LA MANO DEL HOMBRE ESTÁ DETRÁS DE LAS LLAMAS

Fuegos de Guadarrama: los expertos buscan el retrato robot que descubra al incendiario

Los científicos identifican tres perfiles de incendiarios del monte: el imprudente, el individuo quie quema por ánimo de lucro y el pirómano o enfermo mental

Foto: Incendio en Miraflores (Madrid) en pleno Parque Nacional de Guadarrama. (EFE)
Incendio en Miraflores (Madrid) en pleno Parque Nacional de Guadarrama. (EFE)

En el mediodía del domingo pasado se iniciaron dos incendios forestales en el Parque Nacional de Guadarrama, uno primero en la población de La Granja de San Ildefonso (sur de Segovia) y el segundo en Miraflores de la Sierra (norte de Madrid). En ambos, los testigos directos avistaron varias columnas de humo que correspondían a varios focos.

El perimetraje inicial de ambos incendios sugiere que podrían haberse visto afectadas más de 500 hectáreas en el caso del siniestro de La Granja y unas 280 en el del municipio madrileño.

El mismo domingo por la tarde, los lugareños de Miraflores lo tenían claro en conversaciones de bar y en una charla improvisada en una de las gasolineras del pueblo. “Alguien ha prendido fuego al monte”, le decían repetidamente a este diario. Incluían tacos gruesos, pero se los ahorramos la lector. Consultada el lunes la Agencia de Seguridad y Emergencias de Madrid 112, una portavoz señalaba que aún estaban centrados en extinguir el incendio y que en los próximos días ya informarían sobre las circunstancias que lo originaron. Querían ser conservadores en su diagnóstico y no deseaban especular.

De acuerdo con los expertos, existen tres perfiles básicos de personas que prenden fuego al monte: los imprudentes, los incendiarios y los pirómanos

Por su lado, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León suele informar en su portal de datos abiertos de forma rauda y transparente del estado de los fuegos (¡chapó!). El lunes tarde, indicaba que la causa probable del incendio de La Granja estaba “por determinar”. Si bien el coordinador general de Patrimonio Natural, Javier Muñoz, expresaba lo siguiente: “La brigada de investigación de incendios forestales está actuando, precisamente porque es un incendio que en su origen tenemos claro que ha sido provocado por causa humana, que ha salido de una calle pegada a una urbanización de La Granja y lo que no sabemos es si ha sido un negligencia o una intencionalidad, es lo que vamos a intentar verificar”. Muñoz agregaba: “No sé si está relacionado con el incendio de Miraflores. Las coincidencias y casualidades existen. No sabemos si se trata de eso o de un acto doloso y malvado detrás de ambos incendios”.

Un hidroavión actúa en la extinción del incendio en La Granja (Segovia). (EFE)
Un hidroavión actúa en la extinción del incendio en La Granja (Segovia). (EFE)

La prudencia en el diagnóstico invita a esperar al resultado de las pesquisas de las brigadas de investigación de incendios forestales de las dos comunidades autónomas afectadas. El análisis y la investigación periodística de las estadísticas oficiales de incendios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) que realiza la Fundación Ciudadana Civio en su proyecto 'España en llamas' evidencia que detrás del 90% de los fuegos está la mano del hombre y que el 55% son intencionados.

El pirómano es un individuo que siente fascinación por el fuego; pero poco tiene que ver con el arquetipo de incendiario que busca lucrarse

Esos datos reveladores y los trabajos científicos para determinar un perfil psicosocial del incendiario allanan el camino de las indagaciones de la causalidad de esos dos grandes fuegos y de otros muchos que ocurren a lo largo y ancho de España.

Los estudios científicos pioneros desde 2007 en España y Portugal sobre las características de las personas que prenden fuego al monte concluyen que existen tres perfiles básicos: los imprudentes, los incendiarios y los pirómanos.

Fuegos de Guadarrama: los expertos buscan el retrato robot que descubra al incendiario

Andrés Sotoca, capitán de la Guardia Civil que viene investigando sobre el asunto desde 2007, analizó en su tesis doctoral esa triple clasificación. Defendida en 2016 en la Universidad Complutense de Madrid, Sotoca desarrolla en su trabajo esos perfiles.

El imprudente suele ser un individuo dedicado a actividades económicas del campo y que está integrado personal, social y laboralmente. “Se encuentran casados, con amigos, trabajan en el campo, sin antecedentes penales y sin problemas psicológicos o uso de drogas”, defiende Sotoca.

En segundo lugar, identifica al incendiario que intenta o tipo de beneficio con su mecherazo. Provoca “siniestros que se inician en una carretera y queman zonas dedicadas al aprovechamiento ganadero. Los fuegos pueden contender un delito asociado y formar parte de una serie, coincidiendo en su patrón. Los autores han podido ser sometidos a vigilancia policial con anterioridad”, escribe el capitán del Instituto Armado.

Perfil genérico del incendiario: "Varón, español, casado, sin antecedentes policiales, ocupado laboralmente en tareas de poca cualificación"

El Mapama identifica 25 razones distintas como causas del origen de los incendios intencionados. Dentro del perfil del que prende el fuego al monte por un interés, se identifican motivaciones como “campesinos que eliminan matorral y residuos agrícolas”, “pastores y ganaderos para regenerar el pasto”, “cazadores para facilitar la caza” o la “animadversión contra repoblaciones forestales”, entre otras. De acuerdo con el análisis de 'España en llamas', más del 60% de los fuegos intencionados en lo que llevamos de siglo se debe a este perfil de incendiario que busca un beneficio en las llamas.

Por último, está el pirómano, el perfil “sin sentido”. Según la argumentación del investigador, el pirómano inicia fuegos en bosques mediante varios focos. Suele actuar en verano y por la tarde-noche. “Estos incendiarios tienden a ser personas inadaptadas, solitarias, sin amigos, con problemas psicológicos y que consumen sustancias estupefacientes, habiendo podido cometer los hechos bajo sus efectos. Suelen ser solteros, desempleados, con antecedentes policiales y viven cerca del lugar del incendio”, describe el investigador de la Guardia Civil. En definitiva, los pirómanos son individuos que arrastran psicopatías y que sienten fascinación por el fuego, pero poco tienen que ver con el arquetipo de incendiario que suele buscar alguna manera de lucrarse.

Según el trabajo de 'España en llamas', el 6% de los incendios intencionados son provocados por pirómanos.

Después de analizar una muestra de 1.762 incendios cometidos por 1.566 autores entre 2007 y 2016, quienes fueron procesados judicialmente como presuntos responsables de un acto doloso, el autor de la tesis afina aún más y se atreve a dar un arquetipo del incendiario más genérico: “Varón, español, casado, sin antecedentes policiales, ocupado laboralmente en tareas de poca cualificación (en el campo) por las que recibe entre 600 y 1.200 euros al mes o está jubilado. A nivel educativo, tendría unos estudios elementales y viviría en entornos rurales, estando adecuadamente socializado. Su domicilio se encontraría cerca del incendio, en la misma localidad o una localidad próxima”. Además, señala el investigador que “a nivel psicológico, es poco probable que haya estado en tratamiento psicoterapéutico y que consuma algún tipo de droga”. Añade Sotoca que el incendiario tipo “suele actuar en solitario, sin cómplices, y es probable que no haya sido objeto de vigilancia policial antes de su detención, pudiéndose afirmar que no pertenece a ningún grupo relacionado con el crimen organizado”.

Es decir, el capitán Sotoca se inclina en su perfil genérico por señalar especialmente al incendiario instrumental, aquel que fuerza un fuego a cambio de obtener algún tipo de beneficio. Los datos le avalan para formular ese retrato robot.

Incendio de La Granja (Segovia), en una imagen del domingo 4 de agosto. (EFE)
Incendio de La Granja (Segovia), en una imagen del domingo 4 de agosto. (EFE)

Por su parte, en la última memoria publicada de la Fiscalía de Medio Ambiente, correspondiente a sus actividades de 2017, se lee que “los análisis estadísticos mantienen la propuesta de cinco perfiles principales de incendio forestal de carácter 'operativo', encontrados en años anteriores (beneficio, venganza, sin sentido, imprudente grave e imprudente leve), que llevan aparejados cada uno su propio perfil de autor”. Hasta el 1,2% de los fuegos intencionados se produce por venganzas, según la investigación de Civio.

Investigación puntera en el mundo

Esa categorización del perfil del incendiario no surge de la nada. Tras los 1.970 incendios que devastaron Galicia en agosto de 2006, con un saldo de 86.000 hectáreas de monte calcinadas, la Fiscalía de Medio Ambiente, liderada hasta ahora por Antonio Vercher, puso en marcha un proyecto para encontrar relaciones predictivas entre tipos de incendio forestal y características de las personas que los perpetran, con el objetivo de ayudar a las autoridades en investigación policial a identificar a los autores de esos siniestros.

El trabajo que se lleva a cabo desde 2007, denominado IG-NEO, lo realiza un equipo científico integrado por miembros de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil y profesores de la Universidad Autónoma de Madrid. Entre los oficiales de la Benemérita que están involucrados en el trabajo práctico y teórico, se encuentra el citado doctor Andrés Sotoca.

En esa labor les ayuda desde abril pasado el Departamento de Matemáticas y su grupo de investigación en métodos cuantitativos de Criminología de la Autónoma de Barcelona. El fin de esta colaboración es desarrollar una aplicación informática, a la que se podrá acceder desde cualquier punto con conexión a internet, que permita la obtención de perfiles de personas que hayan incurrido o que puedan incurrir en el delito de incendio forestal provocado.

Incendio en el Parque Nacional de Guadarrama (Segovia y Madrid). (EFE)
Incendio en el Parque Nacional de Guadarrama (Segovia y Madrid). (EFE)

Un delito muy difícil de investigar

Son escasas las sentencias falladas por delitos de incendios forestales en relación al elevado número de fuegos intencionados. José Luis González, oficial de la Jefatura de Policía Judicial de la Guardia Civil, aseguró a este periodista que “es el peor delito para judicializar” por la dificultad de las pesquisas al darse en un entorno difícil de controlar como es el medio rural. “Ahí no hay cámaras como en la ciudad”, señaló González.

Para dictar resoluciones, los magistrados se basan en el Código Penal en vigor que, desde la reforma de 1995, dedica los artículos 351 a 358 a establecer las condenas por esos delitos. La pena máxima de 10 a 20 años de prisión se dispone para los incendios que comporten un peligro para la vida o integridad física de las personas.

La propia Fiscalía de Medio Ambiente, en su memoria de 2017, apunta que “como suele suceder en los incendios forestales, el descubrimiento de sus responsables es una tarea sumamente compleja, y casi siempre imposible”.

Aun así, de acuerdo con los datos facilitados a El Confidencial por el Ministerio de Justicia y su Registro Central de Penados, entre 2008 y lo que llevamos de 2019 hasta 894 individuos recibieron condena firme por delitos relacionados con provocar incendios forestales de forma intencionada. Según la memoria de la Fiscalía que dirige Antonio Vercher, en 2017 se dictaron hasta 136 sentencias condenatorias y 30 absolutorias; en 2016, 140 y 29, respectivamente.

La moraleja del artículo es la siguiente: si los fuegos del Parque Nacional de Guadarrama han sido causados por un incendiario o varios, su perfil psicosocial se conoce bien, pero será muy complicado para las brigadas de investigación lograr su detención y posterior enjuiciamiento.

Entretanto, queda la congoja de los lugareños afectados por que se haya quemado su patrimonio natural. Como el de Luis Alonso, agente forestal y vecino de La Granja, quien se lamenta amargamente en un vídeo autograbado de la mala suerte corrida estos días por "el jardín" de su "casa". Un jardín que parcialmente ha quedado reducido a cenizas. "Tras un largo día y una noche interminable" camina desconsolado monte abajo después de pasar muchas horas seguidas haciendo lo humanamente posible por sofocar la ira de las llamas.

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