4,18 MILLONES DE SANCIONES EL PASADO AÑO

Menos radares, menos agentes: las multas de tráfico caen al nivel más bajo desde 2013

La DGT puso el año pasado un 4,7% menos de multas que en 2017. Esta cifra depende en gran medida del número de radares operativos, que representan dos de cada tres sanciones

Foto: Operación salida el miércoles 31 de julio. (EFE)
Operación salida el miércoles 31 de julio. (EFE)

La Dirección General de Tráfico (DGT​) cerró 2018 como el año con menos multas puestas en el último lustro. Por tercer año consecutivo, la DGT ha reducido su poder sancionador hasta alcanzar los 4,18 millones de multas del pasado año, un 4,7% menos que en 2017 y lejos de los 4,83 millones de 2015, según los datos publicados por Tráfico analizados por este diario. Pero que en 2018 se hayan registrado 650.000 sanciones menos que tres años antes no significa necesariamente que los conductores hayan reducido la velocidad o respeten más las normas de circulación.

Tanto Automovilistas Europeos Asociados (AEA) como el Real Automóvil Club de España (RACE) coinciden a la hora de señalar el descenso de controles por parte de la Guardia Civil y la reducción del número de radares operativos como las causas que explican la caída del número de sanciones de tráfico. “La mayoría de las multas son por exceso de velocidad, por lo que su evolución está directamente relacionada con la cantidad de radares operativos”, explica el presidente de AEA, Mario Arnaldo, quien añade que este sistema de control requiere un mantenimiento muy costoso, lo que provoca que algunos queden inoperativos.

Según el presidente de AEA, desde 2001 a 2009 se produjo un aumento constante de las sanciones impuestas por la DGT por la implementación en 2005 de los radares en las carreteras españolas. En apenas una década, el número de multas de tráfico aumentó de poco más de dos millones a los 4,86 millones registrados en 2009. Desde entonces la evolución ha sido irregular hasta el pico de 2015, año a partir del cual se ha registrado un descenso paulatino. Y esta disminución se da a pesar de que el parque automovilístico ha aumentado un 7% desde ese año.

Jorge Castellanos, responsable de Seguridad Vial del RACE, también atribuye esta caída a la reducción de agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. “En 2011 había 9.673 agentes y en 2018 eran 8.852”, explica en referencia a los números aportados por el organismo al Congreso de los Diputados el año pasado. El Confidencial se ha puesto en contacto con la DGT para conocer su versión sobre la disminución de multas, pero esta institución ha preferido no realizar declaraciones.

A pesar de que la caída es constante a nivel nacional desde 2015, la evolución de las denuncias es muy dispar en cada provincia. Mientras Baleares y La Rioja alcanzaron en 2018 el récord de multas en la última década, en Córdoba, Zamora y Cuenca registraron mínimos históricos. No obstante, Valencia fue la provincia que experimentó un mayor incremento de multas el pasado año, con un 63% más que en 2017. “Todo depende de qué radares estén operativos”, incide Mario Arnaldo.

El peso mayoritario de las sanciones por exceso de velocidad en el número total de multas de tráfico es refrendado con los datos publicados hace tres años por El Confidencial. En 2015 se pusieron cerca de 3,29 millones de multas a los conductores por correr más de la cuenta, lo que representó dos de cada tres sanciones de circulación de aquel año. En cambio, los dos años anteriores la sanciones por exceso de velocidad cayeron por debajo de los 2,5 millones, lo que influyó directamente en el número total de denuncias.

Una de las tendencias que se han ido observando en los últimos años es el aumento de las infracciones por el uso del móvil en el coche. Si en 2016 se registraron cerca de 170.000 sanciones por este motivo, el año pasado esta cifra superó las 190.000, según datos proporcionados por RACE. Una encuesta realizada por este club revela que en 2014 solo el 0,5% de los conductores españoles reconocía utilizar con asiduidad las redes sociales mientras conducía, por el 12% que lo admitía en 2018. Si la consulta es sobre el uso con asiduidad del GPS mientras se conduce, las respuestas afirmativas llegan a un 25%.

“Tradicionalmente, hablar por teléfono era el peligro; ahora es estar conectado. La dependencia que tenemos del móvil no la dejamos fuera del vehículo”, asegura Jorge Castellanos, responsable de Seguridad Vial del RACE. La organización a la que pertenece ha centrado sus campañas de los últimos años en este tema y asegura que es un problema que también afecta a los peatones.

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