BLOQUEO POLÍTICO

Sánchez apuesta por que la división en UP forzará un pacto programático 'in extremis'

El presidente en funciones no tiene agenda en Doñana y se reservará estos días para el descanso con "familia y algún amigo" mientras la oposición critica que tome vacaciones

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (Reuters)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (Reuters)

El PSOE confía en que la división interna en Podemos y el riesgo de ir a elecciones, cuando las encuestas alertan de que el partido de Pablo Iglesias seguiría cayendo, sirvan para que se alcance un acuerdo programático que permita formar Gobierno “en el último minuto”. Los socialistas se la jugarán tratando de sitiar a sus posibles socios en una estrategia de rendición que ya saltó por los aires en el primer intento de la investidura, si bien entonces ya se desataron las voces internas discrepantes contra la decisión final de Iglesias.

Desde Unidas Podemos, consideran que es una maniobra “irresponsable” pero descartan, de momento, ser ellos quienes muevan ficha y pongan sobre la mesa alguna propuesta al PSOE para sentarse de nuevo a negociar. Pedro Sánchez, que se ha tomado esta semana de vacaciones, ya avanzó que no volvería a sentarse con los partidos políticos hasta finales de agosto o principios de septiembre. De momento está en Doñana, en el Palacio de Marismillas, sin agenda pública y solo con previsión de estar "con la familia y algún amigo", para tomarse un "descanso", confirman desde el PSOE.

Los socialistas cuentan con la fragilidad interna y electoral de Unidas Podemos para elevar la presión. Distintas voces del PSOE próximas a Pedro Sánchez coinciden en que ya hay dirigentes del partido morado convencidos de que fue un “error” dejar pasar la oferta de Gobierno de coalición que tuvieron sobre la mesa el mes pasado y que eso elevará la presión sobre Iglesias. En una entrevista en la SER, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, insistió en que en Podemos deben estar arrepentidos por haber rechazado “una magnífica oferta”, que les cedía una vicepresidencia social y los ministerios de Igualdad, Vivienda y Sanidad. Consideró que fue fruto del “tacticismo”.

Sin coalición

Montero, que protagonizó las negociaciones con Unidas Podemos junto a la vicepresidenta, Carmen Calvo, admitió que no se han vuelto sentar con quienes pueden salvar la investidura de Pedro Sánchez. Insistió en que el problema estuvo y sigue estando en que Iglesias solo quería abordar un reparto de sillones en el Consejo de Ministros y no un acuerdo programático. El PSOE sigue cerrado en banda a reabrir la vía del Ejecutivo de coalición, aunque el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, abrió una puerta en esa dirección al admitir que no descartan “un acuerdo o coalición” con Podemos “en el último minuto”. Aunque no hay ninguna opción concreta, apuntan de nuevo a una fórmula mixta, que ceda espacios de poder dentro del Gobierno sin ceder carteras a dirigentes de Unidas Podemos.

La decisión de abstenerse y rechazar la oferta del Gobierno de coalición ya abrió fisuras dentro del grupo de Unidas Podemos. Más allá del papel de IU, Equo o las confluencias catalana y gallega, dentro del partido morado se levantaron voces que pidieron repensar la opción de un Gobierno a la portuguesa, sin entrar en el Consejo de Ministros. La dirección de Iglesias consideró —y desde entonces no parece que se haya movido en otra dirección— que ese debate interno ya se superó con un apoyo del 70% de las bases a una coalición sin vetos. Durante la recta final de la negociación, afloraron las fisuras con Alberto Garzón. Fue el PSOE quien comunicó a Izquierda Unida que el Ministerio de Igualdad había sido cedido mientras que desde su propio partido jugaban a la confusión sobre la oferta final de ministerios, lo que disparó la desconfianza hacia el núcleo reducidísimo al que Iglesias había confiado el diálogo, solo con Pablo Echenique y Ione Belarre sentados a la mesa y el líder del partido dirigiendo por teléfono cada movimiento.

"Telenovela de adolescentes"

Con todo, el PSOE confía en que Iglesias “recapacite”. Desde Unidas Podemos, su secretario de Acción de Gobierno, Pablo Echenique, consideró “una actitud poco responsable llevar la negociación al último minuto, al pitido final”. “Todos los españoles pudieron ver en vivo y en directo lo que ocurre cuando se trata de negociar algo tan importante como el Gobierno de España en 48 horas”, subrayó Echenique, que recordó que desde abril hasta que se abrió la mesa de negociación transcurrieron tres meses. “No nos parece que sea algo sensato ni responsable”, añadió. “No es la mejor de las ideas, responderá a algún tipo de táctica por parte del PSOE pero creo que con las cosas de comer y con la vida de la gente, con un país entero, no se debe hacer tácticas de partido sino ser serios y sensatos y tomarse todo el tiempo que sea necesario”, dijo Echenique en los micrófonos de la SER.

Sin embargo, Unidas Podemos tampoco mueve ficha y no se plantea reabrir las negociaciones. “No debemos convertir la política en una telenovela para adolescentes”, consideró el dirigente de Unidas Podemos, que se mostró convencido de que es Sánchez quien no quiere negociar un Gobierno y que prefiere explorar un pacto con Ciudadanos.

En Podemos admiten que el debate interno "no está cerrado", pero la decisión está en el núcleo duro de Iglesias, a quien ven dispuesto a ir a elecciones

“El debate interno no está cerrado”, admiten desde Unidas Podemos, aunque desde los distintos territorios está asumido que la decisión final se tomará desde el equipo negociador de Madrid. Así ocurrió ya en julio. “Decidirán en Galapagar”, admiten fuentes del partido. La sensación es que el escenario es ahora “más desfavorable” para una coalición de gobierno, aunque advierten de que "no hay ningún temor a repetir elecciones", aunque no sería deseable para la izquierda por el riesgo de desmovilización del electorado y el hastío en sus bases. No obstante, la lectura interna es que el PSOE no debería “infravalorar” a Iglesias y confiar en que en el último momento vaya a ceder porque "se pueden equivocar". “Ya aceptó ser vetado en el Consejo de Ministros”, recuerdan. Advierten de que en Unidas Podemos no van a aceptar ningún trágala y están dispuestos a ir a elecciones en noviembre pese al coste y al riesgo de que las derechas de PP, Cs y Vox sumen.

Sánchez apuesta por que la división en UP forzará un pacto programático 'in extremis'

Federaciones de Podemos como la andaluza, con Teresa Rodríguez, de Anticapitalistas, al frente, ya mostraron públicamente sus diferencias sobre la opción de un Gobierno de coalición. Desde el primer momento, este sector advirtió de que no apoyaba la exigencia de entrar en el Consejo de Ministros y prefería un acuerdo programático que no situara al partido como “subalterno” del PSOE. Esa teoría sigue viva, aunque desde las filas andaluzas están concentrados en su conferencia política, programada para septiembre, donde ahondarán en el modelo para llevar a cabo su plan de convertir Adelante Andalucía en un partido confederado de Unidas Podemos con más autonomía. Ya en el Senado han constituido grupo propio.

No solo sobre la forma de abordar la negociación intercambiaron reproches los dirigentes del PSOE y de Podemos, la situación del Open Arms les valió a los dirigentes de Unidas Podemos para criticar con dureza las posiciones de Pedro Sánchez y la negativa del Gobierno a que atraque en un puerto español. La cuestión migratoria evidenció las diferencias entre ambos partidos y abonó el relato de la distancia ideológica entre las dos formaciones, sumándose a otros asuntos a los que apuntan desde el Gobierno para hablar de "desconfianza", como son Cataluña o las sombras de parón y ajustes en la economía española.

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