El fallo al que se agarran miles de opositores de la GC para impugnar el test de ortografía
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ALEGAN QUE EL TEST DEL SÁBADO FUE MÁS DIFÍCIL

El fallo al que se agarran miles de opositores de la GC para impugnar el test de ortografía

Una sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha dio la razón a una opositora que alegó que la prueba a la que se había presentado era más difícil que la que se llevó a cabo en otro turno

Foto: Agentes de la Guardia Civil. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil. (EFE)

La prueba de ortografía del sábado fue más difícil que la del domingo. Ese es uno de los argumentos que alegan miles de opositores de la Guardia Civil para impugnar el examen de ortografía que suspendieron el 13 de julio. En total, 10.081 aspirantes fueron declarados 'no aptos' al no superar el test, pero el número varió de un día a otro: solo el 43% de los opositores aprobó el sábado (5.024 de 11.593), mientras que el domingo aumentó al 69% (7.991 de 11.503), cifras que se obtienen tras la anulación de la palabra "javaque" de la primera prueba. Con estos porcentajes sobre la mesa, los que se presentaron el sábado denuncian que se ha visto quebrado el principio de igualdad en el acceso a la función pública, tal y como se defiende en diversos recursos de alzada. Pero lejos de quedarse en un simple análisis de ambos exámenes, los aspirantes apoyan ya su postura en sentencias de los tribunales.

El mensaje que quieren trasladar a la Guardia Civil es claro: los tribunales consideran como prueba concluyente la diferencia de porcentaje entre los aprobados y suspensos de una prueba realizada en dos llamamientos. Para defender esta idea, uno de los fallos a los que se agarran es el que dictó la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha el 3 de marzo de 2015, cuando una opositora se enfrentó al servicio de salud de la comunidad (Sescam) después de no lograr una plaza como auxiliar administrativa. La aspirante presentó en 2011 un recurso de alzada ante la Dirección de Recursos Humanos de la institución, pero tras no ser atendida, optó entonces por acudir a los tribunales, que terminaron por darle la razón cuatro años después.

Para realizar los exámenes en octubre de 2009, el Sescam dividió a los aspirantes en dos grupos de mañana y tarde, teniendo así que enfrentarse cada uno de ellos a pruebas distintas. El procedimiento, por tanto, fue similar al que llevó a cabo la Guardia Civil con la prueba de ortografía, pero en su caso la diferencia entre aprobados y suspensos fue aún mayor: en el turno de mañana, aprobó solo el 28%, mientras que por la tarde aumentó el número hasta el 72%. Pese a que las cifras reflejan que la segunda prueba fue más sencilla, el Sescam alegó que se había ajustado "en todo momento a las bases de la convocatoria" y que no se había producido "vulneración de ningún derecho fundamental ni de los principios de mérito y capacidad". El TSJ de Castilla-La Mancha no lo entendió así.

En la sentencia, el tribunal defiende que existe "una prueba concluyente" de que el Sescam "no se ajustó a esos criterios igualitarios y equitativos" al evaluar los exámenes en los que basó la oposición: la diferencia entre los porcentajes de aprobados. "La prueba más evidente [...] son los concluyentes resultados de la prueba. Por la mañana tan solo aprobaron el 28% de los presentados y por la tarde el 72%. Si las matemáticas no fallan, estos datos significan que mientras en el turno de mañana aprobó uno de cada cinco candidatos —concretamente, 1,4 de cada cinco presentados—, en el de la tarde por el contrario los aprobados fueron casi cuatro —concretamente 3,6— de los cinco presentados", explica el fallo.

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a su llegada a los actos conmemorativos por el 30 aniversario del ingreso de la mujer en la Guardia Civil en septiembre. (EFE)

Para defender este razonamiento, el tribunal descarta además una serie de factores que podrían haber influido en el número de aprobados: diferentes criterios de correción por parte de los evaluadores, que los candidatos que se presentaron a la segunda prueba estuviesen más preparados, el posible "empleo de medios fraudulentos", la duración y longitud del examen... "Descartadas todas esas alternativas, todo apunta a la importancia que tuvo en unos resultados tan desiguales y desproporcionados el distinto grado de dificultad de las preguntas de uno y otro examen", sostiene el TSJ en su sentencia. Una vez aclarado el porqué de esta diferencia de aprobados, el tribunal dictamina entonces que "no se respetó el estricto cumplimiento del principio de igualdad de oportunidades".

Aunque los opositores a la Guardia Civil que suspendieron la prueba del 13 de julio se han limitado por el momento a presentar recursos de alzada ante el propio instituto armado, varios de ellos explican a este diario que no descartan acudir a la vía de lo contencioso si sus escritos no son atendidos. La diferencia de los porcentajes de aprobados no es tan significativa como en la oposición del Sescam, a lo que se suma que en la prueba de la Guardia Civil también se ha denunciado una posible filtración de la misma, pero si acaban llegando a los tribunales, los aspirantes esperan lograr una sentencia similar a la del TSJ de Castilla-La Mancha. En aquella ocasión, la Justicia dio la razón a la opositora y ordenó dar por superada "la fase de la oposición de las pruebas a las que concurrió, con derecho a participar en la siguiente fase de concurso del proceso selectivo en la que deberá ser evaluada". El problema: la decisión no llegó hasta cinco años después de que la aspirante hiciera la oposición.

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