Los independientes son la incógnita

El PP se inclina por no tocar sus listas para evitar peleas internas en caso de elecciones

El equipo de Casado hizo para el 28-A su primera gran criba de dirigentes de la vieja guardia de la etapa de Rajoy en las listas al Congreso con excepciones como la de Pastor

Foto: Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo en el Congreso. (EFE)
Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo en el Congreso. (EFE)

Visto el órdago de Pedro Sánchez, apoyo gratis de Pablo Iglesias o elecciones, la dirección del Partido Popular empieza a prepararse para la previsible repetición de los comicios generales y tantea el que puede ser el primer debate interno: la confección de las candidaturas al Congreso y al Senado. Con más prevención que esperanza ante el riesgo cierto de otro examen ante las urnas después del desastre para sus intereses del 28-A, prevalece la idea de presentar las mismas listas como norma general. Pero queda por sondear a algunos fichajes que en contra de los primeros cálculos se quedaron fuera de las Cámaras y los casos de veteranos cuya recuperación pueden reclamar algunos aparatos provinciales.

Reabrir la pugna interna por las candidaturas, junto con el reto de afrontar otra campaña con los presupuestos reducidos y la amenaza de hacer un ERE en la sede central, serían las consecuencias inmediatas de la disolución de las Cámaras que más temen en la sede de Génova. Luego están los efectos negativos para Pablo Casado ante la perspectiva de cosechar una segunda derrota electoral en el arranque de su carrera, sobre todo en caso de sumar pocos escaños más a los 66 con que cuenta ahora.

El equipo de Casado hizo en abril su primera gran criba de dirigentes de la vieja guardia heredados de la etapa de Mariano Rajoy. Solo dejó algunos representantes en el Congreso con Ana Pastor como figura más relevante y al resto los desvió al Senado.

Rajoy ya impuso el principio de mantener las mismas listas de los comicios generales de diciembre de 2015 con la repetición de elecciones

Los resultados estuvieron lejos de los cálculos con que estaban hechas las listas: el primer objetivo público era los 100 escaños, el interno (presupuestario) bajaba a 90 y al final entre los aspirantes a diputados y senadores que se quedaron fuera había desde fichajes de independientes hasta hombres y mujeres de la confianza del presidente del partido.

El caso más ilustrativo del fiasco en las urnas fue el de la candidatura de Madrid, donde los populares esperaban alrededor de 11 escaños y se quedaron en 7. La renuncia de uno de los principales fichajes de Casado incluido como independiente en la lista, el economista Daniel Lacalle, más el traslado de Andrea Levy al Ayuntamiento de Madrid permitieron que corriera la lista y recuperaran el cargo María del Mar Blanco y José Ignacio Echániz.

El siguiente en la candidatura como número 10 y jefe de gabinete del presidente del partido, Javier Fernández-Lasquetty, acabó por encontrar acomodo institucional como consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid este mes. Sigue en espera de destino el número 11 de la papeleta, Carlos Aragonés, jefe de gabinete de José María Aznar en Presidencia del Gobierno entre 1996 y 2004 y con escaño en el Senado durante las pasadas legislaturas. Tampoco salió elegido y está por ver si querría repetir el entonces número 12 y principal incorporación del mundo del toreo a la oferta electoral del PP: el maestro Miguel Abellán.

Reabrir las listas es una de las consecuencias que más teme Génova de una repetición electoral. (EFE)
Reabrir las listas es una de las consecuencias que más teme Génova de una repetición electoral. (EFE)

En caso de repetición de elecciones, en la candidatura por Segovia el PP tendría que decidir si vuelve a figurar en el segundo lugar (después de Beatriz Escudero, que salió elegida) Raquel Sanz, viuda del matador Víctor Barrio y procedente de las Cortes de Castilla y León que se quedó entonces sin escaño.

Mariano Rajoy ya impuso el principio de mantener las mismas listas de los comicios generales de diciembre de 2015 al tener que repetirse las elecciones en junio del año siguiente. Casado tiene ahora colocados en el Senado a algunos de los principales dirigentes del partido de la anterior etapa (con Fernando Martínez-Maíllo y Rafael Hernando al frente) que han sobrevivido a los cambios del último año. Fue una salida que entonces palió el descontento de los afectados y que de nuevo se tendría que someter a la sanción del comité electoral de Génova a las órdenes de Casado.

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