SERÁN EN TOLEDO Y LOGROÑO

Sánchez busca la foto de unidad en torno a su estrategia convocando a alcaldes y barones

El presidente reúne a su consejo de política municipal y al órgano que agrupa a los líderes autonómicos el 7 y el 14 de septiembre, a días de que se resuelva si hay investidura o elecciones

Foto: Pedro Sánchez, con Adriana Lastra, Óscar Puente, Luisa Carcedo y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, este 2 de septiembre en la reunión de la ejecutiva federal, en Ferraz. (Eva Ercolanese | PSOE)
Pedro Sánchez, con Adriana Lastra, Óscar Puente, Luisa Carcedo y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, este 2 de septiembre en la reunión de la ejecutiva federal, en Ferraz. (Eva Ercolanese | PSOE)

España se dirige de manera casi irrefrenable a elecciones. Pedro Sánchez se abrió de mala gana en julio a la opción de un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos, pero, cerrada esa puerta tras ver tumbada su investidura, no piensa rectificar. Ni retroceder un solo milímetro. La decisión está tomada y sancionada, así que la única vía posible para evitar las urnas el 10 de noviembre es una rendición de Pablo Iglesias, tampoco previsible a día de hoy. El presidente ha ido instalando en su partido la idea de que la única alternativa al bloqueo son unas segundas generales y, aunque sobre todo cuadros medios temen la desafección del votante progresista si es llamado a votar otra vez, no se le cuestiona su estrategia.

Eso es lo que quiere visualizar el jefe del Ejecutivo y secretario general. Que controla el PSOE y que está unido en torno a él y a su estrategia. El foro lógico para proyectar esa cohesión interna sería la convocatoria del comité federal, el máximo órgano de dirección del partido, que lleva sin reunirse desde marzo, cuando aprobó las listas de las generales del 28 de abril. Pero Sánchez prefiere por ahora congelar esa cita, que será imprescindible si finalmente hay urnas el 10-N, ya que habrá de validar de nuevo las candidaturas electorales. Lo que sí buscará es emitir el mismo mensaje con dos encuentros consecutivos de rango orgánico importante: el consejo de política municipal, que congrega a alcaldes socialistas de todo el país, y el consejo político federal —antiguo consejo territorial—, que agrupa a todos los barones y presidentes autonómicos del PSOE. Sánchez cita a regidores y líderes territoriales en dos sábados consecutivos. Los primeros, este sábado, y en Toledo, y los segundos, el 14 de septiembre, en Logroño.

El carácter de ambas reuniones lanza varias señales de consumo interno y externo. La más obvia es ese subrayado de la unidad del PSOE con Sánchez. En julio se desechó esa imagen porque no se consideraba necesario. Ahora el contexto ambiental es distinto: en aquel momento, Sánchez se encontraba a días de la sesión de investidura, y ni siquiera había arrancado la negociación exprés, finalmente frustrada, con Unidas Podemos; en este momento el calendario aprieta y ya quedan menos de tres semanas para la disolución automática de las Cámaras, y la perspectiva de que habrá nuevas generales es más firme que nunca.

Aunque no hay contestación al camino diseñado por el líder, sí hay temor a la suerte que puedan deparar las urnas en algunos cuadros territoriales


Pero tanto entonces, en julio, como ahora, los socialistas caminan al ritmo de su jefe. No se escuchan voces discrepantes de peso. Ni siquiera de los barones más lejanos a Ferraz. Algo insólito para un partido centenario como el PSOE. No hay convulsiones, ni apenas debate interno. Sí se escucha, en cuadros territoriales, cierto miedo a la suerte que deparen unas segundas urnas, porque todas elecciones entrañan un cierto riesgo, y las derechas, rearmadas y con una participación seguramente más baja que la histórica que se registró en abril (fue del 75,75%), podrían sumar. Pero ese temor no se traducirá en ninguna protesta ni en ninguna queja. Ferraz asume, y también lo confirmaban a este periódico varios barones consultados, que si Sánchez acude a elecciones podrá contar con el respaldo absoluto del PSOE. Sin fisuras. Si fracasara en los segundos comicios, quizá se podrían abrir otras batallas. Ahora, no.

"Escarmentado" con Iglesias

Sánchez ya trasladó a sus líderes autonómicos tras la investidura fallida que veía "muy complicada" su reelección como presidente porque Podemos continuaba enrocado y no se apartaba de su exigencia de Gobierno de coalición. Desde entonces las conversaciones con ellos han continuado, como ratificaban a El Confidencial algunos secretarios generales. "Hemos charlado un par de veces y le he visto poco confiado en que Pablo acceda a facilitar el Ejecutivo sin coalición y escarmentado con el 'iter' y la actitud de Podemos los últimos meses", señala un barón.

Sánchez ha mantenido las conversaciones con los barones en estas últimas semanas, incluso con Díaz, de quien ha recibido su apoyo total

Otro más subraya que el jefe del Ejecutivo se muestra muy categórico en esas conversaciones privadas, en las que advierte que la coalición está descartada y ya no es posible por la desconfianza que ha envenenado definitivamente sus relaciones con los morados y porque presume que podrá tener que aplicar medidas traumáticas para las que tendría difícil contar con el respaldo de Iglesias. A la vuelta de la esquina está la sentencia del 'procés', que puede agitar Cataluña de nuevo, o la amenaza, cada vez más cierta, de un Brexit salvaje, sin acuerdo con la UE. A todo ello se suma la desaceleración económica.

El portavoz parlamentario del PSOE andaluz, el exconsejero José Fiscal, reconocía este lunes que Sánchez y la líder del PSOE-A, Susana Díaz, habían mantenido un contacto reciente, en el que la baronesa le había expresado su apoyo "absoluto" y su "preocupación" por el "bloqueo". En la principal federación del partido se confiesan preparados para un escenario electoral, aunque añaden que el riesgo de perder la Moncloa está ahí y es insoslayable, informa Isabel Morillo desde Sevilla. Lo mismo se percibe cuando se sondea la opinión de otros territorios. Respaldo, todo. Inquietud, también.

Sánchez busca la foto de unidad en torno a su estrategia convocando a alcaldes y barones

Si en julio había quienes en Ferraz animaban al líder a negociar una coalición con Unidas Podemos, a la que se había mostrado refractario él mismo, ahora esa pulsión se ha frenado y se asume que Podemos no puede ser socio fiable en el Consejo de Ministros. Y aunque varios barones hayan pactado con los morados para acceder a la presidencia de sus territorios, se secunda la perspectiva del líder y su equipo, que recalcan que el Ejecutivo central no es igual a los gobiernos locales y autonómicos, por su posición preeminente.

Boda y divorcio

En la reunión de la ejecutiva de este lunes, la primera del curso político y la primera tras la investidura frustrada de julio, Sánchez trasladó a sus compañeros que no admitirá negociar una coalición, ni siquiera en tiempo de descuento, y les alertó de que el de las elecciones es un escenario que cobra cada vez más fuerza. El presidente entiende que no basta con conseguir la investidura, hace falta procurar la "estabilidad" del país. Lo advertían también en declaraciones públicas tanto la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo —"No podemos conformar cualquier Gobierno, no merece la pena cualquier Gobierno que no va a funcionar"—, como el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Sánchez solo trabaja, pues, con la oferta de un acuerdo con Unidas Podemos sostenido sobre un programa, y admitiría una comisión de seguimiento, que fiscalice el cumplimiento del pacto. Ni siquiera está viva la propuesta de integración de los morados en segundos niveles de la Administración, el llamado "Gobierno de cooperación".

El presidente traslada a su ejecutiva que no quiere una "investidura a cualquier precio" y recalca que para él es fundamental la "estabilidad"

El líder rechaza una "investidura a cualquier precio", por tanto, que no le garantice un mandato de cuatro años. De ahí la inquietud de algunos integrantes de la ejecutiva por un escenario que por ahora no se vislumbra pero que sería técnicamente posible: que Iglesias anunciara un apoyo gratis al PSOE, pero sin acuerdo programático, por lo que un Sánchez aislado y acosado por toda la oposición tendría difícil supervivencia y estaría sometido a un desgaste continuo. El aperitivo de esa tortura parlamentaria lo pudo degustar el pasado jueves en el pleno monográfico sobre la gestión de la crisis del Open Arms.

La tesis sostenida por la cúpula es sencilla, pues: no a un Gobierno inestable, porque sería pan para hoy y hambre para mañana. "No podemos organizar una magnífica boda para acabar divorciándonos a los seis meses", señaló gráficamente un responsable de la dirección en el encuentro de este lunes. Ni siquiera está claro que haya entrevista final Sánchez-Iglesias: antes se verán las caras los equipos negociadores —el presidente, por cierto, no mueve a ninguno de los suyos: Carmen Calvo, María Jesús Montero y Adriana Lastra— y, si se avanza, se producirá el encuentro. De lo contrario, esa foto de los dos líderes se antoja imposible. Por el momento, no obstante, solo están agendadas para mañana miércoles las citas de Sánchez con el presidente del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), Miguel Ángel Revilla, en Santander, y con el líder del PNV, Andoni Ortuzar, en Ferraz. Ábalos y Lastra se verán el mismo día con ERC en el Congreso.

La demostración de unidad, por tanto, la obtuvo ayer Sánchez de nuevo por parte de su dirección y la recibirá este próximo sábado en el consejo de política municipal, en Toledo, y el día 14 en el consejo político federal, con los barones, en Logroño.

Guiños a Tolón, Page y Andreu

Pero el sentido de las dos citas no se queda ahí. Ferraz también desea exhibir músculo territorial. Se reivindica como fuerza ganadora de las elecciones del 26-M. Venció en las locales y autonómicas, aunque la política de alianzas resultó más rentable al PP, que pudo reconquistar alcaldías simbólicas como las de Madrid y Zaragoza, y retener bastiones históricos como los ejecutivos regionales de Madrid, Murcia o Castilla y León. Los socialistas presiden nueve comunidades —Castilla-La Mancha y Extremadura, con mayoría absoluta, más Valencia, Asturias, Aragón, Canarias, Baleares, Navarra y La Rioja—, y forman parte de los gobiernos de Cantabria y Euskadi.

La pretensión de los dos consejos, el local y el federal, es mostrar también la "fortaleza territorial" del PSOE, menos vistosa por las alianzas del PP

"Habíamos hablado en los últimos tiempos [con Sánchez] de que había que convocar a alcaldes y barones, porque a fin de cuentas a ellos les afecta también la falta de investidura. Hay que tener un guiño hacia ellos y mostrar la fortaleza del PSOE", indica un responsable territorial, miembro también de la dirección socialista.

La elección de los puntos en los que se harán sendas reuniones no es casual. Ferraz ha elegido Toledo para el consejo de política municipal de este próximo sábado por ser una ciudad céntrica, próxima a la capital, gobernada por el PSOE ininterrumpidamente desde 2007 —su actual alcaldesa, Milagros Tolón, forma parte de la ejecutiva federal—. Además, permite que sea anfitrión el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, uno de los barones que apoyó a Susana Díaz en las primarias de 2017 y que sigue sin sintonizar plenamente con Ferraz. Se trata, pues, de un guiño hacia un máximo responsable autonómico no alineado con Sánchez, pero con quien la relación sí está, al menos, normalizada.

La reunión del próximo sábado también servirá, en principio, para nombrar candidato a la presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Todo apunta a que repetirá en el cargo el primer edil de Vigo, Abel Caballero, que obtuvo un respaldo abrumador en las urnas el 26-M, del 68%.

El consejo político federal se celebrará el 14 de septiembre en Logroño. La nueva presidenta regional, Concha Andreu, lo ofreció como sede y la cúpula, de la que ella también forma parte, aceptó. La Rioja tiene para el PSOE un enorme peso simbólico. Logró las riendas de la comunidad tras 24 años de gobiernos del PP. Pero hasta hacerse con ellas el camino ha sido tortuoso. Andreu ha sido, de hecho, la última presidenta autonómica en resultar investida —el pasado 27 de agosto fue elegida con los votos de Podemos e IU y tomó posesión el jueves—, después de unas negociaciones dificilísimas con los morados, partidos en añicos en la región. Para entonces, ya estará más claro si España se conduce o no a elecciones. Lo previsible es que el Rey convoque a los representantes políticos la semana siguiente, la última hábil para organizar un debate de investidura.

Toledo se ha elegido por ser una ciudad gobernada por el PSOE próxima a Madrid y La Rioja, por ser la última comunidad conseguida por el partido

Así las cosas, el PSOE va preparando el camino hacia las nuevas urnas, sin tener activada la maquinaria orgánica aún. Este martes, Sánchez presenta las 300 medidas de su 'Programa común progresista' en un acto público en Madrid con dirigentes del partido y miembros del Ejecutivo. Un documento que se podrá reconvertir en programa electoral del 10-N si llega el caso. La dirección, mientras, pinta el argumentario: si España va a unas segundas generales, tendrá que reforzar a "los únicos que pueden formar gobierno" y proporcionar "certidumbres", los socialistas. Distinto es que esa narrativa, ese relato, cuaje. Por lo pronto, falta agotar los plazos constitucionales. Y ya quedan menos de tres semanas para el 23 de septiembre.

370 medidas para presionar a Podemos: guarderías gratis, freno a los abusos del alquiler o extender Madrid Central

Este martes, Pedro Sánchez protagoniza un acto público en el espacio MEEU de la estación de Chamartín de Madrid con más aroma electoral que de investidura. El presidente estará acompañado de parte de su Gobierno, de su dirección o de barones territoriales. Un formato similar al que utilizó para presentar las 110 medidas claves de su programa para el 28-A

El líder socialista viste de largo este martes su documento con 370 medidas, con el que pretende presionar a Unidas Podemos, empujarle a que firme un acuerdo sobre la base de ese texto porque contiene propuestas que se acercan a sus ambiciones. Como recordaba este lunes José Luis Ábalos, el programa contendrá no solo las medidas incluidas en los textos redactados por el PSOE en julio ('España avanza'), sino que también recoge algunos planteamientos de Unidas Podemos y hace suyas las propuestas que los colectivos sociales con los que se ha reunido Sánchez a lo largo de 24 encuentros. 

Hoy se conocerá la totalidad del 'Programa común progresista', pero el diario 'El País' avanzó en la noche del lunes algunas líneas maestras del texto. Entre las medidas más destacadas, el compromiso de frenar las "subidas abusivas de precios" de los alquileres, la universalización de la educación infantil de 0 a 3 años "a través de una red pública y gratuita", el establecimiento de zonas de bajas emisiones en todos los municipios de más de 50.000 habitantes (replicar el modelo de Madrid Central, que Sánchez advirtió que no permitiría que se revirtiera), la derogación de los "aspectos más lesivos de la reforma laboral", el blindaje constitucional de las pensiones, incremento de la dotación de las becas universitarias, la mejora de las prestaciones del ingreso mínimo vital o la prohibición del corte del suministro de luz, agua o gas cuando el impago se deba a una situación de pobreza sobrevenida o a personas "en situación de vulnerabilidad". Respecto a Cataluña, el PSOE se mantiene en su premisa de diálogo dentro de la ley. 

Se mantienen ideas que ya figuraban en el programa del 28-A, como incluir la atención bucodental en la cartera de los servicios sanitarios, la eliminación progresiva de los copagos sanitarios, la regulación de la eutanasia, la reforma penal para garantizar que si una mujer no dice sí expresamente, "todo lo demás es no", o el avance hacia la transición energética.

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