210 muertos en 2018 en toda España

La tasa de muertos en cárceles se dispara en 2018 y es la más alta en 20 años

A pesar de que la cantidad de prisioneros se mantuvo prácticamente igual respecto al año anterior, en 2018 la cantidad de fallecidos aumentó un 43% frente a 2017

Foto: Protesta de funcionarios de prisiones en marzo de 2019. (EFE)
Protesta de funcionarios de prisiones en marzo de 2019. (EFE)

El miércoles 26 de diciembre de 2018, un hombre mató a golpes a su compañero de celda en la prisión de Soto del Real. El agresor, que había sido ingresado unas horas antes en prisión preventiva por intento de homicidio, era un experto en artes marciales. La pelea se originó por la litera de abajo y la víctima falleció en la ambulancia rumbo al hospital por diversos traumatismos en el cráneo. Esta fue la única muerte registrada en este centro durante 2018, que cerró con 210 fallecidos en todas las prisiones.

Ese número representa la tasa de fallecidos más alta de los últimos 20 años, con 41,3 muertos por cada 10.000 internos y un aumento del 43% respecto al año anterior, según los datos del Ministerio del Interior proporcionados a este diario tras una consulta a través de la Ley de Transparencia. La población media carcelaria, mientras tanto, se mantuvo casi igual, con una disminución de apenas el 1% respecto a 2017.

Los sindicatos reclaman más personal y aseguran que muchas muertes son “evitables”. "Con el personal actual, es imposible cubrirlo todo”, asegura el responsable nacional de prisiones de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Jorge Vilas. Pero si bien se ha reducido la plantilla, también ha disminuido la población penitenciaria.

En los últimos nueve años, la cantidad de reclusos ha caído de forma constante, hasta llegar a los 50.871 presos que se registraron de media en 2018 (un 22% menos que en 2010), mientras que la cantidad de fallecidos aumentó un 13% en el mismo periodo, aunque la variación ha sido irregular. Para encontrar una tasa de muertos en cárceles similar a la de 2018, hay que remontarse hasta 2006 (40 fallecidos por cada 10.000 internos). Y hay que irse a 1998 para encontrar un ejercicio que iguale en números de fallecidos al del último año.

Y en 2019 los números tampoco son alentadores. En los primeros siete meses del año, fallecieron 113 reclusos (en las cárceles o en algún centro hospitalario), una media de 16 muertos por mes, inferior a la registrada en 2018 (17,5) pero mayor que la de 2017 (12,2). Los datos de Cataluña no se incluyen en el análisis por tener transferidas las competencias en materia de prisiones.

Aumentan todas las causas

El informe anual sobre mortalidad en cárceles, que en los últimos siete años se ha publicado entre abril y junio del año siguiente al que aborda, todavía no está terminado con los datos de 2018. Según han dicho desde Instituciones Penitenciarias, la demora se debe a que faltan algunas autopsias o informes toxicológicos. Si bien prefirieron no realizar declaraciones, desde el gabinete de prensa aseguraron que para analizar los datos de fallecidos hay que tener en cuenta el “envejecimiento” de la población carcelaria.

Sin embargo, el porcentaje de fallecimientos por causas naturales descendió en 2018 respecto al año anterior. Mientras que en 2017 representaron el 62% del total de los fallecidos, al año pasado fueron el 52%. La causa que más aumentó fue la reacción adversa a las drogas, ya que en 2018 se cobró la vida de 62 internos (29% del total) y en 2017 de 18 (29%). Aun así, tanto las muertes naturales como todas las causas violentas, menos agresiones, registraron un aumento en el último año.

Las causas de los fallecimientos de 2018 se desprenden de una respuesta de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a una pregunta parlamentaria realizada por el diputado de Bildu Jon Iñarritu. El organismo negó, en la respuesta a la solicitud de acceso a la información pública realizada por este diario, el desglose de las causas de los fallecidos en 2018 porque todavía no estaba concluido el informe.

La edad media de los fallecidos en prisión tampoco ha tenido un aumento constante en los últimos años. Si bien los datos de 2018 no están publicados, entre 2011 y 2017 ese dato ha variado de forma irregular, aumentando hasta 2014, registrando cierto descenso los dos años siguientes y aumentando de nuevo en 2017. En ningún caso la edad media de los fallecidos supera los 50 años.

Ante las consultas de El Confidencial, el gabinete de prensa de Instituciones Penitenciarias remitió una nota publicada en su sitio web donde se detalla que España se encuentra entre los mejores países de Europa en varios indicadores sobre la población carcelaria. Sin embargo, dicho artículo utiliza los datos de 2017 y no de 2018.

Desde el organismo a cargo de las cárceles, reconocieron a El Confidencial que hubo un pico de fallecimientos entre finales de 2018 y principios de 2019 que “ya está controlado”, aunque todavía no existe un análisis sobre los motivos de este aumento.

Para el dirigente de CSIF, Jorge Vilas, este aumento de fallecidos está vinculado a la reducción del personal. “Hemos detectado una falta de personal de 3.586 vacantes que no se han repuesto. En una plantilla de 23.000 personas es mucho”, explica a El Confidencial. Vilas aseguró que entre 2010 y 2016 no hubo oferta de empleo público y que hasta 2019 no se ha contratado más gente de la que se fue. "Tenemos dos funcionarios en contacto directo con los internos por cada 140, 150 presos", asegura.

Sin embargo, esos datos son muy distintos de los que maneja la Administración. Según el informe 'Space', elaborado con datos de 2017 por la Universidad de Lausanne y publicado en la web de Instituciones Penitenciarias, España tiene una ratio de 3,3 presos por funcionario de vigilancia, por debajo del promedio de la Unión Europea, que es de 3,9. Países como Portugal o Francia están mejor posicionados, con 3,2 y 2,8 prisioneros por funcionario respectivamente, pero España se encuentra mejor que Alemania y Reino Unido.

El personal médico de los centros penitenciarios también ha caído, pero la disminución es similar a la de la población penitenciaria

El dirigente sindical asegura que los datos que maneja Instituciones Penitenciarias sobre este tema son “falsos”, porque tienen en cuenta personas que se dedican a “mover expedientes” o a “comprar la comida”. “No están en contacto directo con los reclusos”, señaló. Para Vilas, uno de los grandes problemas es la cantidad de personas con problemas psiquiátricos que no se detectan. “Hace poco, un interno mató a otro porque roncaba”, recordó y agregó que no existen “regímenes de tratamiento adecuado”. Para el dirigente de CSIF. las enfermerías de los centros penitenciarios se han transformado en “psiquiátricos encubiertos”.

El personal médico de las prisiones también ha caído en los últimos años, pero la disminución es similar a la de la población penitenciaria. En 2014, el Cuerpo Facultativo de Sanidad Penitenciaria contaba con 357 personas y el 30 de junio de 2019 eran 312 personas, un 12% menos, según los datos proporcionados por el organismo. La cantidad de presos en ese periodo pasó de 56.822 a 50.864, una caída del 10%.

Andalucía, donde más muertos se registran

Entre las seis comunidades que tienen más de 3.000 presos, Andalucía es la que registra el mayor aumento de presos fallecidos entre 2017 y 2018. El año pasado se contabilizaron 77 frente a los 40 del año anterior, un aumento del 92% y con una tasa de 56 muertos por cada 10.000 reclusos. Las cuatro cárceles con el mayor número de decesos —Puerto 3 (13 muertos), Sevilla 2 Moro (12), Sevilla 1 (10) y Albolote (9)— son de esta comunidad autónoma. El 'top 10' de las cárceles con más fallecidos lo completan dos prisiones madrileñas (Aranjuez y Estremera), una gallega (Teixeiro), otras dos andaluzas (Algeciras y Huelva) y la cárcel de Valencia.

Las otras prisiones que han registrado grandes variaciones son aquellas con pocos reclusos. Cantabria registró cuatro fallecimientos entre apenas 564 internos en 2018, el doble que en 2017. En Ceuta, murieron dos prisioneros de las 301 personas que estaban en la cárcel cuando el año anterior no había fallecido ninguno. En el otro extremo, Navarra no registró muertos entre sus 298 reclusos, y Baleares tres entre 1.591 internos.

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