BLOQUEO POLÍTICO

Sánchez lleva al límite los plazos y negociará bajo la amenaza de las urnas

El líder del PSOE esperará hasta finales de agosto antes de presentar a Unidas Podemos un programa de gobierno. Se la juega a contrarreloj y sabiendo que el conflicto catalán se avivará

Foto: El presidente en funciones, Pedro Sánchez. (Reuters)
El presidente en funciones, Pedro Sánchez. (Reuters)

Sin variaciones en la hoja de ruta. Pedro Sánchez elaborará un nuevo programa para un gobierno progresista, tras el programa electoral y el pactado con Unidas Podemos el pasado julio, que presentará a los demás partidos a finales de agosto. Estará abierto a cambios. Solo entonces, el líder del PSOE se meterá en harina para salvar su investidura y evitar otras elecciones en noviembre. Se la jugará a contrarreloj y con el calendario político complicándose, con hitos en el horizonte como la sentencia del 'procés' en otoño.

El esquema es el mismo que el de la primera investidura fallida. Si las elecciones se celebraron a finales de abril, no fue hasta dos semanas antes de la fecha de la votación en el Congreso, el 22 de julio, cuando PSOE y Unidas Podemos se sentaron a la mesa para alcanzar un acuerdo. Los socialistas aseguran que durante días trataron de abrir negociaciones para acordar un programa de Gobierno pero que el partido de Pablo Iglesias solo mostraba interés en el reparto de sillones. Desde Unidas Podemos la versión es otra. Aseguran que el PSOE dejó pasar el tiempo por falta de interés verdadero en el pacto.

Sánchez, que compareció este viernes antes de reunirse con representantes del mundo de la cultura y tras el Consejo de Ministros, informó de que no será hasta "finales de agosto o septiembre" cuando cite a los partidos que tienen en su mano salvar su investidura. No planea tener contactos antes con Unidas Podemos, cuyos principales líderes guardan un llamativo silencio.

Siguen las reuniones

En estos días la agenda del presidente en funciones seguirá activa, salvo unos días de descanso la semana próxima. Durante agosto continuarán las reuniones con colectivos sociales, agentes económicos y asociaciones de los más diversos sectores de la sociedad. Sánchez ha recibido a más de 180 colectivos en poco más de una semana en una agenda hiperactiva que, sin embargo, no ha logrado ningún avance para desencallar la formación de Gobierno. Los partidos de la oposición le acusan de montar un paripé y caminar hacia una nueva convocatoria electoral en noviembre.

Dos días después de que el candidato socialista marcara distancias con Pablo Iglesias y admitiera que la "desconfianza es mutua", la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, consideró una obligación "recuperar la confianza" con Unidas Podemos. "Queremos un Gobierno, que no haya duda", recalcó. "Sabemos que habrá cuestiones delicadas en otoño, por eso cuanto antes lo hagamos, más sencillo", dijo la ministra en relación con la sentencia del 'procés' catalán.

Tras reunirse con Compromís, Sánchez priorizará en la agenda al PRC, PNV y las fuerzas políticas independentistas catalanas. Posiblemente, se repetirá la fórmula que se repitió en la primera investidura frustrada. Desde entonces han pasado dos semanas y el único intercambio que ha existido entre PSOE y Unidas Podemos ha sido de reproches y acusaciones.

Tampoco hay ninguna cita en la agenda con Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, no se reunirá, tampoco en esta ronda, con el candidato socialista, ni previsión de encuentro con Pablo Casado (PP). "Es la segunda, tercera o cuarta vez que Rivera se niega a verme", señaló Sánchez, convencido de que "los ciudadanos toman nota".

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (d), junto a la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio (i). (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (d), junto a la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio (i). (EFE)

Tras continuar la agenda de reuniones con los agentes económicos y sociales, el líder socialista espera tener una oferta programática preparada para finales de este mes. Después, se reunirá con el resto de partidos esos últimos días de agosto o de principios de septiembre para negociar un acuerdo que materialice el gobierno "progresista" que pidieron los ciudadanos. Esta batería de medidas, explicó Sánchez, será abierta y "susceptible" de ser negociada en cuanto a las propuestas y las políticas.

Sin coalición

El esquema planteado por el PSOE para las negociaciones de Gobierno vuelve a situar a España en el punto de partida. Los socialistas han optado por empezar desde cero e insisten en que la posibilidad de un gobierno de coalición con Unidas Podemos, que rechazó una vicepresidencia social y tres ministerios, no volverá a estar sobre la mesa.

Iglesias, que aceptó el veto a que fuera ministro, nunca ha cedido a la posibilidad de un acuerdo programático desde fuera del Ejecutivo y sin sillones en el Consejo de Ministros. No hay ninguna señal que permita adivinar que esa línea roja vaya a levantarse. Estratégicamente, Podemos ha optado por el silencio. Evita responder, más allá de tuits y declaraciones en medios, a la agenda hiperactiva de Sánchez, también desde un punto de vista mediático, con dos comparecencias públicas esta segunda semana de agosto.

Podemos ha optado por el silencio, e Iglesias mantiene un perfil bajo, convencidos de que Sánchez ya camina hacia unas nuevas elecciones

Pese a que Iglesias no emite, los pronunciamientos públicos de este partido insisten en la idea de que Sánchez ya ha puesto el rumbo electoral hacia nuevos comicios en noviembre y que la ronda de reuniones es solo una coartada para explicar a los españoles que el PSOE no ha estado de brazos cruzados sin intentar la investidura.

En julio, los atropelló la falta de tiempo. En septiembre, con el 23 como fecha tope, puede pasar lo mismo pero entonces ya no habrá segunda oportunidad sino que, de nuevo, hablarán los españoles en las urnas. Aunque los cálculos en Ferraz son halagüeños y pronostican una tendencia electoral al alza del PSOE, la izquierda se juega mucho si no aprovecha los números del actual tablero político para cerrar un Gobierno. Si PP, Cs y Vox pueden repetir la alianza de las derechas que se ha impuesto en comunidades y ayuntamientos, si el electorado de izquierdas eleva su abstención indignado por la incapacidad de Sánchez e Iglesias de ponerse de acuerdo, el golpe para estos partidos será definitivo.

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