los morados había "caducado". Por el momento, los socialistas cierran la puerta a cualquier coalición para desbloquear la investidura y evitar nuevas elecciones, mientras que desde Podemos confían en recibir una oferta de "última hora" que Ferraz asegura que no llegará.

El objetivo de los morados pasa por retomar las negociaciones en el punto en que se quedaron y cerrar en la reunión lo único que quedaría por definir: las competencias concretas que se incluirían en las áreas propuestas, según explican a este diario fuentes cercanas al equipo negociador de Unidas Podemos. El acuerdo programático partiría del ya acordado para los Presupuestos Generales del Estado y se confía trabajar desde lo ya avanzado "en lugar de ir hacia atrás".

"Seguimos pensando que, si retomamos la negociación donde la dejamos en julio, el acuerdo es cuestión de horas", le trasladaba Pablo Echenique a Calvo al recibir su llamada para fijar la hora y el lugar del encuentro negociador (11:00, y en el Congreso). Unas horas antes, la portavoz de Podemos, Noelia Vera, avanzaba ya en la rueda de prensa tras la ejecutiva del partido que "si tienen a bien retomar las negociaciones en el mismo punto en el que las dejamos en julio, sería cuestión de horas llegar a un acuerdo".

"Si tienen a bien retomar las negociaciones en el mismo punto en que las dejamos en julio, sería cuestión de horas llegar a un acuerdo", dice Vera


La petición de las competencias en políticas activas de empleo la lanzó sin éxito Pablo Iglesias poco antes de que se votase la investidura, como alternativa a la negativa a ceder el Ministerio de Trabajo, asegurando que había sido una recomendación de "alguien muy relevante" del PSOE —José Luis Rodríguez Zapatero, según se pudo confirmar 'a posteriori'—. Tras el parón de agosto, el líder de Unidas Podemos volvió a insistir en ello. Durante una entrevista en la Cadena SER, Iglesias aseguró que aceptaría la oferta de julio del PSOE si se añadían las políticas activas de empleo.

La distancia por Cataluña

En la primera reunión, se volvió a poner sobre la mesa este escenario, y tras casi cinco horas de encuentro solo se pudieron constatar las diferencias entre ambas formaciones. De ahí que ahora se renuncie a la única petición de los morados a mayores de las competencias ofrecidas por el PSOE, subrayando que están dispuestos a aceptar un acuerdo con responsabilidades menores a las que les corresponderían atendiendo su peso parlamentario. Eso sí, para gobernar junto al PSOE, una posibilidad que ahora rechazan de plano en Moncloa. Así las cosas, la coalición es el principal escollo al que unos no están dispuestos a renunciar y sobre el que otros no quieren ceder, acercando aún más el escenario de la repetición electoral.

El PSOE no volverá a su propuesta de julio: "No habrá coalición. En ningún caso. Se pongan como se pongan. Ni ahora ni en el último minuto. Nada"

Desde Unidas Podemos, también volverán a insistir en su promesa de ofrecer lealtad con respecto a Cataluña, otro de los escollos que, al igual que en julio, se han destacado desde el PSOE. "Hemos dicho que no tenemos mayoría y que seremos leales al proyecto de Estado que pactemos con el PSOE", recordaba Noelia Vera tras la reunión de la ejecutiva morada. Pablo Iglesias también se reafirmaba este lunes, durante una entrevista con el canal internacional ruso RT, en su compromiso de "ser leales" respecto al conflicto catalán y "asumir el liderazgo del PSOE" en asuntos de Estado.

Podemos ofrecerá al PSOE renunciar a las políticas activas de empleo para pactar

La confluencia catalana del grupo confederal, En Comú Podem, también renunció en julio, por escrito, a la demanda de un referéndum en su documento de 25 prioridades para facilitar la formación de un Gobierno de coalición progresista. En su lugar se pedía "blindar las competencias" previstas en el Estatut, "avanzar en el reconocimiento del carácter plurilingüe del Estado" y concretar "una agenda de diálogo y desjudicialización del conflicto". Para el Ejecutivo, las posiciones de los morados sobre Cataluña son "inaceptables", y hacen inviable compartir el Gabinete con ellos.

En la cúpula del PSOE y en el Gobierno no tienen dudas acerca de la respuesta que darán a Unidas Podemos: no. Los socialistas no aceptarán un bipartito ni aunque los morados asuman sin cambios la oferta de Sánchez de julio. "No habrá coalición. En ningún caso. Se pongan como se pongan. Ni ahora ni en el último minuto. Nada", remarcan fuentes del máximo nivel consultadas por este diario.

"Gestión de expectativas"

En Ferraz ya se especulaba con el escenario de que Iglesias acabara asumiendo la última propuesta de Sánchez en la primera ronda negociadora. No pilla por sorpresa, pues. Pero la cúpula ya había preparado la respuesta, porque para eso el presidente había ido abonando el terreno durante el verano, al igual que su equipo. Los socialistas quieren recalcar que la investidura fallida no pasó en balde, que aquel capítulo "quebró" la confianza entre las dos organizaciones y abrió una brecha que se sigue sintiendo insalvable. Por eso, el PSOE no está dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva, como si nada hubiera pasado. Ya lo dijo Sánchez hace una semana: en política, las acciones tienen "consecuencias". Y está dispuesto a cobrárselas a Iglesias.

El equipo del presidente también califica de "peregrina" la idea de una coalición en diferido. Solo acepta discutir sobre su último planteamiento

De hecho, en las últimas horas, y en previsión de los movimientos de Unidas Podemos, tanto Calvo como los números dos y tres del partido, Adriana Lastra y José Luis Ábalos, no han hecho sino reforzar la línea discursiva oficial. Lo que valía en junio no puede ya valer ahora porque se han roto muchos puentes. La vicesecretaria general aducía en TVE que los morados arrastran un problema de "gestión de expectativas", porque el PSOE, una formación "predecible", ya avisó de que si rechazaban su oferta de coalición, esta no volvería. Y el ministro de Fomento consideró "falta de rigor" que Podemos conciba que una propuesta que antes calificaba de "humillante" ahora pueda ser "determinante". "Si efectivamente la oferta era seria, tenía que haberse acogido con la misma seriedad y no exponer a un candidato a ese desgaste, y también poner a España pendiente de que se aclare esta situación", mantuvo.

Tampoco está dispuesto el PSOE a aceptar una coalición en diferido. Esto es, que arranque la legislatura con un acuerdo programático y que más adelante se plantee la entrada de los de Iglesias en el Ejecutivo. El equipo de Sánchez insiste en que esa no es ninguna opción y tilda esa idea de "peregrina". No está, pues, en sus planes, ya que el problema para ellos es el mismo: UP concibe una coalición como "dos gobiernos en uno", y no como un Ejecutivo único, sólido y cohesionado. De lo único a lo que por ahora se prestan los socialistas a negociar, por tanto, es sobre el estrecho margen que dejó la propuesta lanzada por Sánchez hace justo una semana: un Gobierno en solitario del PSOE amarrado con un acuerdo programático con UP, una "triple garantía" de cumplimiento —una oficina de vigilancia del gasto dependiente de Hacienda, sendas comisiones de seguimiento en Congreso y Senado y fiscalización de los colectivos sociales— y puestos en instituciones y organismos fuera del Ejecutivo. Dicho de otro modo, se abre a discutir sobre políticas a desarrollar durante la legislatura, o sobre un incremento de las garantías o sobre los cargos que podría ocupar UP, pero poco más. Pero para ello los de Iglesias deberían renunciar a su exigencia de cogobierno. Una situación improbable por ahora.

Más reproches

Así, la coalición parece una entelequia al mismo tiempo que se trata de la principal causa del bloqueo, cuando restan menos de dos semanas para la disolución automática de las Cortes si no se produce antes una investidura. A pesar de todo, desde Unidas Podemos insisten en que tienen "el trabajo hecho y los equipos preparados". "No sé que más quieren que hagamos, porque creo que hemos respondido bien a todo lo que se nos pidió para llegar a un acuerdo. Lo más claro, que Pablo Iglesias se echase a un lado, pero también con respecto a Cataluña dijimos que seríamos leales. Creo que se acaban las excusas", concluía la portavoz morada este lunes, descargando las culpas sobre los socialistas en un juego de relatos con aroma a precampaña. Lastra, mientras, culpaba a UP de "maximalismo" y de no haberse movido de sus exigencias, cuando los socialistas, añadía, sí han ido modulando su discurso desde las generales del 28 de abril. Ábalos hablaba de actitud de "hostilidad".

La duda es si tras el encuentro de este martes continuarán las conversaciones, dadas las posiciones tan alejadas. Nadie se atreve a romper

A pocos días del desenlace, cualquier gesto es importante y sintomático. Este martes, se reanuda la actividad en el Congreso después de meses de parálisis y hay una iniciativa del PP sobre la que los morados no tienen fijada aún su posición. Se trata de una proposición no de ley sobre financiación autonómica, que insta al Ejecutivo a adoptar "cuantas medidas sean necesarias" para que las comunidades reciban, "de manera urgente, los recursos que les corresponden, incluyendo las entregas a cuenta de 2019 y la liquidación definitiva de 2017". Quien intervendrá en el pleno es el diputado valenciano Héctor Illueca. Si UP se alineara de alguna manera con el PP o no sostuviera al Ejecutivo, que aduce que no puede incumplir la ley, se alimentaría la distancia entre las dos formaciones. Al día siguiente, hay comparecencia del presidente para explicar los Consejos Europeos de junio y la perspectiva de un Brexit salvaje, y sesión de control posterior, en la que los comunes también apretarán al Gobierno por la financiación. Doble plato que servirá para medir la temperatura de las negociaciones.

La duda que planea sobre el encuentro de este martes entre los dos equipos negociadores es si habrá más, dada la distancia entre ambos. En el círculo del jefe del Ejecutivo, subrayaban que dependerá de Podemos, de si es capaz de renunciar a la coalición. Nadie quiere romper para no aparecer como culpable de ir a nuevas elecciones el 10-N. La conversación de los dos líderes aún no está agendada. Solo llegará al final del proceso. Ya quedan muy pocos días para saberlo.

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